domingo, 5 de julio de 2026

IlTrovatore. Teatro Real 04-07/2026

 

Después de ya varios años de silencio, me ha vuelto el “gusanillo” de las crónicas. Mi pobre y olvidado blog se ha extrañado de que me acordara de su existencia. No le ha gustado. Le pasa como al autor, que no le gusta currar. Pero, bueno, le ha tocado volver a la arena. Y, puesto que tengo pensado volver a asistir en vivo a las funciones, es probable que le vuelva a dar “vidilla” Eso sí, cuando la crónica pueda ser una exposición equilibrada de hechos. Si, como en el “Fausto” de hace unas semanas, no hay manera de poner nada positivo de alguno de los principales artistas del elenco, lo más probable es que no escriba nada. No me apetece ser “políticamente correcto” para enmascarar desastres vocales. Eso sí, con lo que no voy a tener piedad es con las puestas en escena. Fumadas con “fentanilo” como la de este Trovador, no las pienso pasar por alto.

Ficha Técnica

Il Trovatore

Dramma en cuatro partes 

Música de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Libreto de Salvadore Cammarano, basado en la obra El trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez

Estrenada en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853

Estrenada en el Teatro Real el 16 de febrero de 1854 

Producción del Teatro Real, en coproducción con la Opéra de Monte-Carlo y la Royal Danish Opera de Copenhague 

Equipo Artístico

Dirección musical: Nicola Luisotti

Dirección musical: François López-Ferrer

Dirección de escena: Francisco Negrín

Escenografía y vestuario: Louis Désiré

Iluminación: Bruno Poet

Dirección del coro; José Luis Basso

Coro y Orquesta Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Reparto

El conde de Luna: Juan Jesús Rodríguez.

Leonora: Saioa Hernández.

Azucena: Teresa Romano.

Manrico: Celso Albelo.

Ferrando: Marko Mimica.

Ines: Mar Morán.

Ruiz: Fabián Lara

Mensajero: Moisés Marín

Se levanta el telón.

Un escenario vacío nos saluda. Una mesa con quemadores como si fuera una cocina como unica decoración. Al fondo un espacio donde un personaje, suponemos que la madre de Azucena que murió en la hoguera y que le ha pedido venganza a su hija va a permanecer toda la representación. Un niño, que también suponemos que es el hijo que Azucena hizo quemar por error, se dedicará a caminar a lo ancho del escenario como un zombie…

La acción se inicia con un montón de “cucarachas” que se van a arrastrar por la escena. No, no son los soldados que se supone que están de guardia. ¿Espectros? ¿Fantasmas? Vaya Ud. a saber. Sale Ferrando a “entretener” a los soldados con la historia sobre la que va a girar toda la ópera (“Di due figli vivea padre beato”) Y los “soldados” son niños. Todo el montaje es un absurdo sin pies ni cabeza.

Otra de las cosas que sospecho es que los elementos que coloca en los laterales y el fondo de la escena son verdaderos “comedores de sonido” Todas las arias importantes se cantaron en boca de escenario, saliéndose de la “caja”. Y no es la primera vez que ocurre.

Los personajes.

Marko Mimika que da vida a Ferrando sólo tiene un centro, aceptablemente timbrado. Los graves no existen y la subida a la zona alta casi inaudible: la emisión se le fue a la “gola” (Se la tragó literalmente) desapareciendo el timbre y el volumen de la voz.

Saioa Hernández. Leonora exige una soprano lirico-spinto también llamada soprano dramática de agilidad lo que confiere al personaje una dificultad extrema.  Y es en la parte más dramática “D'amor sull'ali rose” junto con el “Miserere” donde se la encontró más cómoda. En las partes más liricas como “Di tale amor” o en el “Tu vedrai che amore in terra” su legato es excelente pero monótono, sin apenas contrastes. Su registro aporta notas graves de calidad y una zona alta muy segura, excepto en el territorio del sobreagudo donde tuvo problemas con la voz que pareció a punto de romperse. Con todo su desempeño fue notable.

