martes, 7 de enero de 2014
Concierto de Año Nuevo con Celso Albelo
Jueves, 2 de enero de 2014
20:00 horas
FICHA ARTÍSTICA
Dirección musical: Cristóbal Soler
Solista: Celso Albelo, tenor
Orquesta de la Comunidad de Madrid Titular del Teatro de La Zarzuela
PROGRAMA
PRIMERA PARTE
Jacques Offenbach
Obertura de Orpheé aux enfers (1858)
Gaetano Donizetti
Aria de Edgardo en Lucia di Lammermoor: «Tombe degli avi miei» (1835)
Romanza de Nemorino en L'elixir d'amore: «Una furtiva lagrima» (1832)
Giuseppe Verdi
Obertura de Nabucco (1842)
Aria de Oronte en I lombardi alla prima crociata: «La mia letizia infondere» (1843)
Aria del Duque de Mantua en Rigoletto: «la donna è mobile» (1851)
SEGUNDA PARTE
Ruperto Chapí
Preludio de El tambor de granaderos (1896)
Amadeo Vives
Romanza de Fernando en Doña Francisquita: «Por el humo se sabe» (1923)
Pablo Luna
Danza del fuego de Benamor (1923)
Manuel Penella
Romanza de Don Gil en Don Gil de Alcalá: «Detén tu alado paso» (1932)
Gerónimo Giménez
Intermedio de La boda de Luis Alonso (1897)
José Serrano
Jota del baturro en El trust de los tenorios: «Te quiero morena» (1910)
Preludio
Con este atractivo programa abrimos el año 2013. Un concierto esperado por los buenos aficionados. Concierto que se celebró gracias al esfuerzo del tenor, mermado por un proceso de anginas + fiebre, detalle que la mayoría del público asistente ignoraba. Y el que escribe se pregunta si no hubiera sido conveniente que el Teatro comunicara por megafonía interna esta circunstancia. Y no por buscar un aplauso fácil, como alguien podría pensar, se trata de proteger al artista, de no tener que dar pábulo a la especulación en el desgraciado supuesto, que afortunadamente no se dio, de tener que cancelar en medio del concierto. Y también como aviso a navegantes desnortados que luego alegremente escriben panfletos amarillos, pomposamente llamados "crónicas del concierto" en distintos medios; porque a algunos la mano se le vuelve "daga de misericordia" rápidamente, y manejan la pluma con la precisión de un "Quinqui"......
Del concierto en sí podemos decir que se disfrutó y mucho. Cuando leí el programa pensé en aquella anécdota que relataba Pavarotti antes de cantar un concierto. "Hace falta estar loco para empezar el concierto con las dos arias de `Cosi fan tutte´" No le faltaba razón. Ignoro si Celso Albelo pensó lo mismo al elegir, supongo que fué él, abrir el concierto con, nada menos que el recitativo "Tombe degli avi miei" seguido del aria "Fra poco a me ricovero" de la "Lucia". Que son páginas exigentes donde las haya. La elección de esta página va a marcar, en mi opinión, la linea que el artista le quiere dar al concierto.
La esencia del concierto.
Cuando un artista prepara un concierto lógicamente busca que el público disfrute, que se lo pase bien, que se vaya a su casa con el convencimiento de que repetiría sin dudar, y repetirá todas las veces que el artista programe un concierto o cante una ópera. Ello pasa indudablemente por elegir un repertorio del gusto del público, que ademas ofrezca una vía de lucimiento para el artista. Combinaciones para lograrlo existen muchas, y en la ocasión que nos ocupa, se eligió un programa para cantar. Celso Albelo invitó al concierto a Edgardo, a Nemorino, al Duca, a Tonio, a Fernando.... que aceptaron la invitación y allí se presentaron. Las páginas elegidas exigían "entrar en situación", traer al personaje. No faltaron las exigentes notas agudas, especialidad de la casa, pero en esta ocasión no eran ellas las protagonistas, excepto en la parte final del concierto con la subida al do4 en el "Te quiero Morena" o la celebèrrima aria de los 9 does4 "Ah mes amis" La evolución de la voz de Celso, imparable hacia el registro del Tenor lírico pleno, exige cuidar la zona centro-paso con mimo, trabajarla al máximo a fin de ofrecer convincentes interpretaciones de los personajes que le esperan, que en un 80% cantan en la zona centro-paso. Si todo evoluciona tal y como va, dentro de poco dejará de cantar "Puritanos" o "Sonambula"y quizá "Elixires" ya que la voz ya está empezando a ganar un peso vocal importante. Esto se pudo comprobar en el concierto que nos ocupa, ya que tras cantar el Edgardo, atacó el Nemorino aligerando de peso a la voz.
El concierto en sí.
