domingo, 19 de noviembre de 2017

Carmen de Bizet. Teatro Real 17 de Noviembre de 2017







Música de Georges Bizet (1838-1875)

Libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en la obra homónima (1845) de Prosper Mérimée

Estrenada en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875

Estrenada en el Teatro Real de Madrid el 14 de marzo de 1888

Producción de la Opéra national de Paris

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
(Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)
Pequeños Cantores de la ORCAM

Ficha Artística

Dirección musical: Marc Piollet
Dirección de escena: Calixto Bieito
Responsable de la reposición: Yves Lenoir
Escenografía: Alfons Flores
Figurines: Mercè Paloma
Iluminación: Alberto Rodríguez Vega
Dirección del coro: Andrés Máspero
Dirección del coro de niños: Ana González
· - ·
Zuñiga: Jean Teitgen
Moralès: Isaac Galán
Don José: Leonardo Caimi
Escamillo: Kyle Ketelsen
Le Dancaïre: Borja Quiza
Le Remendado: Mikeldi Atxalandabaso
Frasquita: Olivia Doray
Mercédès: Lidia Vinyes Curtis
Carmen: Anna Goryachova
Micaëla: Olga Busuioc


La temporada comienza bien

Frente a la temporada del año pasado que comenzó absolutamente torcida por culpa mía, al adquirir un abono absolutamente ciego, esta tiene otro cariz. El nuevo abono funciona y la ópera que para nosotros abre la temporada resultó muy entretenida: Todo funcionó sin problemas y la verdad es que se disfrutó de la función. Detalles menos positivos, los hubo, pero no empañaron la impresión general de satisfacción de haber presenciado un espectáculo de calidad.
Lo primero que siempre gusta, o al menos a mi me gusta, es que el teatro esté lleno. Ya sé que llenar el teatro con "Carmen" está "chupao". Pero me gusta esa visión desde mi butaca de un teatro a rebosar. Luego la función discurrirá por donde sea, pero el ambiente "pre" función ya está conseguido.
Las primeras notas de la obertura son vitales, en mi impresión general, para mantener esa "magia" absolutamente personal y propia que vivo en los momentos previos. Y la celebérrima obertura mantiene el ambiente.

Se levanta el telón

Y aquí tengo que hacer la penitencia auto-impuesta: Nada más empezar la función ya noté que la "atravesada" puesta en escena (Ya la llevaba pre-juzgada y casi pre-despellejada) me gustaba. No tengo reparos en reconocer que me equivoqué de cabo a general. (se dice de cabo a rabo, pero yo también quiero innovar y que funcione) ¿Y por qué ese cambio? Trataré de explicarme sin enrollarme, que luego se me "enladrilla" la crónica.
 En mi opinión la mayoría de las puestas en escena modernas, no solo cambian la época de la acción ,que puede no ser malo, sino que además te cuentan otra historia que nada tiene que ver con la obra que se trata de representar. Y aquí no es el caso. Como bien señalaba la "Co-Autora"(en la sombra)  de este blog, Zerlina, en la época que se compone la obra había una "moda" por lo exótico. Y para nuestros queridos vecinos allende de los Pirineos, todo el folclore que va ser introducido en la obra, los toros, el flamenco, etc tenía mucho de exótico....y de bárbaro. Lo que sin duda ayudaba a contar el drama, sumergiéndolo en esa atmósfera tan distinta del mundo civilizado conocido.
  Pero hete aquí que el paso de los años ve como todos esos "clichés" se convierten en "Marca España". Ya no hay exotismo ni barbarie. Y es en este punto donde la puesta en escena aporta gran valor a la historia. La sola presencia en escena de la legión, devuelve el ambiente sórdido y truculento necesario. La llegada de Micaela al puesto de guardia rodeada del destacamento legionario ya pone en antecedentes del peligro que corre. Y no hace falta más. Por mucho que les pese a algunos, ha bastado un destacamento de la legión "en su salsa" para insuflar todo el aire dramático que la obra necesita.