Juan Jesús Rodríguez. Tiene una de las mejores voces de Barítono verdiano que hayamos podido escuchar en directo. Voz de seda, timbrada, emisión redonda, técnica depurada, nos regala un “Il Balen” de absoluto recuerdo que no sólo canta, sino que el mismo lo paladea. El aria es un caramelo, pero de tesitura envenenada. Yo soy tenor y no tengo problemas en cantarla a tono, lo que da una idea de la dificultad para el barítono. Por el contrario, eché en falta más definición, más contundencia en el desarrollo del personaje. Salvo en “il Balen”, su “Conde” no está muy matizado. De entre sus otras intervenciones me gustó especialmente el dúo con Leonora del IV acto “Mira, d'acerba lagrime” Y el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” que es una de las partes que más me gustan de la obra. Otro aspecto que me llamó la atención es que no demostró un volumen espectacular.

 

Celso Albelo La evolución de la voz de Celso Albelo, desde que le escuché en vivo la primera vez, a día de hoy es sorprendente. Desde sus inicios la voz ha ganado cuerpo y anchura, sin perder la posibilidad de aligerarla cuando lo necesita. A día de hoy puede jugar con la altura de la emisión, más baja, para atacar partes de gran carga dramática, como en el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” donde es al que le corre mejor la voz, pasando por encima de un volumen desmedido de la orquesta, o subir la emisión para cantar con toda la dulzura del mundo el duo “Ai nostri monti" con Azucena. En la parte técnica destacar la pronunciación de todas las vocales en el sitio de la “I”; En el final de la “Pira” en el “Al Armi” el sobreagudo lo sostiene sobre la “I” y eso les puedo asegurar que es algo de dificultad casi extrema. La mayoría de los tenores que tienen que cantar “La pira”, o bien sostienen, si es que llegan, el sobreagudo en la A (Armi) y la i la medio dan de pasada, o trampean la “I” como una “e” medio ahuecada que no se sabe lo que es. Por supuesto, a día de hoy, no encontraremos un tenor con un pasaje y una cobertura de la voz tan sólidas.  La emisión nunca se abre y es una gozada para los oídos.

Albelo Compone un Manrico tierno y preocupado por la suerte de la madre, amoroso con Leonora y valiente contra el Conde. Todos estos matices los consigue, como ya he comentado antes, con el uso inteligente de la emisión de la voz. Ancha y potente contra su enemigo, y dulce y amorosa con su madre y con su amante. Eso sí, lamenté que el “Ah si ben mio” la emisión estuviera tan abajo, porque la parte más negativa de esa emisión es que tanto el pasaje como los agudos pierden brillo. Es una composición de personaje inteligente y quizá de los mejores que hemos escuchado.

Teresa Romano Azucena requiere una voz de mezzosoprano dramática con gran flexibilidad para acometer tanto las partes altas, como las partes más dramáticas. Y en el caso que nos ocupa la zona alta es excelente de emisión, color, fuerza.. pero no tiene graves. Y en “Condotta ell'era in ceppi” al menos tuvo un par de desafinaciones evidentes cuando buscaba la zona más grave de su tesitura. Por el contrario si que busca contraste y darle definición a su personaje aunque se queda en poco más que el intento. No me desagradó y con eso ya está dicho todo.

Correctos Ines: Mar Morán, Ruiz: Fabián Lara, y Mensajero: Moisés Marín

Para terminar: El coro ha experimentado una mejoría más que notable en cuanto a empaste de voces y calidad de las mismas, tanto en el coro masculino como en el femenino. Es un coro a la altura de lo que se supone que queremos para nuestro Teatro: Un Coro de Calidad y este lo es. 

La dirección musical de Nicola Luisotti fue notable. La orquesta también la he notado con una considerable subida de calidad. Eso sí me gustaría saber porque el uso de tan desmedido volumen.

En resumen. Una Función muy disfrutable.

Apertil.


viernes, 19 de abril de 2019

Anna Bolena de Donizetti desde the Opéra Royal de Wallonie-Liège





Reparto

Orquesta y coros de la Ópera Real de Valonia-Lieja

Giampaolo Bisanti (Director)
Olga Peretyatko (soprano): Anna Bolena
Luciano Montanaro (Bajo): Lord Rochefort
Maxime Melnik (Tenor): Sir Hervey
Sofía Soloviy (Soprano): Giovanna Seymour
Celso Albelo (Tenor): Lord Riccardo Percy
Marko Mimica (Barítono): Enrico VIII
Francesca Ascioti (Alto): Smeton

Stefano Mazzonis Di Pralafera (Dirección de escena)


Ópera en la tele.