Después del Nemorino cantó una de mis arias favoritas, tanto para escucharla como para cantarla: El Aria de Oronte en I lombardi alla prima crociata: «La mia letizia infondere» Una página bellisima que coronó con un agudo atacado en "forte" y terminado en un "piano" magistral. Y aunque yo sabía que no estaba en sus mejores condiciones de salud, este aria me hizo dudar de que estuviera realmente enfermo.
Sin apenas respiro atacó la cabaletta del Duque de Mantua en Rigoletto: «la donna è mobile» Una ópera que hace unos pocos años pensaba "tomársela con tranquilidad". Pero ya se sabe que el hombre propone y Dios dispone y los espectadores nos beneficiamos, por que ofreció en las dos ocasiones que la cantó, una de ellas como segunda propina, la mejor versión del carácter despreciable del personaje. Allí estaba el autentico cínico libertino, riéndose abiertamente de las "donnas" en general, y de Gilda en particular.
La segunda parte comenzó, vocalmente, con la Romanza "Por el humo se sabe". En esta romanza se produjo la anécdota divertida de la noche al liarse Celso con la letra. Salió airoso, ya que muchos no se dieron cuenta del "lapsus". Cristóbal Soler le miró preocupado, y Celso le devolvió una mirada que parecía decir "Tranquilo que está todo controlado".Sabiendo las condiciones en las que se encontraba no me extrañó en demasía este episodio, que quedó en anécdota divertida, pero que me reafirma que quizá se debía haber avisado de que el tenor andaba "Tocado".
Después de la romanza, terminada de la mejor manera posible, abrazo entre el director y el cantante, sonrisas, supongo que con un cierto susto en el cuerpo...Cristobal Soler se preocupó mucho de que Albelo estuviera lo más cómodo posible, comprensible para los que sabíamos lo que había.....no tanto para los que lo ignoraban.
Tras Fernando, le tocó el turno a la romanza de Don Gil en Don Gil de Alcalá: «Detén tu alado paso» Una preciosa romanza maravillosamente cantada y terminó el concierto con la Jota del baturro en El trust de los tenorios: «Te quiero morena» terminada con un ataque al do4 no escrito.
Las propinas
La mejor manera de calibrar la temperatura del recital son las propinas, o por mejor decir, las ganas que tenga el público de irse. Y el público no tenía ninguna gana de irse, menos aún si les colocas 9 Does sobreagudos como 9 campanas. Como Celso no tenía nada más preparado, y el público seguía insaciable reclamando al artista, decidió repetirnos "La donna e mobile" Algo que no le molestó a nadie. Y después de esto, ya sí, se terminó el concierto.
La parte musical
Cristóbal Soler no es mi director favorito. Sin embargo es justo reconocer que la orquesta titular del Teatro de la Zarzuela sonó mucho mejor que en ocasiones pretéritas bajo la misma batuta. Las mejores piezas fueron la "Obertura de Nabucco " a la altura de las mejores orquestas del mundo y la Danza del fuego de Benamor, quizá la mejor de la noche. En la parte contraria, el "Preludio de El tambor de granaderos" sonó a batiburrillo general. De todas maneras hay que darle un Notable, casi sobresaliente, al trabajo de Soler en este concierto.
Conclusión
Lo primero de todo es agradecerle el esfuerzo al tenor. El teatro de la Zarzuela presentaba un lleno "hasta la bandera" en una tarde-noche de perros y me consta que Celso Albelo no quería cancelar el concierto de ninguna manera. Corrió el riesgo de hacerse daño en la garganta y quizá comprometer el "Devereux" que pasado mañana día 9, estrena en Canarias.
Después es de justicia agradecer a Paolo Pinamonti el excelente trabajo que está haciendo al frente del Teatro de la Zarzuela. El programa que ha preparado para las Navidades es de quitarse el sombrero, contrastando con la nula actividad del Teatro Real.
Y ya que mencionamos al Teatro Real quiero desde estas paginas desear una pronta y total recuperación de su desgraciada enfermedad, al antiguo director de este coliseo: Gerard Mortier.
