domingo, 27 de septiembre de 2026

Sondra Radvanovsky, Una Manon de Lujo. Teatro Real 23/092026

 




Me suele suceder, cuando voy al teatro, que de lo que menos espero es lo que más me termina gustando.Manon Lescaut no es mi ópera favorita de Puccini; Turandot, Tosca o La Bohème superan en mis prefencias a Manon Lescaut. Pero después de la función de anoche en el Teatro Real, un hueco si que se ha ganado en mis favoritas. Buena parte del mérito de hacerme cambiar de opinión (algo difícil según malas lenguas) lo tuvieron una dirección musical de primerisimo nivel, con exceso de volumen, pero con el nivel que yo creo cualquier aficionado a la ópera reclamaría y una artista, como Sondra Radvanovsky, capaz de deleitar el paladar mas exigente. 

La función de anoche tuvo sus partes menos afortunadas, pero ya he decidido no perder el tiempo comentando bazofia. Es decir: la puesta en escena no va a merecer mayor mención. Sólo que para nuestra desgracia existió.

                                      FICHA ARTISTICA

Direccion musical: Nicola Luisotti

Direccion de escena Carlos Wagner

Direccion del coro Jose Luis Basso

Asistente de la direccion musical Julio Garcia Vico

Manon Lescaut Sondra Radvanovsky

Lescaut Lucas Meachem

Renato Des Grieux Michael Fabiano

Geronte di Ravoir Pietro Spagnoli

Edmondo Alejandro del Cerro

El posadero / Un capitán de la marina Javier Castañeda

El maestro de baile / El farolero Mikeldi Atxalandabaso

Una cantante Mercedes Gancedo

Un sargento de los arqueros Javier Franco


                                        SINOPSIS

ACTO I
En el patio de la posada de Amiens, los habitantes esperan la llegada de la
diligencia. Un grupo de estudiantes bromea y charla animadamente. Entre
ellos se encuentra el caballero Des Grieux, que admira la belleza de las jóvenes
reunidas allí a la espera de noticias, cartas y viajeros. Cuando finalmente llega
la diligencia, Des Grieux queda cautivado por Manon, una joven desconocida
que desciende del carruaje acompanada de su hermano, Lescaut. Este ha llegado
a un acuerdo con Geronte di Ravoir, un anciano y acaudalado recaudador de
impuestos, a quien prácticamente ha entregado a la muchacha, a pesar de que,
en un principio, su destino era ingresar en un convento. Al conocer, gracias
al estudiante Edmondo, el futuro que le espera a Manon, Des Grieux decide
actuar. Aprovechando el propio carruaje de Geronte, huye con el joven rumbo
a París. Mientras tanto, Lescaut observa la situación con frialdad y asegura a
Geronte que, tarde o temprano, Manon acabará siendo suya.

ACTO II
Manon vive ahora en la lujosa residencia de Geronte como su amante.
Aunque disfruta de toda clase de comodidades y riquezas, la opulencia no
consigue hacerla feliz. Cansada de esa vida, recuerda con nostalgia a Des
Grieux, a quien abandonó precisamente por ese lujo que ahora detesta.
Lescaut visita a su hermana y, al verla tan desanimada, decide reunirla con
Des Grieux, no sin antes aceptar la generosa propina que Manon entrega
a los músicos. Poco después llega Geronte acompañado de varios amigos.
Presume ante ellos de su riqueza, de las joyas que luce Manon y hasta de
sus supuestas habilidades para la danza. Antes de marcharse, le recuerda que
debe reunirse con ellos en cuanto termine de arreglarse para el almuerzo.
Nada más salir Geronte, aparece Des Grieux. El reencuentro entre ambos
está cargado de emoción y pasión, y Manon olvida por completo la vida
que lleva. Sin embargo, Geronte regresa inesperadamente y los sorprende
juntos. Aunque habría podido perdonar una simple infidelidad, Manon se
burla abiertamente de él mostrándole, frente a un espejo, su avanzada vejez.
Humillado, Geronte se marcha con aparente calma, aunque promete regresar
pronto. Consciente del peligro, Des Grieux propone huir de inmediato,
pero Manon se resiste a abandonar sus joyas y se entretiene recogiéndolas.
En ese momento llega Lescaut alarmado para advertirles de que la policía
está rodeando la casa. Ni siquiera entonces Manon deja de recoger sus
pertenencias. Cuando finalmente intenta escapar, la policía entra y la arresta
por orden de Geronte, pues la acusan de prostitución. Des Grieux quiere
defenderla, pero Lescaut consigue detenerlo, convencido de que solo podrá
ayudarla si permanece en libertad.

