Después
de ya varios años de silencio, me ha vuelto el “gusanillo” de las crónicas. Mi
pobre y olvidado blog se ha extrañado de que me acordara de su existencia. No
le ha gustado. Le pasa como al autor, que no le gusta currar. Pero, bueno, le
ha tocado volver a la arena. Y, puesto que tengo pensado volver a asistir en
vivo a las funciones, es probable que le vuelva a dar “vidilla” Eso sí, cuando
la crónica pueda ser una exposición equilibrada de hechos. Si, como en el “Fausto”
de hace unas semanas, no hay manera de poner nada positivo de alguno de los
principales artistas del elenco, lo más probable es que no escriba nada. No me
apetece ser “políticamente correcto” para enmascarar desastres vocales. Eso sí,
con lo que no voy a tener piedad es con las puestas en escena. Fumadas con “fentanilo”
como la de este Trovador, no las pienso pasar por alto.
Ficha
Técnica
Il Trovatore
Dramma
en cuatro
partes
Música
de Giuseppe
Verdi (1813-1901)
Libreto
de Salvadore
Cammarano, basado en la obra El trovador (1836) de Antonio García
Gutiérrez
Estrenada
en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853
Estrenada en
el Teatro Real el 16 de febrero de 1854
Producción
del Teatro Real, en coproducción con la Opéra de Monte-Carlo y la Royal Danish
Opera de Copenhague
Equipo Artístico
Dirección
musical: Nicola Luisotti
Dirección
musical: François López-Ferrer
Dirección
de escena: Francisco Negrín
Escenografía
y vestuario: Louis Désiré
Iluminación:
Bruno Poet
Dirección
del coro; José Luis Basso
Coro y Orquesta Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
Reparto
El
conde de Luna:
Juan Jesús Rodríguez.
Leonora: Saioa Hernández.
Azucena: Teresa Romano.
Manrico: Celso Albelo.
Ferrando: Marko Mimica.
Ines: Mar Morán.
Ruiz: Fabián Lara
Mensajero: Moisés Marín
Se
levanta el telón.
Un
escenario vacío nos saluda. Una mesa con quemadores como si fuera una cocina como unica decoración.
Al fondo un espacio donde un personaje, suponemos que la madre de Azucena que
murió en la hoguera y que le ha pedido venganza a su hija va a permanecer toda
la representación. Un niño, que también suponemos que es el hijo que Azucena
hizo quemar por error, se dedicará a caminar a lo ancho del escenario como un
zombie…
La
acción se inicia con un montón de “cucarachas” que se van a arrastrar por la
escena. No, no son los soldados que se supone que están de guardia. ¿Espectros?
¿Fantasmas? Vaya Ud. a saber. Sale Ferrando a “entretener” a los soldados con
la historia sobre la que va a girar toda la ópera (“Di due figli vivea padre
beato”) Y los “soldados”
son niños. Todo el montaje es un absurdo sin pies ni cabeza.
Otra de
las cosas que sospecho es que los elementos que coloca en los laterales y el
fondo de la escena son verdaderos “comedores de sonido” Todas las arias
importantes se cantaron en boca de escenario, saliéndose de la “caja”. Y no es
la primera vez que ocurre.
Los
personajes.
Marko Mimika que da vida a Ferrando sólo
tiene un centro, aceptablemente timbrado. Los graves no existen y la subida a
la zona alta casi inaudible: la emisión se le fue a la “gola” (Se la tragó
literalmente) desapareciendo el timbre y el volumen de la voz.
Saioa Hernández. Leonora exige una soprano
lirico-spinto también llamada soprano
dramática de agilidad lo que confiere al personaje una dificultad extrema. Y es en la parte más dramática “D'amor
sull'ali rose” junto con el “Miserere” donde se la encontró más cómoda. En las
partes más liricas como “Di tale amor” o en el “Tu vedrai che amore in terra” su
legato es excelente pero monótono, sin apenas contrastes. Su registro aporta
notas graves de calidad y una zona alta muy segura, excepto en el territorio
del sobreagudo donde tuvo problemas con la voz que pareció a punto de romperse.