Apertil
La del Manojo de Rosas
Música de PABLO SOROZÁBAL
Estrenada en el Teatro Fuencarral de Madrid, el 13 de noviembre de 1934
Producción del Teatro de la Zarzuela (1990)
FICHA ARTÍSTICA
Dirección musical: Miguel Ángel Gómez Martínez
Dirección de escena: Emilio Sagi
Escenografía: Gerardo Trotti
Vestuario: Alfonso Barajas
Iluminación: Eduardo Bravo
Coreografía: Goyo Montero
Reparto:
ASCENSIÓN: Carmen Romeu
CLARITA: Ruth Iniesta
DOÑA MARIANA: Pilar de la Torriente
ESPASA: Luis Varela
JOAQUÍN: José Julián Frontal
RICARDO: Ricardo Bernal
CAPÓ: Carlos Crooke
DON DANIEL: Ricardo Muñiz
DON PEDRO: César Sánchez
UN INGLÉS: Javier Crespo
PARROQUIANO 1.º: Daniel Huerta
PARROQUIANO 2.º: Juan Ignacio Artiles
EL DEL MANTECAO: Javier Alonso
UN CAMARERO: José Carlos Quirós
Argumento:
La del manojo de rosas fue estrenada en el Teatro Fuencarral de Madrid el 13 de noviembre de 1934. La acción tiene lugar en ese mismo año en una plaza de barrio de la capital. Un garaje, un bar y una tienda de flores (llamada como el título de la obra.) es todo el lugar donde se desarrolla la trama. Encima de las tiendas viven los vecinos, entre ellos los padres de Joaquín que es el oficial mecánico del garaje. Don Daniel es el dueño de la floristería, su hija Ascensión, la florista. Don Daniel quiere que su hija acepte como marido un joven aviador llamado Ricardo, sin embargo, Ascensión está enamorada de Joaquín, primero por que le interesa la persona, y después por que lo cree de clase social baja. Sus padres y ella, son gente de dinero venida a menos. Cuando descubre que Joaquín es un "señorito" lo rechaza al negarse a utilizar el matrimonio como vía de ascenso social. En la historia principal se mezclan las historias de Capó, aprendiz de Joaquín, Clarita, la novia de este, y Espasa el camarero del bar.
La obra:
Una de las cosas que más sorprende de la obra es la solidez del argumento. Pese a su aparente simpleza, una historia de amor con final feliz, entremezcla con ella magistralmente la historia paralela de Clarita, Capó, y el muy redicho Espasa. Es una obra con gran sentido del humor, y se necesita para poderla representar buenos cantantes que, además, sean buenos actores. Si la parte dramática falla, la obra está muerta por que se sostiene por ella, y no por la música, bellisima, pero menos protagonista de lo que a primera vista podría pensarse.
ESPASA: Luis Varela
Uno de los papeles estrella es el del camarero "Espasa" interpretado magistralmente por Luis Varela. El veterano actor nos deleita con una actuación de primerísimo nivel, salvando además dignamente las pocas partes cantadas que tiene. Es uno de los pilares de la obra y su elección para el difícil papel, (por que resulta complicado decir como si fuera la cosa mas normal la cantidad de palabrejas que no vienen a cuento, convertidas en frases, que se le ocurren al personaje, y conseguir la carcajada del público), es todo un lujo para la obra y para el Teatro de la Zarzuela. Gran trabajo de Don Luis Varela.
La música:
Como dije antes la parte musical quizá sea escasa comparada con otras obras, pero posee la virtud de seguir contando la historia; la parte musical no interrumpe la trama, la enriquece, siendo además una música bellísima.
La música nos cuenta la parte que los personajes no nos dicen; nos cuenta lo que los personajes sienten, como el "No corté mas que una Rosa" o la celebérrima "No, no me importa que con otro/Madirleña bonita" Y en esta parte de la obra encontramos a:
JOAQUÍN: José Julián Frontal
José Julián, posee una voz un tanto peculiar de Barítono lírico ligeramente atenorado. Su timbre es poco agraciado al carecer de metal, pero Frontal sabe sacarle partido y canta con gusto, exquisita línea, sólido fraseo y legato excelentes. Su instrumento no le permite, sin embargo, recursos como las "sfumaturas"; En el "Madrileña bonita" trató de dotar a la parte final de la romanza de algunas medias voces para las que su voz no está dotada, y este intento estropeó la parte final de la Romanza, al exhibir unos cambios de color en la voz, cercanos al falsete, de dudoso gusto. Técnicamente resuelve con solvencia las zonas de paso, sin titubear, y ataca los agudos con valentía. Doble mérito para Frontal, que tiene que lidiar con una tesitura altísima para la voz de barítono. Problema recurrente en la Zarzuela española, en la que los autores tienden a "desgañitar" a los barítonos.
RICARDO: Ricardo Bernal
Ricardo es un personaje que está en la obra para crear "el nudo" de la trama. Tiene mas peso por lo que es, "Un señorito" en realidad, que por la longitud del papel o la dificultad de la parte cantada. Bernal que posee una voz pequeña, pero pequeña de verdad, canta con solvencia su parte. Es una voz bien timbrada y bien emitida como lo atestigua un vibrato impecable. A pesar de todo se le escucha con algún que otro problema, y es una pena por cuanto el timbre no es feo. La parte más difícil que tiene "Quien es usted?" resultó bastante sosa, y Frontal tampoco ayudó mucho a dotarla de mayor gracia. Cumplió bien. No desentonó del conjunto que no es poco decir.
CAPÓ: Carlos Crooke
El ayudante de Joaquín. Como todos sus compañeros, tiene muy trabajado el personaje en la parte dramática, que es la que mas peso tiene en su papel. Resolvió con eficacia su parte cantada. Un gran trabajo el suyo, pues dar la réplica a Luis Varela tiene su mérito. Sobresaliente actuación, al igual que...