ACTO III
En el puerto de Le Havre, Lescaut intenta sobornar a varios soldados para
organizar la fuga de Manon, encarcelada junto a otras mujeres condenadas
a la deportación. Todavía es de noche y un centinela vigila el lugar. Lescaut
y Des Grieux llegan al puerto. Mientras el primero trata de tranquilizar a
su compañero, le explica que el relevo de la guardia ha sido comprado y que
la evasión está preparada. Desde una ventana aparece Manon, que puede
estrechar las manos de Des Grieux mientras este le transmite esperanza y le
explica el plan. La tranquilidad se rompe cuando, tras el paso de un farolero
que canta una sombría melodía, se escucha un disparo: el intento de fuga
ha fracasado. Lescaut regresa precipitadamente y obliga a Des Grieux a
confundirse entre la multitud que comienza a congregarse. El comandante
del barco ordena iniciar el embarque de las deportadas, mientras un sargento
las va llamando una a una. Entre los habitantes de Le Havre predominan
las emociones encontradas, pues algunas mujeres se muestran desafiantes,
mientras que otras ocultan el rostro avergonzadas. Cuando llega el turno
de Manon, esta abandona momentáneamente la fila para reunirse con Des
Grieux bajo la vigilancia del sargento. Al intentar devolverla a su lugar, Des
Grieux se rebela y se aferra desesperadamente a ella. La multitud simpatiza
con la pareja y la tensión aumenta, hasta que el comandante restablece el
orden. Des Grieux deja caer su arma y suplica al comandante que le permita
embarcar junto a Manon. Conmovido por su sinceridad, el comandante
accede y permite que ambos permanezcan unidos.

ACTO IV
En una desolada llanura de Luisiana, Manon y Des Grieux vagan tras
haber escapado de unas condiciones de vida insoportables. Exhaustos, mal
vestidos y sin recursos, avanzan con dificultad por un paisaje árido. Manon,
completamente debilitada por el cansancio y la sed, cae al suelo incapaz de
continuar. Des Grieux parte desesperadamente en busca de agua, mientras
ella, convencida de que va a morir sola y abandonada, entona un último
y doloroso lamento. Cuando Des Grieux regresa con las manos vacías,
descubre que ya es demasiado tarde. Manon muere entre sus brazos y pone
un trágico final a la historia de ambos amantes.

                                     LA FUNCION

Manon Lescaut, como tantas óperas de Puccini es un drama. El drama del destino: sus vidas en principio no caminan hacía el desastre, pero algo se tuerce cuando toman determinadas decisiones, temerarias en algún caso, o simple mala suerte en otros. La historia de Manon no habría terminado tan mal, al menos para Dex Grieux, de no haberse tropezado en la posada de Amiens con Manon. El ardor juvenil de ambos mezclado con la codicia de Manon desemboca en la tragedia. Michael Fabiano como Dex Grieux (que debuta el rol) cumple con el papel. No es tenor para este personaje que requiere un tenor spinto o dramático; Carece de centro y las subidas por encima del paso suenan sin cuerpo, sin tensión, sin casi armónicos. Tengo mis dudas acerca del uso de los resonadores, en especial, de la "maschera", porque en las partes que necesita intensidad, para no verse borrado por su compañera de reparto, recurre al uso de un volumen desmedido pero descontrolado. Es su favor hay que decir que, por lo menos, el pasaje es correcto, la voz está cubierta, nunca se abre y eso le da un mérito tremendo por que el personaje es criminal para cualquiera que no lleve los "papeles en regla". De todas maneras a mi me ganó con la interpretación del "Ah! Non v' avvicinate" del tercer acto. No es Aureliano Pertile, claro, pero a mi me gustó. Así que solo por eso ya está bendecido. 😀