El pasado miércoles 17 de Abril de 2019, el canal de música clásica "Mezzo" emitió en directo una interesante Anna Bolena que tuve el gusto de escuchar. Grabarla no pude por causas técnicas, pero aún así la transmisión me dejó buen recuerdo. 

Normalmente no suelo escribir de óperas por la televisión. Te expones a que una mala toma de sonido, arruine la voz del cantante ofreciéndote una falsa imagen de la voz. Eso, y que a algún cantante los micrófonos le sientan fatal, aunque en el caso que nos ocupa no ocurrió ninguna de las dos cosas. 

Cuando se levanta el telón...


Observamos el primer detalle: Puesta en escena clásica, ya la miras con otros ojos, y eso que últimamente soy bastante más abierto con las producciones....

El segundo detalle me gusta un poco menos. Una dirección musical lenta, aburrida. Se echó de menos mayor dinamismo. 

Olga Peretyatko como Anna Bolena


Venía con buenas referencias. Compuso una Bolena exquisita en las partes más líricas, pero le faltó garra en los momentos en los que el personaje lo requería ("copia Iniqua"). Se la escucha con gusto, no es una cantante por la que temas por su voz: es decir, puede con la partitura. Ignoro cuantas veces habrá cantado el personaje, pero debe evolucionarlo para mostrar todo su carácter. Dejando de lado esto que he comentado, y algún agudo apretado, notable actuación. 


Celso Albelo como Lord Riccardo Percy

El Percy de Celso Albelo cabe calificarlo de excelente: Cuando canta Albelo sabes que vas a encontrar una linea de canto exquisita, un gusto refinado en el canto y una meticulosa adaptación a lo que pide la partitura.En esta ocasión hay que añadir que la emisión ha cambiado. Es un poco mas baja, con lo que el color de la voz se ha oscurecido un punto, y ha ganado en armónicos, lo que dota a su voz de mayor belleza. Manejar la voz, que al bajar la emisión pesa más, es una cuestión técnica que tiene perfectamente resuelta, como lo demostró en dos valientes ataques en la zona de paso/aguda a la "i", vocal difícil de verdad, que requiere un férreo control de la columna de aire. El paso entre registros sigue siendo "marca de la casa" así como los valientes y bien definidos ataques a la zona aguda. 

Y para concluir con la pareja protagonista comentar que en mi opinión, la excesiva lentitud de la dirección musical, los penalizó, más que los ayudó. 

El resto del reparto...


Solo destacar a Sofía Soloviy que nos ofreció una  Giovanna Seymour de calidad, tanto vocal como dramáticamente.

El resto del reparto cumplió de manera conveniente, al igual que el coro. 

Apertil




jueves, 4 de octubre de 2018



                                       Faust de Gounod
Ópera en cinco actos

Música de Charles Gounod (1818-1893)

Libreto de Jules Barbier y Michel Carré, basado en la obra Faust et Marguerite (1850) de Michel Carré y en la obra homónima (1808) de Johann Wolfgang Goethe

Estrenada en el Théâtre Lyrique de París el 19 de marzo de 1859
Estrenada en el Teatro Real el 18 de enero de 1865

Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con De Nationale Opera & Ballet de Ámsterdam

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
(Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)

Dirección musical: Dan Ettinger
Dirección de escena: Àlex Ollé (La fura dels Baus) 

Dr. Faust: Piotr Beczala
Méphistophélès: Luca Pisaroni
Marguerite: Marina Rebeka
Valentin: Stéphane Degout
Wagner: Isaac Galán 







Después de un tiempo de inactividad, básicamente por motivos laborales o la falta de los mismos, volvemos a retomar la actividad de mi pobre blog, tan olvidado.
Ha costado quitarle las telarañas y el polvo acumulado. Pero merecía la pena retomar las crónicas, otrora tan numerosas con la presente, con motivo de la asistencia a nuestra primera ópera de la temporada: Faust de Gounod.

Aprovecho para comentar que las crónicas, van a tomar un giro diferente: más crudas, más sashimi, menos elaboradas… el objetivo es poder tener crónicas, sin que me cueste un mundo hacerlas, que cuando no hay tiempo para ellas sucede lo que hasta la fecha: que no salen crónicas.
El primer cambio de estilo cronista viene porque no siempre va a ser una crítica a los cantantes. En este caso será la puesta en escena la que va a centrar la crónica.

