domingo, 5 de julio de 2026

IlTrovatore. Teatro Real 04-07/2026

 

Después de ya varios años de silencio, me ha vuelto el “gusanillo” de las crónicas. Mi pobre y olvidado blog se ha extrañado de que me acordara de su existencia. No le ha gustado. Le pasa como al autor, que no le gusta currar. Pero, bueno, le ha tocado volver a la arena. Y, puesto que tengo pensado volver a asistir en vivo a las funciones, es probable que le vuelva a dar “vidilla” Eso sí, cuando la crónica pueda ser una exposición equilibrada de hechos. Si, como en el “Romeo” de hace unas semanas en el Teatro Real, no hay manera de poner nada positivo de alguno de los principales artistas del elenco, lo más probable es que no escriba nada. No me apetece ser “políticamente correcto” para enmascarar desastres vocales. Eso sí, con lo que no voy a tener piedad es con las puestas en escena. Fumadas como la de este Trovador, no las pienso dejar de comentar.

Ficha Técnica

Il Trovatore

Dramma en cuatro partes 

Música de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Libreto de Salvadore Cammarano, basado en la obra El trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez

Estrenada en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853

Estrenada en el Teatro Real el 16 de febrero de 1854 

Producción del Teatro Real, en coproducción con la Opéra de Monte-Carlo y la Royal Danish Opera de Copenhague 

Equipo Artístico

Dirección musical: Nicola Luisotti

Dirección musical: François López-Ferrer

Dirección de escena: Francisco Negrín

Escenografía y vestuario: Louis Désiré

Iluminación: Bruno Poet

Dirección del coro; José Luis Basso

Coro y Orquesta Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Reparto

El conde de Luna: Juan Jesús Rodríguez.

Leonora: Saioa Hernández.

Azucena: Teresa Romano.

Manrico: Celso Albelo.

Ferrando: Marko Mimica.

Ines: Mar Morán.

Ruiz: Fabián Lara

Mensajero: Moisés Marín

Se levanta el telón.

Un escenario vacío nos saluda. Una mesa con quemadores como si fuera una cocina como unica decoración. Al fondo un espacio donde un personaje, suponemos que la madre de Azucena que murió en la hoguera y que le ha pedido venganza a su hija va a permanecer toda la representación. Un niño, que también suponemos que es el hijo que Azucena hizo quemar por error, se dedicará a caminar a lo ancho del escenario como un zombie…

La acción se inicia con un montón de “cucarachas” que se van a arrastrar por la escena. No, no son los soldados que se supone que están de guardia. ¿Espectros? ¿Fantasmas? Vaya Ud. a saber. Sale Ferrando a “entretener” a los soldados con la historia sobre la que va a girar toda la ópera (“Di due figli vivea padre beato”) Y los “soldados” son niños. Todo el montaje es un absurdo sin pies ni cabeza.

Otra de las cosas que sospecho es que los elementos que coloca en los laterales y el fondo de la escena son verdaderos “comedores de sonido” Todas las arias importantes se cantaron en boca de escenario, saliéndose de la “caja”. Y no es la primera vez que ocurre.

Los personajes.

Marko Mimika que da vida a Ferrando sólo tiene un centro, aceptablemente timbrado. Los graves no existen y la subida a la zona alta casi inaudible: la emisión se le fue a la “gola” (Se la tragó literalmente) desapareciendo el timbre y el volumen de la voz.

Saioa Hernández. Leonora exige una soprano lirico-spinto también llamada soprano dramática de agilidad lo que confiere al personaje una dificultad extrema.  Y es en la parte más dramática “D'amor sull'ali rose” junto con el “Miserere” donde se la encontró más cómoda. En las partes más liricas como “Di tale amor” o en el “Tu vedrai che amore in terra” su legato es excelente pero monótono, sin apenas contrastes. Su registro aporta notas graves de calidad y una zona alta muy segura, excepto en el territorio del sobreagudo donde tuvo problemas con la voz que pareció a punto de romperse. Con todo su desempeño fue notable.

