Mostrando entradas con la etiqueta Teatro Real. Javier Camarena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro Real. Javier Camarena. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de julio de 2016

"I Purutani" Javier Camarena como "Arturo"

"I puritani"

Melodramma serio en tres actos

Libreto de Carlo Pepoli, basado en la obra de teatro Têtes rondes et cavaliers (1833) de Jacques-François Ancelot y Jacques-Xavier Saintine

Estrenada en el Théâtre Italien de París, el 24 de enero de 1835

Estreno en el Teatro Real el 6 de diciembre de 1850

Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con el Teatro Municipal de Santiago de Chile
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
(Coro Intemezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)

Ficha Artística

Dirección musical: Evelino Pidò
Dirección de escena: Emilio Sagi
Escenografía: Daniel Bianco
Figurines: Peppispoo
Iluminación: Eduardo Bravo
Dirección del coro: Andrés Máspero

Lord Gualtiero Valton: Miklós Sebestyén
Sir Giorgio: Nicolas Testé
Lord Arturo Talbo: Javier Camarena
Sir Riccardo Forth: Ludovic Tézier
Sir Bruno Robertson: Antonio Lozano
Enriqueta de Francia: Annalisa Stroppa
Lady Elvira Valton: Diana Damrau




La función de hoy

En esta ocasión, Miércoles 07/07/2016 les tocó el turno al reparto encabezado por el tenor Javier Camarena. 

Dos funciones bien distintas.

Con apenas 24 horas de diferencia afrontamos la segunda función de esta ópera. Función que no tuvo mucho que ver con la del día anterior. Hubo detalles coincidentes como la puesta en escena, que no comenté en el anterior post, o la actuación del coro que si fue un calco de la del día anterior. Esto es un coro que canta bien, en especial el femenino, con un abuso del "forte" o "fortissimo" por parte del coro masculino. También es detalle coincidente el sonido, pobre, de baja calidad, de la orquesta. Y ahí se acabaron las coincidencias. Y esto es la magia de la ópera. La obra es la misma, pero escuchamos una interpretación bien diferente.

Y empezamos con sobresalto: Por megafonía nos avisan de que la soprano Diana Damrau está indispuesta, sin aclarar cual es la indisposición, pero que aún así cantará la función. Alivio general con algunos aplausos espontáneos.

Y la indisposición de la soprano debió ser verdad por que salvó la papeleta gracias a la enorme experiencia que atesora. Su mejor acto fue el segundo: Medias voces, pianos, todo sin forzar y llegando a colocar algún agudo notable en afinación, que no en proyección. No eran rotundos, no inundaban la sala. En el primer acto se reservó bastante mas donde hubo momentos en los que cantando con el bajo Nicolás Testé se dejó de oír a ambos. Bien es verdad que estaban en el fondo de la escena y el volumen de la orquesta distaba mucho de ser el adecuado, pero momentos donde solo se oían los metales de la orquesta, los hubo. Notable también en el tercer acto en el famoso "Vieni fra queste braccia" donde ya dio lo que le quedaba. Lástima porque nos fuimos con la sensación de haber escuchado un 40% de lo que la artista podía dar.

El mencionado Nicolás Testé fue victima de la odiosa comparación con su colega del día anterior.Y con la función de "Pescadores de perlas" de Valencia en Mayo de 2015. En aquella ocasión dije que había estado "correcto", eufemismo que encerraba para la ocasión el desagrado que me había producido una voz que estando en primera fila, me había parecido muy, pero que muy escasa. En aquella ocasión me pregunté cómo se habría oído a Testé en lo más alto del auditorio; pues bien ya me he contestado. Probablemente no se le oiría, que es lo que me pasó en no pocos momentos de la función. Su voz entonces como ahora no me pareció bella y aunque trató de cantar con gusto y recrear al afligido Sir Giorgio, la verdad, es que me resultó monótono.



Ludovic Tézier fue el encargado de cantar el papel de Sir Riccardo Forth . A su favor hay que destacar su excepcional fiato: Logró seguir el "tempi" de la orquesta sin prácticamente tomar aire, a costa de no poder pausar la emisión del sonido entre frase y frase. Imaginen leer un texto en voz alta, sin puntuación y sin tomar mas aire que el primero y se harán una idea de lo que tuvo que hacer para no perder "comba" con la orquesta. Por lo demás tampoco destaca por la belleza de su voz, eso si, por lo menos proyectada y tampoco destaca por sus dinámicas "belcantistas".

Annalisa Stroppa dio vida a Enriqueta de Francia. Notable cambio con respecto al día anterior ya que a esta mujer al menos se la oía. Sin ser una voz excepcional hizo un buen trabajo.

Javier Camarena dio vida a "Lord Arturo Talbo" y tengo que decir que las expectativas que llevaba y la predisposición hacia el artista eran muy altas. Camarena es un buen tenor eso queda fuera de toda duda. Voz de lírico ligero con gran proyección de la voz en la zona central, con un pasaje poco cubierto; La voz no está recogida ni en  la zona aguda, ni en  la zona sobreaguda donde se escuchan sonidos abiertos, y esta circunstancia rompe un poco la elegante linea de canto que exhibe en el centro. Siendo capaz de cantar con indudable gusto y elegancia, no logró transmitirme, y esto ya es una cuestión personal, ningún tipo de emoción. Para mi gusto le faltó esencia "belcantista". "Arturo" requiere muchas mas dinámicas de las que la noche de la función nos ofreció Camarena, y de aquí viene mi decepción. Entiendo que siendo un personaje que acaba de debutar hay tiempo más que de sobra para trabajarlo y desarrollar con el canto la belleza de la partitura. Tiempo al tiempo y espero poder escucharle alguna vez el "Arturo" con más "tablas".