Aureliano Pertile Sings "Pazzo son, guardate!" from Manon Lescaut



Sondra Radvanovsky como Manon Lescaut fue la triunfadora de la noche, sin discusión. Técnicamente es una locura el manejo, a su antojo, de la emisión, homogéna en todos los registros y siempre el mismo color de voz. El volumen que le imprime lo regula según quiera dibujar el personaje. El uso de los resonadores es canónico, sabiendo liberar y proyectar la voz; Los agudos rotundos, inmensos, pero con al voz recogida, nunca sin control. Sólo sonido, bellisimo sonido que dibujaba sobre todo a la Manon apasionada, o a la Manón dramática en la adversidad. Eché en falta, y ya hubiera sido la perfeción máxima una mejor composición de la Manon codiciosa, la que, a pesar de todo lo que quiere es tener dinero, opulencia. Pero esto es muy poca cosa, que no desluce la fantástica función que nos ofreció.

Lucas Meachem como Lescaut, fue un descubrimiento muy agradable. No lo conocía y nos ofreció un convincente Lescaut tanto cantando su parte como actuando en escena .Es un baritono lirico, de voz timbrada, emisión, fácil,  homogénea y con volumen, algo necesario para la función de esta noche. 

Pietro Spagnoli, como Geronte cumplió bien. Anda escaso de volumen, necesitaba salir a boca de escena, pero ofreció un personaje convincente. 

Alejandro del Cerro, Javier Castañeda, Mikeldi Atxalandabaso, Mercedes Gancedo y Javier Franco  estuvieron a la altura de la función lo que no es poco. 

La dirección musical de Nicola Luisotti consiguió lo que hace unos años en el Real era una quimera. Una ovación, merecida, a la Orquesta Titular del Teatro Real. Esta es, hoy en día, una orquesta de calidad. La dirección musical le dió el ritmo adecuado a la función, pero también le dotó de un volumen excesivo que llegó a tapar, literalmente, a algún solista. A Sondra le dió igual. Al resto no. Y se veian obligados, en no pocas ocasiones, a buscar la boca del escenario.

El coro titular del Teatro Real es otro de los elementos de exquisita calidad que acompañan a ls funciones. También a ellos les dió un poco igual el volumen de la orquesta, pero creo que se obtendrían mejores resultados cuidando el matiz del volumen orquestal. Excelente desempeño del coro. 


No llevamos mal año. Excepto el "Romeo", del que no hice crónica por que iba a tener que buscar mucho para poder decir algo bueno de uno de los roles principales, tanto "El Trovador" como "Manon Lescaut" han sido experiencias muy gratificantes. 


Apertil.


domingo, 5 de julio de 2026

IlTrovatore. Teatro Real 04-07/2026

 

Después de ya varios años de silencio, me ha vuelto el “gusanillo” de las crónicas. Mi pobre y olvidado blog se ha extrañado de que me acordara de su existencia. No le ha gustado. Le pasa como al autor, que no le gusta currar. Pero, bueno, le ha tocado volver a la arena. Y, puesto que tengo pensado volver a asistir en vivo a las funciones, es probable que le vuelva a dar “vidilla” Eso sí, cuando la crónica pueda ser una exposición equilibrada de hechos. Si, como en el “Romeo” de hace unas semanas en el Teatro Real, no hay manera de poner nada positivo de alguno de los principales artistas del elenco, lo más probable es que no escriba nada. No me apetece ser “políticamente correcto” para enmascarar desastres vocales. Eso sí, con lo que no voy a tener piedad es con las puestas en escena. Fumadas como la de este Trovador, no las pienso dejar de comentar.