Si Ud. es seguidor habitual del blog, sabrá que las puestas en escena “modernas” rara vez han encontrado elogio en estas páginas, más bien al contrario: Bazofia ha sido lo más suave que he dicho de ellas. Y sin embargo de un tiempo a esta parte, no solo no me molestan, sino que, pásmense, hasta me gustan. Lo fácil sería decir que la culpa la tiene el que esto escribe que, como un buen vino, ha madurado adecuadamente. Es verdad que voy más abierto de mente, pero como le comentaba a la co-autora del blog (en la sombra) Zerlinetta, los registas se lo están currando bastante más. El ejemplo más fácil de esto es el primer acto de la ópera, donde un viejo doctor sale de una especie de urna con un traje casi espacial, y se sienta a cantar su desesperación que le quiere llevar al suicidio. 

Al viejo doctor Fausto; le da vida Piotr Beczala, tenor de voz bella que canta con gusto y legato adecuados. Sus mejores momentos vinieron en cuanto se liberó del primer acto que le obligaba a dar peso a la voz y pudo elevar la emisión. En su debe está la zona aguda y sobreaguda, con tendencia al falsete reforzado y abuso del golpe de glotis; Y como decía la puesta en escena aquí se nota: La historia que la música nos está contando encaja con lo que estamos viendo: música y escenografía van de la mano contándonos lo mismo. Gran trabajo de Àlex Ollé (La fura dels Baus), la Escenografía de Alfons Flores y los Figurines de Lluc Castells, sobresalientes todos ellos.

El vestuario tantas veces olvidado, merece un gran elogio: Como ejemplo la caracterización de Luca Pisaroni en su papel de “Mefistófeles”. Pisaroni compone un diablo bastante cabroncete, con la carga de comicidad que la interpretación elegida necesitaba, excepto en el cuarto acto en la escena de la iglesia, que sale disfrazado de Jesucristo crucificado, suplantando a este en la propia iglesia: suplantación que produce verdadero miedo pues aquí sí que está presente la naturaleza maligna del demonio. Vocalmente Pisaroni cumple, aunque se le echa en falta unos graves que no tiene: en “Le veau d'or” se nota demasiado esa falta de contundencia y en algunos momentos no se le oye. Sin embargo, me gustó mucho su trabajo, siendo uno de los triunfadores de la noche.

La segunda gran triunfadora de la noche fue la Margarita de  Marina Rebeka .  Con unas facultades canoras generosas, de agudos tremendos en volumen y proyección, aunque con leve tendencia al exceso, y centro poderoso, siendo perfectamente audible tanto a media voz, como cuando dio la espalda a la boca del escenario. El problema que le veo es que prefiere el volumen a la intención: faltan matices, no consiguió transmitir ni inocencia, ni candor, ni la tristeza por el abandono de Fausto. También quedó feo la excesiva exhibición de medios en el  “Alerte Alerte! Del final, en el que ella sola tapó a sus dos compañeros de reparto. Debe corregir esto porque facultades para ello tiene.

Volviendo al vestuario: La caracterización de los soldados, con una equipación más que sobrecargada es motivo para pedir un aumento de sueldo. Pero dado el aire futurista con el que había comenzado la función no estaban fuera de contexto. Todo lo mencionado  no le impidió al barítono Stéphane Degout que encarnaba a Valentín cantar, y muy bien, su personaje. Buen gusto, excelente línea canora y una gran musicalidad son cualidades que lo adornan. La pena es que la voz la tiene aplastada contra la máscara. No está liberada y suena con un punto de guturalidad y nasalidad que la hacen perder proyección y brillo: Sin embargo cantó el “O sainte médaille... Avant de quitter ces lieux” a la altura, por gusto, línea, matiz e intención de un Galeffi, lo que le redime a mis (interesados) ojos de todos sus posibles pecados…

Haremos gracia al lector de más detalles de la puesta en escena, para que sean descubiertos por quienes asistan a la función, y les pueda sorprender y gustar tanto como a mí.