El segundo gran mérito de la puesta en escena es darle valor a los contrabandistas, convertidos en las puestas en escena tradicionales en poco más de una versión cómica de "Curro Jiménez". La salida en el tercer acto de los "Mercedes" de los años 70, coches duros donde los haya, con todo el contrabando, al amparo del famoso toro de "Osborne" nos pone en la situación de su verdadera vida: "bajarse al moro" y como en el caso anterior no hace falta más para comprender que su vida no es un juego y que hay peligro de verdad. De verdad que esta parte me encantó, por lo bien lograda que estaba, por todo lo que transmitía, moviendo 5 o seis coches por la escena con las luces encendidas, mientras el resto del escenario estaba a oscuras.

Hay más detalles pero con lo expuesto basta. Y la penitencia está cumplida.




El elenco.

Hoy, excepcionalmente, voy a empezar por los personajes menos protagonistas: Dancairo (Borja Quizá), Remendado (Mikeldi Atxalandabaso) , Frasquita (Olivia Doray) y Mercedes ( Lidia Vinyes Curtis ). Su parte musical me gusta especialmente y no siempre se cuida en la elección de los cantantes para estos papeles. No es el caso de esta noche donde contamos con cuatro voces de primer nivel para estos papeles. Son cuatro voces perfectamente empastadas entre sí  y con la voz de la protagonista y gracias a eso la función no queda dividida en la parte de los protagonistas y la parte de los comprimarios, resultando un espectáculo sólido y bien ensamblado.

La parte de Micaela le correspondió esta noche a Olga Busuioc, una soprano sobrada de medios que exhibe con generosidad, vengan o no a cuento del papel que interpreta. Posee una voz ancha, con excelente volumen sin forzar excepto en la parte de los agudos, donde aprieta la emisión y como resultado la voz se torna incontrolable. Saca adelante su papel pero echamos en falta,  una matización, una caracterización del personaje mas acorde al libreto.

El barítono Kyle Ketelsen compone un Escamillo eficaz, tosco, pero eficaz. Su timbre resulta algo pastoso, pero resuelve bien su famosa aria excepto cuando tiene que tirar de graves, que son inaudibles. Mucho mejor que en el aria de entrada estuvo en el dúo con Carmen donde mostró una delicadeza de enamorado muy convincente.




El papel de Don José le correspondió al tenor italiano Leonardo Caimi, de timbre  bonito y elegante linea de canto. La voz le corre sin problemas, pero desaprovecha unas cualidades que se adivinan pero que no están trabajadas. Canta exclusivamente en voz de cabeza excepto en algunas partes donde baja la emisión y pone en funcionamiento el resonador de pecho. Es en estas partes donde la voz gana y se enriquece con unos armónicos que en la mayoría de desempeño no usa. Y esto es así por que al bajar la emisión no puede con la voz. De normal, solo con el resonador de cabeza el paso no está muy controlado. Hay cobertura pero insuficiente y TODOS los agudos son en voz de cabeza a media voz. Que en algún momento resulte eficaz y hasta acorde con el personaje no quita para que se ponga de manifiesto una importante deficiencia técnica que en el caso que nos ocupa le resta intensidad dramática. 

La Carmen de esta noche le correspondió a la mezzo Anna Goryachova. Una mezzo de buenas condiciones vocales, timbre oscuro, buenas prestaciones en la zona alta y con los graves correctos. No podemos decir que su personaje esté bien perfilado mas bien lo contrario. Canta canónicamente bien, excepto en el aria de salida, donde sea por que no ha vocalizado suficiente, sea porque es de los cantantes "fríos" que tardan en poner a la voz en marcha, salió con la voz metida en la nariz y, algo inadmisible, respirando donde mejor le venía. Detalle este último que volvió a repetir en algún momento mas de la velada.  Es una cantante interesante y habría que escucharla en algún papel donde no se requiera tanto desgarro en la composición del personaje.




El coro estuvo excelente. Me parece que en ocasiones abusa de los decibelios, pero en esta función estuvo soberbio. Tanto el coro habitual como el coro infantil.


Buena dirección de Marc Piollet al frente de la orquesta Sinfónica de Madrid.