Ficha Técnica

Il Trovatore

Dramma en cuatro partes 

Música de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Libreto de Salvadore Cammarano, basado en la obra El trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez

Estrenada en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853

Estrenada en el Teatro Real el 16 de febrero de 1854 

Producción del Teatro Real, en coproducción con la Opéra de Monte-Carlo y la Royal Danish Opera de Copenhague 

Equipo Artístico

Dirección musical: Nicola Luisotti

Dirección musical: François López-Ferrer

Dirección de escena: Francisco Negrín

Escenografía y vestuario: Louis Désiré

Iluminación: Bruno Poet

Dirección del coro; José Luis Basso

Coro y Orquesta Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Reparto

El conde de Luna: Juan Jesús Rodríguez.

Leonora: Saioa Hernández.

Azucena: Teresa Romano.

Manrico: Celso Albelo.

Ferrando: Marko Mimica.

Ines: Mar Morán.

Ruiz: Fabián Lara

Mensajero: Moisés Marín

Se levanta el telón.

Un escenario vacío nos saluda. Una mesa con quemadores como si fuera una cocina como unica decoración. Al fondo un espacio donde un personaje, suponemos que la madre de Azucena que murió en la hoguera y que le ha pedido venganza a su hija va a permanecer toda la representación. Un niño, que también suponemos que es el hijo que Azucena hizo quemar por error, se dedicará a caminar a lo ancho del escenario como un zombie…

La acción se inicia con un montón de “cucarachas” que se van a arrastrar por la escena. No, no son los soldados que se supone que están de guardia. ¿Espectros? ¿Fantasmas? Vaya Ud. a saber. Sale Ferrando a “entretener” a los soldados con la historia sobre la que va a girar toda la ópera (“Di due figli vivea padre beato”) Y los “soldados” son niños. Todo el montaje es un absurdo sin pies ni cabeza.

Otra de las cosas que sospecho es que los elementos que coloca en los laterales y el fondo de la escena son verdaderos “comedores de sonido” Todas las arias importantes se cantaron en boca de escenario, saliéndose de la “caja”. Y no es la primera vez que ocurre.

Los personajes.

Marko Mimika que da vida a Ferrando sólo tiene un centro, aceptablemente timbrado. Los graves no existen y la subida a la zona alta casi inaudible: la emisión se le fue a la “gola” (Se la tragó literalmente) desapareciendo el timbre y el volumen de la voz.

Saioa Hernández. Leonora exige una soprano lirico-spinto también llamada soprano dramática de agilidad lo que confiere al personaje una dificultad extrema.  Y es en la parte más dramática “D'amor sull'ali rose” junto con el “Miserere” donde se la encontró más cómoda. En las partes más liricas como “Di tale amor” o en el “Tu vedrai che amore in terra” su legato es excelente pero monótono, sin apenas contrastes. Su registro aporta notas graves de calidad y una zona alta muy segura, excepto en el territorio del sobreagudo donde tuvo problemas con la voz que pareció a punto de romperse. Con todo su desempeño fue notable.

Juan Jesús Rodríguez. Tiene una de las mejores voces de Barítono verdiano que hayamos podido escuchar en directo. Voz de seda, timbrada, emisión redonda, técnica depurada, nos regala un “Il Balen” de absoluto recuerdo que no sólo canta, sino que el mismo lo paladea. El aria es un caramelo, pero de tesitura envenenada. Yo soy tenor y no tengo problemas en cantarla a tono, lo que da una idea de la dificultad para el barítono. Por el contrario, eché en falta más definición, más contundencia en el desarrollo del personaje. Salvo en “il Balen”, su “Conde” no está muy matizado. De entre sus otras intervenciones me gustó especialmente el dúo con Leonora del IV acto “Mira, d'acerba lagrime” Y el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” que es una de las partes que más me gustan de la obra. Otro aspecto que me llamó la atención es que no demostró un volumen espectacular.