CLARITA: Ruth Iniesta
Si a Ricardo Bernal no se le oía bien, canastos, no podemos decir lo mismo de Ruth. Vaya timbre agudo el suyo, madre mía. Pero al igual que su compañero, Carlos Crooke, nos dibujó su personaje de forma magistral, sin desentonar en las pocas partes cantadas que tiene. Otra sobresaliente y meritoria actuación.
ASCENSIÓN: Carmen Romeu
Fué, sin duda, lo mas flojo del reparto. Si dramáticamente cumplió, estando a la altura de sus compañeros, en la fase canora por desgracia no lo estuvo. Romeu es una soprano lírica y su elección para este papel resulta dudosa, por cuanto se necesita una soprano mas ancha para cantar con el peso vocal requerido por la parte central de su partitura. Romeu recurre al engolamiento para dotar de peso a la voz y lo paga muy caro, por cuanto falló en todos los agudos que acometió. Fallo achacable a la soprano que nunca consiguió resolver el pasaje, dejando las notas abiertas y, como consecuencia de ello, la voz se le iba para atrás al ser incapaz de girar la voz. Es un problema que arrastra desde hace tiempo por lo que he podido escuchar de algunos "Youtubes", pocos, que circulan por Internet. Su fraseo, además, dejaba bastante que desear. No se la entendía nada, y lo que hacía yo era adivinar lo que decía, por cuanto me se la obra de memoria, la parte cantada, al menos. Es una pena por que como digo el problema viene de lejos, es una mujer joven y tiene la voz muy tocada, demasiado pronto.
El resto del elenco cumplió bien, al igual que el coro y los bailarines
La dirección musical de Miguel Ángel Gómez Martínez excelente. La orquesta parece otra completamente distinta a cuando la dirige Cristóbal Soler. Miguel Ángel consigue hacer sonar a la orquesta sin la "sordina" acostumbrada, consigue frescura en el sonido que sale del foso, además de ofrecernos una lectura ágil y dinámica de la partitura. Excelente trabajo del director Musical.
DIRECCIÓN DE ESCENA: Emilio Sagi
De la puesta en escena, mítica donde las haya, no hay nada que decir. Cuando se está ante una obra maestra como esta de Emilio Sagi, solo se puede hacer una cosa: Callar y disfrutar, recreando la vista y los sentidos, paladeando el gusto madrileño, por los cuatro costados que rezuma. Pero además hay que aplaudir y bien fuerte, el grandísimo trabajo con los cantantes, que han actuado como los mejores. No parecían cantantes teniendo que hablar. Parecían actores, teniendo que cantar, como Varela. Y este trabajo ingente lo agradece la obra, y el público que se ve inmerso en todo el TEATRO que rezuma esta "La del manojo de rosas". Sobresaliente "Cum Laude" para el trabajo de Emilio Sagi, gran artífice del magnifico resultado conseguido.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Un Elixir excelente en el Teatro Real de Madrid.
Una nota de condolencia
Ayer Viernes 6 de Diciembre al finalizar la función, supimos de la triste desaparición del barítono finlandés Tom Krause. Vaya desde aquí nuestro mas sentido pésame a sus familiares y amigos.
Y una pequeña muestra de su arte:
L`Elisir d' Amore Madrid 06/12/2013 Ficha técnica
Melodramma giocoso en dos actos
Libreto de Felice Romani, basado en el libreto de Eugène Scribe para la ópera Le philtre de Daniel-François-Esprit Auber
Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
(Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)
Dirección musical: Marc Piollet
Dirección de escena: Damiano Michieletto
Escenografía: Paolo Fantin
Figurines: Silvia Aymonino
Iluminación: Alessandro Carletti
Dirección del coro: Andrés Máspero
· - ·
Adina: Nino Machaidze
Nemorino: Celso Albelo
Belcore: Fabio Maria Capitanucci
Dulcamara: Erwin Schrott
Giannetta: Ruth Rosique
Una producción polémica
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| Foto: Javier del Real |
Como puede verse en esta visión de conjunto, la propuesta escénica en la que el director Damiano Michieletto ha situado la acción de este "elixir", dista bastante de la tradicional. Decir que esta producción había triunfado previamente en Palermo o Valencia, no pareció aval suficiente para el gélido público, y no sólo por la temperatura de la capital, que está asistiendo a las funciones.
Vaya por delante que el que aquí escribe fué al teatro con los ojos inyectados en sangre y un cuchillo entre los dientes, dispuesto a poner "a caer de un burro" a la susodicha producción. Pero sin embargo, según discurría la representación, mi mal humor por la transgresión se iba diluyendo poco a poco. Me estaba divirtiendo y mucho. Probablemente sea la segunda puesta en escena de todas las operas que he visto que puedo decir que me ha gustado. Pero para encontrar estas dos, antes he maldecido no pocas puestas en escena. ¿Por qué cambié de opinión?