Para terminar, mencionar mi desagrado con la dirección del coro empeñada en hacer cantar a gritos a sus componentes, lo que se traduce en una difusión de la musicalidad en favor del estruendo. No hace falta. Pero el director del coro tiene sus propias y originales ideas…

Excelente la dirección musical de Dan Ettinger, que hizo sonar la orquesta a un nivel más alto de lo habitual.

Completaron el reparto, Isaac Galán como Wagner, Serena Malfi como Siebel y Sylvie Brunet-Grupposo como Marthe. Buenas prestaciones de todos ellos.

En definitiva: Excelente comienzo de la temporada.

Apertil







domingo, 19 de noviembre de 2017

Carmen de Bizet. Teatro Real 17 de Noviembre de 2017







Música de Georges Bizet (1838-1875)

Libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en la obra homónima (1845) de Prosper Mérimée

Estrenada en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875

Estrenada en el Teatro Real de Madrid el 14 de marzo de 1888

Producción de la Opéra national de Paris

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
(Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)
Pequeños Cantores de la ORCAM

Ficha Artística

Dirección musical: Marc Piollet
Dirección de escena: Calixto Bieito
Responsable de la reposición: Yves Lenoir
Escenografía: Alfons Flores
Figurines: Mercè Paloma
Iluminación: Alberto Rodríguez Vega
Dirección del coro: Andrés Máspero
Dirección del coro de niños: Ana González
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Zuñiga: Jean Teitgen
Moralès: Isaac Galán
Don José: Leonardo Caimi
Escamillo: Kyle Ketelsen
Le Dancaïre: Borja Quiza
Le Remendado: Mikeldi Atxalandabaso
Frasquita: Olivia Doray
Mercédès: Lidia Vinyes Curtis
Carmen: Anna Goryachova
Micaëla: Olga Busuioc


La temporada comienza bien

Frente a la temporada del año pasado que comenzó absolutamente torcida por culpa mía, al adquirir un abono absolutamente ciego, esta tiene otro cariz. El nuevo abono funciona y la ópera que para nosotros abre la temporada resultó muy entretenida: Todo funcionó sin problemas y la verdad es que se disfrutó de la función. Detalles menos positivos, los hubo, pero no empañaron la impresión general de satisfacción de haber presenciado un espectáculo de calidad.
Lo primero que siempre gusta, o al menos a mi me gusta, es que el teatro esté lleno. Ya sé que llenar el teatro con "Carmen" está "chupao". Pero me gusta esa visión desde mi butaca de un teatro a rebosar. Luego la función discurrirá por donde sea, pero el ambiente "pre" función ya está conseguido.
Las primeras notas de la obertura son vitales, en mi impresión general, para mantener esa "magia" absolutamente personal y propia que vivo en los momentos previos. Y la celebérrima obertura mantiene el ambiente.

Se levanta el telón

Y aquí tengo que hacer la penitencia auto-impuesta: Nada más empezar la función ya noté que la "atravesada" puesta en escena (Ya la llevaba pre-juzgada y casi pre-despellejada) me gustaba. No tengo reparos en reconocer que me equivoqué de cabo a general. (se dice de cabo a rabo, pero yo también quiero innovar y que funcione) ¿Y por qué ese cambio? Trataré de explicarme sin enrollarme, que luego se me "enladrilla" la crónica.
 En mi opinión la mayoría de las puestas en escena modernas, no solo cambian la época de la acción ,que puede no ser malo, sino que además te cuentan otra historia que nada tiene que ver con la obra que se trata de representar. Y aquí no es el caso. Como bien señalaba la "Co-Autora"(en la sombra)  de este blog, Zerlina, en la época que se compone la obra había una "moda" por lo exótico. Y para nuestros queridos vecinos allende de los Pirineos, todo el folclore que va ser introducido en la obra, los toros, el flamenco, etc tenía mucho de exótico....y de bárbaro. Lo que sin duda ayudaba a contar el drama, sumergiéndolo en esa atmósfera tan distinta del mundo civilizado conocido.
  Pero hete aquí que el paso de los años ve como todos esos "clichés" se convierten en "Marca España". Ya no hay exotismo ni barbarie. Y es en este punto donde la puesta en escena aporta gran valor a la historia. La sola presencia en escena de la legión, devuelve el ambiente sórdido y truculento necesario. La llegada de Micaela al puesto de guardia rodeada del destacamento legionario ya pone en antecedentes del peligro que corre. Y no hace falta más. Por mucho que les pese a algunos, ha bastado un destacamento de la legión "en su salsa" para insuflar todo el aire dramático que la obra necesita.