 

Celso Albelo La evolución de la voz de Celso Albelo, desde que le escuché en vivo la primera vez, a día de hoy es sorprendente. Desde sus inicios la voz ha ganado cuerpo y anchura, sin perder la posibilidad de aligerarla cuando lo necesita. A día de hoy puede jugar con la altura de la emisión, más baja, para atacar partes de gran carga dramática, como en el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” donde es al que le corre mejor la voz, pasando por encima de un volumen desmedido de la orquesta, o subir la emisión para cantar con toda la dulzura del mundo el duo “Ai nostri monti" con Azucena. En la parte técnica destacar la pronunciación de todas las vocales en el sitio de la “I”; En el final de la “Pira” en el “Al Armi” el sobreagudo lo sostiene sobre la “I” y eso les puedo asegurar que es algo de dificultad casi extrema. La mayoría de los tenores que tienen que cantar “La pira”, o bien sostienen, si es que llegan, el sobreagudo en la A (Armi) y la i la medio dan de pasada, o trampean la “I” como una “e” medio ahuecada que no se sabe lo que es. Por supuesto, a día de hoy, no encontraremos un tenor con un pasaje y una cobertura de la voz tan sólidas.  La emisión nunca se abre y es una gozada para los oídos.

Albelo Compone un Manrico tierno y preocupado por la suerte de la madre, amoroso con Leonora y valiente contra el Conde. Todos estos matices los consigue, como ya he comentado antes, con el uso inteligente de la emisión de la voz. Ancha y potente contra su enemigo, y dulce y amorosa con su madre y con su amante. Eso sí, lamenté que el “Ah si ben mio” la emisión estuviera tan abajo, porque la parte más negativa de esa emisión es que tanto el pasaje como los agudos pierden brillo. Es una composición de personaje inteligente y quizá de los mejores que hemos escuchado.

Teresa Romano Azucena requiere una voz de mezzosoprano dramática con gran flexibilidad para acometer tanto las partes altas, como las partes más dramáticas. Y en el caso que nos ocupa la zona alta es excelente de emisión, color, fuerza.. pero no tiene graves. Y en “Condotta ell'era in ceppi” al menos tuvo un par de desafinaciones evidentes cuando buscaba la zona más grave de su tesitura. Por el contrario si que busca contraste y darle definición a su personaje aunque se queda en poco más que el intento. No me desagradó y con eso ya está dicho todo.

Correctos Ines: Mar Morán, Ruiz: Fabián Lara, y Mensajero: Moisés Marín

Para terminar: El coro ha experimentado una mejoría más que notable en cuanto a empaste de voces y calidad de las mismas, tanto en el coro masculino como en el femenino. Es un coro a la altura de lo que se supone que queremos para nuestro Teatro: Un Coro de Calidad y este lo es. 

La dirección musical de François López-Ferrer fue notable. La orquesta también la he notado con una considerable subida de calidad. Eso sí me gustaría saber porque el uso de tan desmedido volumen.

En resumen. Una Función muy disfrutable.

Apertil.


viernes, 19 de abril de 2019

Anna Bolena de Donizetti desde the Opéra Royal de Wallonie-Liège





Reparto

Orquesta y coros de la Ópera Real de Valonia-Lieja

Giampaolo Bisanti (Director)
Olga Peretyatko (soprano): Anna Bolena
Luciano Montanaro (Bajo): Lord Rochefort
Maxime Melnik (Tenor): Sir Hervey
Sofía Soloviy (Soprano): Giovanna Seymour
Celso Albelo (Tenor): Lord Riccardo Percy
Marko Mimica (Barítono): Enrico VIII
Francesca Ascioti (Alto): Smeton

Stefano Mazzonis Di Pralafera (Dirección de escena)


Ópera en la tele.

El pasado miércoles 17 de Abril de 2019, el canal de música clásica "Mezzo" emitió en directo una interesante Anna Bolena que tuve el gusto de escuchar. Grabarla no pude por causas técnicas, pero aún así la transmisión me dejó buen recuerdo. 

Normalmente no suelo escribir de óperas por la televisión. Te expones a que una mala toma de sonido, arruine la voz del cantante ofreciéndote una falsa imagen de la voz. Eso, y que a algún cantante los micrófonos le sientan fatal, aunque en el caso que nos ocupa no ocurrió ninguna de las dos cosas. 

Cuando se levanta el telón...


Observamos el primer detalle: Puesta en escena clásica, ya la miras con otros ojos, y eso que últimamente soy bastante más abierto con las producciones....