Básicamente por que la historia que cuenta la música impacta positivamente en la puesta en escena: Todos los detalles están cuidados al máximo, los personajes están muy trabajados para que la historia resulte creíble, ambientada como lo está, en la época actual. Todo lo que sucede en escena contribuye al cuadro general: los elementos suman en vez de molestar, como sucede tantas veces en otras producciones.
Luego otro gran acierto de la producción es mantener un alto sentido del humor en toda la obra, sin impedir que los sentimientos de tristeza de Nemorino, cuando cree que no puede conseguir a Adina, afloren, por poner un ejemplo. Mantiene el carácter y los sentimientos de los personajes sin que estos influyan en el "gamberrismo", dicho con todo el cariño, que emana de la producción, ni que ésta los oculte. La historia se cuenta muy bien en esta producción. Funciona realmente. Pocas veces lo veremos. A esto hay que sumar las ganas de divertirse de los cantantes, y de todos los que pisan la escena, y en verdad que lo consiguen: Están a gusto en la escena y eso en el canto se nota.
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| Foto: Javier del Real |
Entonces ¿Por qué el público está tan gélido? La mayoría de las opiniones apuntan a que al público le desagrada la producción. O para ser mas exactos aspectos de ella, como la droga que reparte "Dulcamara". Pero es solo un detalle nimio. ¡Cuantas veces una puesta en escena absurda y sin sentido no ha penalizado a los cantantes!! Por que ellos son los grandes paganos de este desagrado. Y yo creo que es la primera vez que ocurre. En mi opinión no es exactamente la puesta de escena el motivo principal, aunque forme parte de la ecuación. Y me explico:
Madrid está hasta el gorro de Mortier y sus Mortieradas. Son ya ¿3,4 años? de insultos, ninguneos, producciones basura, desprecio en general al público. Y de repente viene un título apetecible como este elixir, y se encuentran con esta producción. Y el público no traga. Esta producción, en tiempos de Moral hubiera tenido otra acogida. Seguro. Pero no ahora. Madrid quiere verse libre de Mortier ¡¡Ya!! Y por desgracia una producción de calidad, se estrella contra el hastío de un público que estoy seguro aplaudiría a rabiar la vuelta de Moral al coliseo madrileño.
La parte negativa de la producción la encontramos en un grave desacierto en el que se incurre con frecuencia. Por razones desconocidas la escena la divide una especie de marco, que debe intentar encuadrar la escena. Pero como ya ocurriera en un Rigoletto hace tres años todos los que se sitúan detrás de ese marco, ven como su voz suena con "sordina". El mejor ejemplo lo tenemos en el coro, que en cuanto salió a boca de escena sonó como un trueno.
La parte musical
Marc Piollet entendió a la perfección lo que la obra, tal como estaba montada, le pedía. Una dirección ágil, alegre, con chispa, con vida propia, ayudó a llevar a buen puerto todo esto. En su "debe" debemos apuntar un excesivo volumen, demasiado para una ópera donde las voces deben ocupar un plano predominante.
Adina: Nino Machaidze
Dibujó un personaje demasiado serio para lo que pedía el ambiente general. Le faltó algo de chispa para ser el personaje coqueto que el conjunto requería. Siendo Adina como es, tal como ella misma cuenta, hoy estoy con uno, mañana con otro, su caracterización como dueña del bar, en la playa, le ofrecían excelentes ocasiones para coquetear con todos los "musculitos" que pasaban por allí. Y que no se fijara en un tipo normal, como Nemorino, cuyas virtudes no se encontraban en el físico, es algo completamente normal. Pero esta faceta no llega a explotarla dramáticamente hablando. Vocalmente cantó una Adina tan seria como la parte dramática, Su voz no tiene un timbre excesivamente bello, pero lo compensa con una técnica excelente: Alterna el registro grave con el registro agudo con seguridad, sin cambios de color, ni sonidos abiertos, usando la media voz allá donde lo necesita. A mi, personalmente, me gustó mucho.
Nemorino: Celso Albelo
Pocas cosas pueden decirse ya del "Nemorino" de Celso Albelo. Un personaje que tiene dominado gracias tanto a la experiencia de todas las funciones que ya ha hecho en distintos teatros, como a la técnica que atesora. Una voz cálida, redonda, de emisión libre, despegada, que corre por la sala sin esfuerzo, permite al artista modular el canto a su gusto.
La voz en el centro ha ganado peso, como ya he comentado alguna vez, siendo ahora de un timbre más oscuro, este cambio le favorece por que resalta más su canto: una sucesión de bellos acordes modulados en claroscuros sugerentes. Un legatto perfecto que engancha las notas con suavidad y como en el caso de Nino Machaidze, no existen cambios de color entre el centro y el paso. Pasaje que hace ya tiempo que tiene perfectamente resuelto.