El segundo gran mérito de la puesta en escena es darle valor a los contrabandistas, convertidos en las puestas en escena tradicionales en poco más de una versión cómica de "Curro Jiménez". La salida en el tercer acto de los "Mercedes" de los años 70, coches duros donde los haya, con todo el contrabando, al amparo del famoso toro de "Osborne" nos pone en la situación de su verdadera vida: "bajarse al moro" y como en el caso anterior no hace falta más para comprender que su vida no es un juego y que hay peligro de verdad. De verdad que esta parte me encantó, por lo bien lograda que estaba, por todo lo que transmitía, moviendo 5 o seis coches por la escena con las luces encendidas, mientras el resto del escenario estaba a oscuras.

Hay más detalles pero con lo expuesto basta. Y la penitencia está cumplida.




El elenco.

Hoy, excepcionalmente, voy a empezar por los personajes menos protagonistas: Dancairo (Borja Quizá), Remendado (Mikeldi Atxalandabaso) , Frasquita (Olivia Doray) y Mercedes ( Lidia Vinyes Curtis ). Su parte musical me gusta especialmente y no siempre se cuida en la elección de los cantantes para estos papeles. No es el caso de esta noche donde contamos con cuatro voces de primer nivel para estos papeles. Son cuatro voces perfectamente empastadas entre sí  y con la voz de la protagonista y gracias a eso la función no queda dividida en la parte de los protagonistas y la parte de los comprimarios, resultando un espectáculo sólido y bien ensamblado.

La parte de Micaela le correspondió esta noche a Olga Busuioc, una soprano sobrada de medios que exhibe con generosidad, vengan o no a cuento del papel que interpreta. Posee una voz ancha, con excelente volumen sin forzar excepto en la parte de los agudos, donde aprieta la emisión y como resultado la voz se torna incontrolable. Saca adelante su papel pero echamos en falta,  una matización, una caracterización del personaje mas acorde al libreto.

El barítono Kyle Ketelsen compone un Escamillo eficaz, tosco, pero eficaz. Su timbre resulta algo pastoso, pero resuelve bien su famosa aria excepto cuando tiene que tirar de graves, que son inaudibles. Mucho mejor que en el aria de entrada estuvo en el dúo con Carmen donde mostró una delicadeza de enamorado muy convincente.




El papel de Don José le correspondió al tenor italiano Leonardo Caimi, de timbre  bonito y elegante linea de canto. La voz le corre sin problemas, pero desaprovecha unas cualidades que se adivinan pero que no están trabajadas. Canta exclusivamente en voz de cabeza excepto en algunas partes donde baja la emisión y pone en funcionamiento el resonador de pecho. Es en estas partes donde la voz gana y se enriquece con unos armónicos que en la mayoría de desempeño no usa. Y esto es así por que al bajar la emisión no puede con la voz. De normal, solo con el resonador de cabeza el paso no está muy controlado. Hay cobertura pero insuficiente y TODOS los agudos son en voz de cabeza a media voz. Que en algún momento resulte eficaz y hasta acorde con el personaje no quita para que se ponga de manifiesto una importante deficiencia técnica que en el caso que nos ocupa le resta intensidad dramática. 

La Carmen de esta noche le correspondió a la mezzo Anna Goryachova. Una mezzo de buenas condiciones vocales, timbre oscuro, buenas prestaciones en la zona alta y con los graves correctos. No podemos decir que su personaje esté bien perfilado mas bien lo contrario. Canta canónicamente bien, excepto en el aria de salida, donde sea por que no ha vocalizado suficiente, sea porque es de los cantantes "fríos" que tardan en poner a la voz en marcha, salió con la voz metida en la nariz y, algo inadmisible, respirando donde mejor le venía. Detalle este último que volvió a repetir en algún momento mas de la velada.  Es una cantante interesante y habría que escucharla en algún papel donde no se requiera tanto desgarro en la composición del personaje.




El coro estuvo excelente. Me parece que en ocasiones abusa de los decibelios, pero en esta función estuvo soberbio. Tanto el coro habitual como el coro infantil.


Buena dirección de Marc Piollet al frente de la orquesta Sinfónica de Madrid.

Apertil