El segundo detalle me gusta un poco menos. Una dirección musical lenta, aburrida. Se echó de menos mayor dinamismo. 

Olga Peretyatko como Anna Bolena


Venía con buenas referencias. Compuso una Bolena exquisita en las partes más líricas, pero le faltó garra en los momentos en los que el personaje lo requería ("copia Iniqua"). Se la escucha con gusto, no es una cantante por la que temas por su voz: es decir, puede con la partitura. Ignoro cuantas veces habrá cantado el personaje, pero debe evolucionarlo para mostrar todo su carácter. Dejando de lado esto que he comentado, y algún agudo apretado, notable actuación. 


Celso Albelo como Lord Riccardo Percy

El Percy de Celso Albelo cabe calificarlo de excelente: Cuando canta Albelo sabes que vas a encontrar una linea de canto exquisita, un gusto refinado en el canto y una meticulosa adaptación a lo que pide la partitura.En esta ocasión hay que añadir que la emisión ha cambiado. Es un poco mas baja, con lo que el color de la voz se ha oscurecido un punto, y ha ganado en armónicos, lo que dota a su voz de mayor belleza. Manejar la voz, que al bajar la emisión pesa más, es una cuestión técnica que tiene perfectamente resuelta, como lo demostró en dos valientes ataques en la zona de paso/aguda a la "i", vocal difícil de verdad, que requiere un férreo control de la columna de aire. El paso entre registros sigue siendo "marca de la casa" así como los valientes y bien definidos ataques a la zona aguda. 

Y para concluir con la pareja protagonista comentar que en mi opinión, la excesiva lentitud de la dirección musical, los penalizó, más que los ayudó. 

El resto del reparto...


Solo destacar a Sofía Soloviy que nos ofreció una  Giovanna Seymour de calidad, tanto vocal como dramáticamente.

El resto del reparto cumplió de manera conveniente, al igual que el coro. 

Apertil




jueves, 4 de octubre de 2018



                                       Faust de Gounod
Ópera en cinco actos

Música de Charles Gounod (1818-1893)

Libreto de Jules Barbier y Michel Carré, basado en la obra Faust et Marguerite (1850) de Michel Carré y en la obra homónima (1808) de Johann Wolfgang Goethe

Estrenada en el Théâtre Lyrique de París el 19 de marzo de 1859
Estrenada en el Teatro Real el 18 de enero de 1865

Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con De Nationale Opera & Ballet de Ámsterdam

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
(Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)

Dirección musical: Dan Ettinger
Dirección de escena: Àlex Ollé (La fura dels Baus) 

Dr. Faust: Piotr Beczala
Méphistophélès: Luca Pisaroni
Marguerite: Marina Rebeka
Valentin: Stéphane Degout
Wagner: Isaac Galán 







Después de un tiempo de inactividad, básicamente por motivos laborales o la falta de los mismos, volvemos a retomar la actividad de mi pobre blog, tan olvidado.
Ha costado quitarle las telarañas y el polvo acumulado. Pero merecía la pena retomar las crónicas, otrora tan numerosas con la presente, con motivo de la asistencia a nuestra primera ópera de la temporada: Faust de Gounod.

Aprovecho para comentar que las crónicas, van a tomar un giro diferente: más crudas, más sashimi, menos elaboradas… el objetivo es poder tener crónicas, sin que me cueste un mundo hacerlas, que cuando no hay tiempo para ellas sucede lo que hasta la fecha: que no salen crónicas.
El primer cambio de estilo cronista viene porque no siempre va a ser una crítica a los cantantes. En este caso será la puesta en escena la que va a centrar la crónica.

Si Ud. es seguidor habitual del blog, sabrá que las puestas en escena “modernas” rara vez han encontrado elogio en estas páginas, más bien al contrario: Bazofia ha sido lo más suave que he dicho de ellas. Y sin embargo de un tiempo a esta parte, no solo no me molestan, sino que, pásmense, hasta me gustan. Lo fácil sería decir que la culpa la tiene el que esto escribe que, como un buen vino, ha madurado adecuadamente. Es verdad que voy más abierto de mente, pero como le comentaba a la co-autora del blog (en la sombra) Zerlinetta, los registas se lo están currando bastante más. El ejemplo más fácil de esto es el primer acto de la ópera, donde un viejo doctor sale de una especie de urna con un traje casi espacial, y se sienta a cantar su desesperación que le quiere llevar al suicidio. 