En la famosa aria, esa que a todos les parece tan fácil como si pudieran cantarla, "Una furtiva lagrima" nos ofreció en la frase "Di più non chiedo," un maravilloso ejemplo de cómo se apiana un agudo. El uso de las medias voces para dar sentido al canto no tiene ningún secreto para Albelo, que sabe cómo susurrar al oído de la sala la melodía. La facilidad para el sobreagudo se mantiene intacta: Como podremos comprobar en los audios, la voz le gira de manera impecable hacia el resonador de cabeza, tal y como establecen los cánones de la técnica, para obtener un sobreagudo poderoso y bien timbrado.
Belcore: Fabio Maria Capitanucci
Cumplió. Vocalmente fué el mas flojo ya que presenta problemas tanto en la emisión, demasiado entubada, y un paso al agudo problemático. Sin embargo, tiene una voz bonita y a pesar de todo no desentonó del conjunto. Necesita liberar la voz, volverla a sentir delante de él, recuperar el apoyo respiratorio para que el paso a la zona aguda no le presente los actuales problemas de falta de tensión vocal.
Adina: Nino Machaidze
Dibujó un personaje demasiado serio para lo que pedía el ambiente general. Le faltó algo de chispa para ser el personaje coqueto que el conjunto requería. Siendo Adina como es, tal como ella misma cuenta, hoy estoy con uno, mañana con otro, su caracterización como dueña del bar, en la playa, le ofrecían excelentes ocasiones para coquetear con todos los "musculitos" que pasaban por allí. Y que no se fijara en un tipo normal, como Nemorino, cuyas virtudes no se encontraban en el físico, es algo completamente normal. Pero esta faceta no llega a explotarla dramáticamente hablando. Vocalmente cantó una Adina tan seria como la parte dramática, Su voz no tiene un timbre excesivamente bello, pero lo compensa con una técnica excelente: Alterna el registro grave con el registro agudo con seguridad, sin cambios de color, ni sonidos abiertos, usando la media voz allá donde lo necesita. A mi, personalmente, me gustó mucho.
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| Foto: Javier del Real |
Nemorino: Celso Albelo
Pocas cosas pueden decirse ya del "Nemorino" de Celso Albelo. Un personaje que tiene dominado gracias tanto a la experiencia de todas las funciones que ya ha hecho en distintos teatros, como a la técnica que atesora. Una voz cálida, redonda, de emisión libre, despegada, que corre por la sala sin esfuerzo, permite al artista modular el canto a su gusto.
La voz en el centro ha ganado peso, como ya he comentado alguna vez, siendo ahora de un timbre más oscuro, este cambio le favorece por que resalta más su canto: una sucesión de bellos acordes modulados en claroscuros sugerentes. Un legatto perfecto que engancha las notas con suavidad y como en el caso de Nino Machaidze, no existen cambios de color entre el centro y el paso. Pasaje que hace ya tiempo que tiene perfectamente resuelto.
En la famosa aria, esa que a todos les parece tan fácil como si pudieran cantarla, "Una furtiva lagrima" nos ofreció en la frase "Di più non chiedo," un maravilloso ejemplo de cómo se apiana un agudo. El uso de las medias voces para dar sentido al canto no tiene ningún secreto para Albelo, que sabe cómo susurrar al oído de la sala la melodía. La facilidad para el sobreagudo se mantiene intacta: Como podremos comprobar en los audios, la voz le gira de manera impecable hacia el resonador de cabeza, tal y como establecen los cánones de la técnica, para obtener un sobreagudo poderoso y bien timbrado.
Belcore: Fabio Maria Capitanucci
Cumplió. Vocalmente fué el mas flojo ya que presenta problemas tanto en la emisión, demasiado entubada, y un paso al agudo problemático. Sin embargo, tiene una voz bonita y a pesar de todo no desentonó del conjunto. Necesita liberar la voz, volverla a sentir delante de él, recuperar el apoyo respiratorio para que el paso a la zona aguda no le presente los actuales problemas de falta de tensión vocal.
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| Foto: Javier del Real |
Dulcamara: Erwin Schrott
Vestido con cierto aire a lo Johnny Depp en "Piratas del Caribe", nos presenta un Dulcamara algo macarra y un punto cabroncete, pero muy acertado. Vocalmente cae demasiadas veces en engolamientos que no le favorecen en nada, ni aportan nada a una voz bien timbrada, libre, de emisión fácil y bien proyectada. Tiene también la manía de recurrir a "parlatos" desimpostados que no acaban de aportar nada al personaje, y afean bastante su canto.