Apertil

lunes, 14 de agosto de 2017

Giuseppe Verdi  Aida

SALZBURG FESTIVAL 


© Salzburger Festspiele / Monika Rittershaus

Roberto Tagliavini, The King 
Ekaterina Semenchuk, Amneris
Anna Netrebko, Aida 
Francesco Meli, Radamès
Dmitry Belosselskiy, Ramfis 
Luca Salsi, Amonasro 
Bror Magnus Tødenes, A Messenger 
Benedetta Torre, The High Priestess 
Riccardo Muti, Conductor 

Konzertvereinigung Wiener Staatsopernchor
Ernst Raffelsberger, Choreinstudierung
Wiener Philharmoniker
Angelika-Prokopp-Sommerakademie der Wiener Philharmoniker, Bühnenmusik

Aburrimiento.

Suele suceder que las expectativas excesivas deriven en decepciones. Y en mi opinión es el caso de esta Aida de la que se esperaba bastante más a tenor de la expectación creada. 


Parte de la expectación venía de la mano de Anna Netrebko como Aida, de la que se ha escuchado/leído un buen número de opiniones; Y como no quiero que se pase el momento quiero dar la mía. Y como resumen diré: Aburrimiento. 

Falta tensión.


Riccardo Muti es un gran director, nadie lo duda, lo que no quita que sus lecturas de la partitura puedan adormecer al personal como en el caso que nos ocupa. Tempis excesivamente largos hacían caer la tensión del drama en casi toda la ópera. Y la culpa no era solo de Muti; la absurda puesta en escena, donde no se sabía si estaban cantando la "Flauta mágica".....



 © Salzburger Festspiele / Monika Rittershaus

o cualquier otra cosa impedían relacionar la lectura musical, excesivamente lenta, con la historia que nos estaban contando. Solo en el primer acto el aria "Ritorna Vincitor" discurrió por los cauces de dramatismo que la música requería, o en el cuarto acto "Ahime! .. morir mi sento " con Amneris , Ramfis y el coro de sacerdotes. El resto de la ópera discurrió con cauces de excesivo control, sobre un elenco de cantantes correctos, pero sin brillo.

Aida y Amneris

Son las triunfadoras de la noche, aunque tampoco podamos hablar de un descubrimiento para la historia. Anna Netrebko cumplió dignamente con su papel, con una importante laguna en el tercer acto, donde la soprano quitó peso a la voz para poder atacar las dinámicas de la partitura: Medias voces, pianos, sfumaturas...El resultado en este tercer acto dejó que desear con una afinación mas que dudosa y una emisión apretada, forzada, hasta el punto de desfiatarse en el dúo con Amonasro.
Vamos a darla tiempo a ver si le resulta posible combinar todos los requerimientos que este personaje tiene. Por que, dejando de lado el tercer acto, el desempeño general fue bueno; intensidad, dramatismo, ataques valientes a la zona alta, expresión... pero el tercer acto tiene que mejorarlo. Eso sí. Que nadie espere que va a llegar a los límites de: 



Ekaterina Semenchuk 

Tuvo a su cargo el papel de Amneris. Desde el "streaming" donde escuchaba la ópera no puedo calibrar su volumen, que pareció justito. A cambio ofreció una actuación convincente, lastrada por ciertos "tempis" ya comentados, ofreciendo su cenit en la escena del cuarto acto en el juicio de Radamés. ya que, como comentaba al principio, al menos si parece una voz adecuada al rol. 

Luca Salsi 

En el papel de Amonasro, estuvo correcto. No me emocionó su interpretación del personaje que dejó escapar sin apenas matizarlo. A diferencia de Tagliavini, carece de una elegancia que se adivina necesaria en el personaje. También es rey a fin de cuentas  Y ya es pena que un personaje que es un regalo para cualquier cantante no sepa sacarle partido. Quizá su voz menos timbrada de lo que sería deseable no ayude en el cometido. Saca la partitura adelante sin más. Y si alguien quiere profundizar mas en esto que digo que escuche a este par...


                                                                           

Roberto Tagliavini 

Fué el encargado de dar vida al Rey. Canto elegante, timbrado, perfectamente ligado sacó adelante sin problemas su parte, siempre en estilo, y perfectamente matizado. Ya lo había escuchado en directo en los Puritanos del Real de hace un par de temporadas y no me decepcionó. Su parte es corta y quizá por eso no pueda considerarse un triunfador en toda la regla, pero fue un excelente rey. 