Juan Jesús Rodríguez. Tiene una de las mejores voces de Barítono verdiano que hayamos podido escuchar en directo. Voz de seda, timbrada, emisión redonda, técnica depurada, nos regala un “Il Balen” de absoluto recuerdo que no sólo canta, sino que el mismo lo paladea. El aria es un caramelo, pero de tesitura envenenada. Yo soy tenor y no tengo problemas en cantarla a tono, lo que da una idea de la dificultad para el barítono. Por el contrario, eché en falta más definición, más contundencia en el desarrollo del personaje. Salvo en “il Balen”, su “Conde” no está muy matizado. De entre sus otras intervenciones me gustó especialmente el dúo con Leonora del IV acto “Mira, d'acerba lagrime” Y el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” que es una de las partes que más me gustan de la obra. Otro aspecto que me llamó la atención es que no demostró un volumen espectacular.

 

Celso Albelo La evolución de la voz de Celso Albelo, desde que le escuché en vivo la primera vez, a día de hoy es sorprendente. Desde sus inicios la voz ha ganado cuerpo y anchura, sin perder la posibilidad de aligerarla cuando lo necesita. A día de hoy puede jugar con la altura de la emisión, más baja, para atacar partes de gran carga dramática, como en el terceto del primer acto “Di geloso amor sprezzato” donde es al que le corre mejor la voz, pasando por encima de un volumen desmedido de la orquesta, o subir la emisión para cantar con toda la dulzura del mundo el duo “Ai nostri monti" con Azucena. En la parte técnica destacar la pronunciación de todas las vocales en el sitio de la “I”; En el final de la “Pira” en el “Al Armi” el sobreagudo lo sostiene sobre la “I” y eso les puedo asegurar que es algo de dificultad casi extrema. La mayoría de los tenores que tienen que cantar “La pira”, o bien sostienen, si es que llegan, el sobreagudo en la A (Armi) y la i la medio dan de pasada, o trampean la “I” como una “e” medio ahuecada que no se sabe lo que es. Por supuesto, a día de hoy, no encontraremos un tenor con un pasaje y una cobertura de la voz tan sólidas.  La emisión nunca se abre y es una gozada para los oídos.

Albelo Compone un Manrico tierno y preocupado por la suerte de la madre, amoroso con Leonora y valiente contra el Conde. Todos estos matices los consigue, como ya he comentado antes, con el uso inteligente de la emisión de la voz. Ancha y potente contra su enemigo, y dulce y amorosa con su madre y con su amante. Eso sí, lamenté que el “Ah si ben mio” la emisión estuviera tan abajo, porque la parte más negativa de esa emisión es que tanto el pasaje como los agudos pierden brillo. Es una composición de personaje inteligente y quizá de los mejores que hemos escuchado.

Teresa Romano Azucena requiere una voz de mezzosoprano dramática con gran flexibilidad para acometer tanto las partes altas, como las partes más dramáticas. Y en el caso que nos ocupa la zona alta es excelente de emisión, color, fuerza.. pero no tiene graves. Y en “Condotta ell'era in ceppi” al menos tuvo un par de desafinaciones evidentes cuando buscaba la zona más grave de su tesitura. Por el contrario si que busca contraste y darle definición a su personaje aunque se queda en poco más que el intento. No me desagradó y con eso ya está dicho todo.

Correctos Ines: Mar Morán, Ruiz: Fabián Lara, y Mensajero: Moisés Marín

Para terminar: El coro ha experimentado una mejoría más que notable en cuanto a empaste de voces y calidad de las mismas, tanto en el coro masculino como en el femenino. Es un coro a la altura de lo que se supone que queremos para nuestro Teatro: Un Coro de Calidad y este lo es. 

La dirección musical de Nicola Luisotti fue notable. La orquesta también la he notado con una considerable subida de calidad. Eso sí me gustaría saber porque el uso de tan desmedido volumen.

En resumen. Una Función muy disfrutable.

Apertil.


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