Eso sí, me preocuparon bastante los ataques al sobreagudo. Debe recoger muchísimo más la voz.

Bien el resto del elenco.

Apertil










domingo, 9 de noviembre de 2014

Un bis en el Teatro Real o cómo buscar los cinco minutos de gloria.


La historia reciente del Teatro Real, para desgracia de los madrileños y los seguidores de la ópera, se está caracterizando por la polémica. Polémica insana, denigrante, que no conduce a nada bueno. A la penosa gestión de Mortier, el informe reciente del tribunal de cuentas, que abocaba a la ruina al coliseo madrileño de no enderezar el rumbo, se une ahora la historia que nos cuenta el bochornoso, pero acorde al nivel periodístico de este país, artículo publicado en un periódico madrileño de tirada nacional.

En este artículo se desvela con toda claridad como una mujer, musicóloga al parecer y estudiante de canto, se dedicó a repartir una octavilla entre el público asistente a la función del viernes 7 de Noviembre de 2014 de la ópera de Donizetti  "La Fille du Regiment ", pidiendo el "Bis" del aria "Ah mes amis quel jour de fête" célebre por su escritura de nueve Do4 prácticamente seguidos. En esta función el papel de "Tonio" correspondía al tenor mejicano Javier Camarena. Y las octavillas animaban, como se va a poder ver, al público asistente, a pedir el bis a este tenor, precisamente.





 La autora de las octavillas estará muy orgullosa de este artículo,  ya ha conseguido salir en la prensa, Y uno se pregunta si el objetivo último de la autora no era su minuto de gloria.

Pues ya puede estar contenta de la aberración que supone la realización y publicidad de este acto, porque, a partir de este momento ¿Qué credibilidad tiene este cantante? Ninguna. A partir de este momento cualquier actuación de éxito de este cantante se puede poner en duda, desde el momento que se ha demostrado que su supuesto triunfo, estaba dirigido. A partir de ahora cualquier individuo, crítico de nuevo cuño, que escribe en ciertos panfletos digitales, ya tiene munición para machacar a cualquier artista que no cuente con sus simpatías.
 A cualquier cantante novel que empiece a descollar se le podrá machacar a partir de ahora, según las filias y las fobias del comentarista de turno, insinuando que tiene detrás de él al correspondiente público aleccionado.
Ya sucedió antes en este mismo Teatro, cuando en un foro se acusó a un cantante de tener una "clá" dirigida, por que para este individuo era imposible que se aplaudiera a este artista. Y semejante afirmación, que encontró eco en los "listos" de turno, hizo mucho daño.


El mal ya está hecho: Solo espero que a ningún talifán de ningún cantante, con ganas de autobombo y de notoriedad pública o con insuflas de representante artístico,  se le pase por la cabeza, ni en sueños, repetir la jugada. Porque el descrédito al que se le puede llevar al cantante es tremendo. Una vida de trabajo y de estudio se puede echar por tierra fácilmente desde el momento en que alguien decide que quiere salir en los periódicos, o ascender socialmente, o tener su minuto de gloria y elija este sistema. Porque lo de la octavilla en sí, ya era malo, pero todavía es peor cuando la mencionada musicóloga, hace bastante porque los periódicos se hagan eco de su "genial" jugada.

Además se jacta públicamente de que le regaló la octavilla a Camarena después de la representación. A partir de ahora, puesto que parece que nadie le da importancia, la sombra de la duda se cernirá sobre cualquier "bis", tanto si es de Javier Camarena, como de cualquier "bis" que se conceda en el Teatro Real. Porque  cualquier persona puede pensar que las octavillas entre el público no eran ignoradas por el cantante, por cuanto este no se mueve del lugar donde ha terminado el aria. Si cuando los aplausos decrecen hubiera dado media vuelta dispuesto a continuar la representación, no hubiera habido bis. Y lo más triste de todo esto es que el aria no estaba mal cantada, ni mucho menos.
A lo mejor no sabía nada y solo estaba emocionado por el reconocimiento a su trabajo, algo humano al fin y al cabo, pero resulta que el novio de la musicóloga también andaba metido en el asunto preparado para jalear y armar el ruido suficiente para que continuaran los aplausos. ¿Qué quiero decir con esto? Que el cantante, a menos que aborte todo intento de "bis", queda bajo sospecha. Sin comerlo ni beberlo. Pero la autora de la jugada, la "musicóloga", rebosa felicidad.

Este tipo de iniciativas, creo que ya lo he dejado claro, me parecen algo muy malo, pero que muy malo para los cantantes, y para la ópera. El hecho de que lo haya perpetrado una musicóloga y estudiante de canto no le da valor. Más bién al contrario, ya que si tiene ciertos estudios debería de saber, si es que el sentido común no se lo dicta, que estas actuaciones son dañinas, muy dañinas.

Porque si ser musicóloga da valor a estos actos, cuando siendo musicóloga "pasa a cuchillo" a un cantante, sin mas razón que la fobia personal, tendríamos que admitirla en el mismo plano superior ¿No? Es decir las filias y las fobias personales son, sin necesidad de argumentarlas, aceptadas a pies juntillas "Por ser musicóloga" ¿Qué quieren que les diga?

Edito al 19/11/2014

Para algún despistado/a. Publico los comentarios que creo oportunos. La moderación de comentarios está puesta para eso. Y como autor del blog me reservo el derecho de publicar lo que quiera. No estoy obligado a publicar nada, como nadie está obligado a leer el blog. Y piensen una cosa todo aquellos que se quejan de que no publico sus comentarios. Los comentarios que publico tienen como denominador común que honran a este blog y a su autor. Son un activo muy importante de mi trabajo. Por eso se publican.