Con todo su desempeño fue notable.
Juan Jesús Rodríguez. Tiene una de las mejores voces de
Barítono verdiano que hayamos podido escuchar en directo. Voz de seda,
timbrada, emisión redonda, técnica depurada, nos regala un “Il Balen” de absoluto
recuerdo que no sólo canta, sino que el mismo lo paladea. El aria es un caramelo,
pero de tesitura envenenada. Yo soy tenor y no tengo problemas en cantarla a
tono, lo que da una idea de la dificultad para el barítono. Por el contrario, eché
en falta más definición, más contundencia en el desarrollo del personaje. Salvo
en “il Balen”, su “Conde” no está muy matizado. De entre sus otras
intervenciones me gustó especialmente el dúo con Leonora del IV acto “Mira,
d'acerba lagrime” Y el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” que
es una de las partes que más me gustan de la obra. Otro aspecto que me llamó la
atención es que no demostró un volumen espectacular.
Celso Albelo La evolución de la voz de Celso Albelo,
desde que le escuché en vivo la primera vez, a día de hoy es sorprendente. Desde
sus inicios la voz ha ganado cuerpo y anchura, sin perder la posibilidad de
aligerarla cuando lo necesita. A día de hoy puede jugar con la altura de la
emisión, más baja, para atacar partes de gran carga dramática, como en el
terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” donde es al que le corre mejor la voz, pasando por encima de un volumen desmedido de la orquesta, o subir la
emisión para cantar con toda la dulzura del mundo el duo “Ai nostri monti"
con Azucena. En la parte técnica destacar la pronunciación de todas las vocales
en el sitio de la “I”; En el final de la “Pira” en el “Al Armi” el sobreagudo
lo sostiene sobre la “I” y eso les puedo asegurar que es algo de dificultad casi
extrema. La mayoría de los tenores que tienen que cantar “La pira”, o bien
sostienen, si es que llegan, el sobreagudo en la A (Armi) y la i la medio dan
de pasada, o trampean la “I” como una “e” medio ahuecada que no se sabe lo que
es. Por supuesto, a día de hoy, no encontraremos un tenor con un pasaje y una
cobertura de la voz tan sólidas. La
emisión nunca se abre y es una gozada para los oídos.
Albelo Compone
un Manrico tierno y preocupado por la suerte de la madre, amoroso con Leonora y
valiente contra el Conde. Todos estos matices los consigue, como ya he
comentado antes, con el uso inteligente de la emisión de la voz. Ancha y
potente contra su enemigo, y dulce y amorosa con su madre y con su amante. Eso
sí, lamenté que el “Ah si ben mio” la emisión estuviera tan abajo, porque la
parte más negativa de esa emisión es que tanto el pasaje como los agudos
pierden brillo. Es una composición de personaje inteligente y quizá de los mejores que hemos escuchado.
Teresa Romano Azucena requiere una voz de mezzosoprano
dramática con gran flexibilidad para acometer tanto las partes altas, como las
partes más dramáticas. Y en el caso que nos ocupa la zona alta es excelente de
emisión, color, fuerza.. pero no tiene graves. Y en “Condotta ell'era in ceppi”
al menos tuvo un par de desafinaciones evidentes cuando buscaba la zona más grave
de su tesitura. Por el contrario si que busca contraste y darle definición a su
personaje aunque se queda en poco más que el intento. No me desagradó y con eso
ya está dicho todo.
Correctos Ines: Mar Morán, Ruiz: Fabián Lara, y Mensajero: Moisés Marín
Para terminar: El coro ha experimentado una mejoría más que notable en cuanto a empaste de voces y calidad de las mismas, tanto en el coro masculino como en el femenino. Es un coro a la altura de lo que se supone que queremos para nuestro Teatro: Un Coro de Calidad y este lo es.
La
dirección musical de Nicola Luisotti fue notable. La orquesta también la he
notado con una considerable subida de calidad. Eso sí me gustaría saber porque
el uso de tan desmedido volumen.
En resumen. Una Función muy disfrutable.
Apertil.