Probablemente sea el personaje más trabajado por Michieletto. En esta producción adquiere un peso en la trama que no recuerdo haber observado en otras producciones. Y no solo ayuda la idea del personaje: La voz de Schrott es importante, mucho mas imponente que la de su colega Capitanucci. Así los dúos con Nemorino y con Adina cobran una relevancia mayor. Fue muy justamente ovacionado al terminar la función
Los audios
Y llegamos a la parte mas esperada, supongo, de toda la entrada. Ya he añadido dos de los que dispongo, así que aquí va el resto: El final del primer acto, El dúo de Nemorino y Dulcamara del segundo acto y por supuesto "La furtiva"
Y una petición final
Todavía quedan restos del paso del "Huracán Mortier" por Madrid. Y no sabemos si todavía no quedará alguna réplica. Pero la reciente gala de "Los amigos de la Opera de Madrid", con una nutrida representación de cantantes españoles, mas este excelente "Elixir" que es un título que agrada a los madrileños, aunque en este caso no haya sido apreciado, debería hacer reflexionar a quienes tienen la responsabilidad de dirigir el Teatro Real y las instituciones culturales. La tradición de Madrid por la ópera está fuera de toda duda. España ha tenido y sigue teniendo grandísimos cantantes. El Teatro Real no puede volver a caer en la manos de ningún Mortier más. Madrid debe volver a enamorarse de su teatro, abandonado por el público de siempre, de toda la vida, el público que ama la ópera, que no ha podido ser sustituido por "gafapastosos", el supuesto "nuevo público" que iba a llenar el Teatro. La triste realidad es que en multitud de ocasiones ni regalando las entradas han conseguido llenar el aforo. Madrid debe abrazar otra vez la ópera. Espero que a los responsables les quede ya claro que Madrid no quiere mas "Mortieres" ni en pintura.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Luces y sombras en la lírica madrileña.
Las sombras
El pasado 26 de Octubre nos acercamos al Teatro de la Zarzuela con la ilusión de refrendar el espléndido trabajo que se está haciendo en cuanto a programación y esfuerzo, dentro de las limitaciones presupuestarias, que los tiempos que corren nos imponen. El programa era doble: "Los Amores de la Inés", rescatado del olvido en el que cayó después del estreno, y "La verbena de la paloma".
Una notable decepción.
Partiendo de la base que nos parece encomiable rescatar música perdida, también hemos de decir que no toda la música que se rescata es para sacarla a escena. "Los amores de la Inés" es un buen ejemplo de ello. Ni la música, ni el argumento, simple como el solo, ni la parte hablada justificaban el esfuerzo.
Musicalmente tiene cuatro números mal contados, aunque dicen que se cortó mucha parte de la música. Pero si a un argumento simple, le añadimos que los actores no tenían ninguna gracia, y casi carece de música, se explica el aburrimiento soberano que pasamos con esta obra.
Después del descanso tocaba "La verbena de la paloma" y miramos a ver si nos sacábamos el mal sabor de boca. Error. Aquí los errores no solo venían de la parte hablada, que seguían sin tener la mas mínima gracia, y nos preguntábamos la razón de quitarle el acento madrileño a dos obras ambientadas en el Madrid más castizo. Eso sí, hablar, hablaban a gritos, que es una costumbre ancestral de la Zarzuela. Y entre que le quitan el gracejo madrileño, y que como actores son poco convincentes, pues ya me dirán.
La puesta en escena.
En "Los amores de la Inés" (Escenografía basada en la pintura de Amalia Avia) la puesta en escena evocaba cualquier cosa menos una taberna. Pero en la "Verbena de la Paloma" se les fue la mano sobrecargando de elementos móviles un escenario tan pequeño como el de la Zarzuela. La sensación era de agobio, aunque se pretendiera evocar el Madrid de la "vistillas", en realidad era una amalgama de elementos móviles que, lejos de dar ambiente, agobiaban.
Luego alguien me tendrá que explicar quién les ha enseñado a bailar el "chotis" a los actores. Eso y la manía de tener tipos en escena bailando, es un decir, flamenco, que terminaban por hacer desaparecer cualquier ambiente "castizo" y proporcionar elementos de distracción a lo que ocurría en escena.
La parte musical.
No voy a personalizar, porque me parecieron casi todos igual de indignos para un teatro con tanta tradición como el que nos ocupa. Solo se salvaron la "Cantaora Flamenca" (Maria Mezcle) y el "Sereno" (Gerardo Bullón) que fue el que hizo el "señor Alberto" en "Marina" y que tan grata sensación nos causó.
Fueron los únicos que cantaron con una voz normal, liberada, proyectada, natural. El resto de ambos elencos cantaron todos con voz engolada, nasal y fea al oído. Sin entrar en detalles como la línea de canto o la dudosa técnica de algunos (Enrique Ferrer)
Fueron los únicos que cantaron con una voz normal, liberada, proyectada, natural. El resto de ambos elencos cantaron todos con voz engolada, nasal y fea al oído. Sin entrar en detalles como la línea de canto o la dudosa técnica de algunos (Enrique Ferrer)
El coro estuvo notable algo que, afortunadamente, no es nuevo.
Y un suspenso monumental a la dirección orquestal de Cristóbal Soler. Porque no es de recibo, no solo el sonido que tanto nos recuerda a una charanga, donde la parte de la cuerda suena "con sordina" por ejemplo, sino que es sonrojante que en más de dos ocasiones la orquesta fuera por un lado y los cantantes por otro, mostrando un sonido disarmónico propio de notas que no concuerdan entre sí por estar completamente desacompasadas.