Al viejo doctor Fausto; le da vida Piotr Beczala, tenor de voz bella que canta con gusto y legato adecuados. Sus mejores momentos vinieron en cuanto se liberó del primer acto que le obligaba a dar peso a la voz y pudo elevar la emisión. En su debe está la zona aguda y sobreaguda, con tendencia al falsete reforzado y abuso del golpe de glotis; Y como decía la puesta en escena aquí se nota: La historia que la música nos está contando encaja con lo que estamos viendo: música y escenografía van de la mano contándonos lo mismo. Gran trabajo de Àlex Ollé (La fura dels Baus), la Escenografía de Alfons Flores y los Figurines de Lluc Castells, sobresalientes todos ellos.

El vestuario tantas veces olvidado, merece un gran elogio: Como ejemplo la caracterización de Luca Pisaroni en su papel de “Mefistófeles”. Pisaroni compone un diablo bastante cabroncete, con la carga de comicidad que la interpretación elegida necesitaba, excepto en el cuarto acto en la escena de la iglesia, que sale disfrazado de Jesucristo crucificado, suplantando a este en la propia iglesia: suplantación que produce verdadero miedo pues aquí sí que está presente la naturaleza maligna del demonio. Vocalmente Pisaroni cumple, aunque se le echa en falta unos graves que no tiene: en “Le veau d'or” se nota demasiado esa falta de contundencia y en algunos momentos no se le oye. Sin embargo, me gustó mucho su trabajo, siendo uno de los triunfadores de la noche.

La segunda gran triunfadora de la noche fue la Margarita de  Marina Rebeka .  Con unas facultades canoras generosas, de agudos tremendos en volumen y proyección, aunque con leve tendencia al exceso, y centro poderoso, siendo perfectamente audible tanto a media voz, como cuando dio la espalda a la boca del escenario. El problema que le veo es que prefiere el volumen a la intención: faltan matices, no consiguió transmitir ni inocencia, ni candor, ni la tristeza por el abandono de Fausto. También quedó feo la excesiva exhibición de medios en el  “Alerte Alerte! Del final, en el que ella sola tapó a sus dos compañeros de reparto. Debe corregir esto porque facultades para ello tiene.

Volviendo al vestuario: La caracterización de los soldados, con una equipación más que sobrecargada es motivo para pedir un aumento de sueldo. Pero dado el aire futurista con el que había comenzado la función no estaban fuera de contexto. Todo lo mencionado  no le impidió al barítono Stéphane Degout que encarnaba a Valentín cantar, y muy bien, su personaje. Buen gusto, excelente línea canora y una gran musicalidad son cualidades que lo adornan. La pena es que la voz la tiene aplastada contra la máscara. No está liberada y suena con un punto de guturalidad y nasalidad que la hacen perder proyección y brillo: Sin embargo cantó el “O sainte médaille... Avant de quitter ces lieux” a la altura, por gusto, línea, matiz e intención de un Galeffi, lo que le redime a mis (interesados) ojos de todos sus posibles pecados…

Haremos gracia al lector de más detalles de la puesta en escena, para que sean descubiertos por quienes asistan a la función, y les pueda sorprender y gustar tanto como a mí.

Para terminar, mencionar mi desagrado con la dirección del coro empeñada en hacer cantar a gritos a sus componentes, lo que se traduce en una difusión de la musicalidad en favor del estruendo. No hace falta. Pero el director del coro tiene sus propias y originales ideas…

Excelente la dirección musical de Dan Ettinger, que hizo sonar la orquesta a un nivel más alto de lo habitual.

Completaron el reparto, Isaac Galán como Wagner, Serena Malfi como Siebel y Sylvie Brunet-Grupposo como Marthe. Buenas prestaciones de todos ellos.

En definitiva: Excelente comienzo de la temporada.

Apertil