La temporada de "La Zarzuela" es muy completa y el responsable de ella, Paolo Pinamonti, merece un sonoro aplauso, por el esfuerzo de ofrecer un programa tan completo, pero hay cosas que no se pueden dejar de lado. La orquesta es un ejemplo. Y los elencos, a veces, es otro ejemplo.
Y para terminar. Me encantaría que el Teatro de la Zarzuela cuando avisa de que apaguen los móviles, añadiera que el público se abstuviera de cantar. Porque estoy hasta las cejas de escuchar al "loro" de turno cantar el conocido número musical que está en escena en ese momento. Porque yo no pago para oír al "loro" del público. Y puestos a elegir, casi que prefiero el "politono" del móvil, a est@s emocionados espectadores.
Las luces
Recital de Philippe Jaroussky acompañado por Andrea Marcon y la Orquesta de Cámara de Venecia.
Programa
Farinelli y Porpora, pupilo y maestro
Nicolo Porpora (1693-1768)
Obertura de Il Germanico (1732)
‘Mira in cielo’ de Arianna (1733)
‘Si pietoso il tuo labbro’ de Semiramide riconosciuta (1729)
Leonardo Leo (1694-1744)
Obertura de L’Olimpiade (1737)
N. Porpora
‘Nel già bramoso petto’ de Ifigenia in Aulide (1735)
‘Come nave in ria tempesta’ de Semiramide regina dell´Assiria (1724)
Giuseppe Sarti (1729-1802)
‘La Tempesta, in tiempo di Ciaccona’ de Armida e Rinaldo (1786)
N. Porpora
‘Dall´amor più sventurato’ de Orfeo (1736)
‘Le limpid´onde’ de Ifigenia in Aulide (1735)
Francesco Geminiani (1687-1792)
Concerto grosso en re menor 'La folia'
N. Porpora
‘Alto Giove’ y ‘Nell´attendere il mio bene’ de la ópera Polifemo (1735)
El 31 de Octubre en el Auditorio de Madrid pudimos asistir al recital de Philippe Jaroussky acompañado por Andrea Marcon y la Orquesta de Cámara de Venecia. Teníamos gran curiosidad por escuchar a Jaroussky en directo y salimos encantados del concierto.
Las entradas son caras. Pero a diferencia de las de la Zarzuela que eran mucho mas baratas, estas no me pesaron pagarlas. Es verdad que estamos ante un artista de Élite, pero no es menos cierto que últimamente asistir a una representación, sea de Opera o de Zarzuela, donde poder ir sin temor a escuchar desafinadas como catedrales, tanto de orquestas como de solistas, es misión casi imposible. Y en el caso que nos ocupa tanto la Orquesta de cámara de Venecia como el propio solista nos deleitaron con una interpretación que sólo nos pedía una cosa: Disfrutar de ella. ¿Algún sonido raro? Lo hubo. Pero lo tengo por accidente, así que ni me molesto en comentarlo.
Philippe Jaroussky tiene justificada fama como contratenor. Es cierto que en la zona alta de su registro la voz se afona, y que debe prescindir en la medida de los posible de las "arias de bravura" con toda la pirotecnia vocal que llevan consigo. A cambio explota todas las posibilidades que su voz ofrece : La belleza de la voz, la elegancia, la musicalidad infinita que tiene en sus cuerdas vocales, junto a una técnica excelsa que le permite proyectar al infinito las notas, sean a voz plena, sean filados casi imposibles, todo ello al servicio de la obra que está interpretando: Es el artista el que sobresale a través de todos sus recursos, incluida una lección magistral del uso del apoyo respiratorio como parte de las dinámicas de su canto. Andrea Marcon y la Orquesta de Cámara de Venecia, fueron el complemento perfecto: El sonido de la orquesta completamente empastado con la voz de Jaroussky ofrecían cuadros de belleza excepcional: Era casi un sacrilegio romper el embrujo de la obra recién terminada con una atronadora salva de aplausos pero ¿Cómo dejar sin premio tal obra de arte? Imposible. Y generosas salvas de aplausos premiaron el trabajo de los artistas.
Conclusión
La tradición musical madrileña, pese a lo que algún ignorante se ha atrevido a afirmar, es de primerísimo nivel. No tenemos nada que envidiar a otras ciudades con coliseos de ópera reputados. Y es una pena que trabajo duro quede afeado por circunstancias, que deben ser controladas. El trabajo del Teatro de la Zarzuela es excelente, pero debe mejorar el nivel de la orquesta, y elegir con cuidado los elencos. Funciones como la "Marina" con Celso Albelo o Juan Jesús Rodriguez, ennoblecen al teatro. Pero elencos como los mencionados aquí en estás dos Zarzuelas dejan un mal sabor de boca considerable.
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