Dmitry Belosselskiy, Ramfis

La verdad es que el desempeño de Dmitry pasó como con Amonasro: Sin pena ni gloria. Como dije en el caso de Amneris, no soy capaz de cuantificar su volumen, que se me antoja escaso. Al igual que en el caso de Amonasro me queda el poso de un personaje que se escapa vivo. Casi lo dicho para Amonasro vale para este Ramfis bastante tosco. 

Francesco Meli, Radamès. 

Uno de mis personajes soñados. Si hay un papel que me gustaría cantar es este. Sin lugar a dudas. Quizá por eso haya pocos Radamés que me convenzan. Y el de Meli no está entre ellos: Ni por voz, ni por credibilidad del personaje.


© Salzburger Festspiele / Monika Rittershaus

Bror Magnus Tødenes, A Messenger y Benedetta Torre, The High Priestess Buenos comprimarios. No es corriente un "Mensajero" tan sólido, pero Bror Magnus lo ofreció.

Buen desempeño del coro.

Apertil.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Norma




Norma

Tragedia lírica en dos actos.

Música de Vincenzo Bellini (1801-1835)

Libreto de Felice Romani, basado en la obra de teatro Norma, ou l'infanticide (1831) de Alexandre Soumet

Estrenada en el Teatro alla Scala de Milán, el 26 de diciembre de 1831
Estrenada en el Teatro Real el 14 de noviembre de 1851

Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con el Palau de les Arts de Valencia y la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO)

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Ficha Técnica:


Dirección musical: Roberto Abbado
Dirección de escena: Davide Livermore
Escenografía: GIÒ FORMA
Figurines: Mariana Fracasso
Iluminación: Antonio Castro
Vídeo: D-WOK
Dirección del coro: Andrés Máspero

Personajes principales e intérpretes.

Pollione: Gregory Kunde
Oroveso: Fernando Radó
Norma: Maria Agresta
Adalgisa: Karine Deshayes
Clotilde: Maria Miró
Flavio: Antonio Lozano.

Una ópera para paladear.


Martes 1 de Noviembre de 2016, día de todos los santos, fue el día elegido para asistir a nuestro segundo título de la temporada. Segunda ÓPERA con mayúsculas a la que asistimos esta temporada repleta de títulos que cualquier teatro elegiría encantado. Parece que las cosas finalmente se están haciendo bien y hemos abandonado pasados experimentos extraños, como el de pretender llenar un teatro con una oferta que no comulgaba con el público. No es el caso de esta obra que está registrando llenos por representación, incluso en un día festivo, final de puente, que quizá en principio hubiera restado público. Pero para la calidad Madrid está siempre disponible y el martes se demostró.



No es solo "Casta Diva".

Cuando escuché por primera vez la ópera, en una grabación de la RCA con Caballé, Domingo, Cossoto, Milnes. recuerdo que la celebérrima aria no me produjo la sensación que yo creía que me iba a producir, tanto se hablaba de ella, más aún me dejó un poco frío por que la salida de Oroveso "Ite sul colle, o Druidi", "Dell'aura tua profetica" ya se había convertido en una mis partes favoritas.
A continuación sin tiempo para recordar lo escuchado, la salida de Pollione y su no menos célebre "meco al altar di venere" me habían hecho olvidarme completamente de la salida de Norma.....

Naturalmente no quedó ahí la cosa, podría hablar del terceto final del primer acto, el dúo de Pollione y Adalgisa....probablemente sea Norma de las pocas óperas que tienen tantos números esperados por este que escribe.




La calidad tiene un precio.

Y hay que pagarlo: Se necesita una adecuada dirección orquestal y en este apartado a la dirección de Roberto Abbado le faltó algo de tensión, sobre todo en el segundo acto donde el dramatismo musical decayó un tanto. En el primer acto la dirección lenta y soporífera que había mostrado en la función que fue retransmitida en directo por televisión, había tomado más brío y se agradeció. La orquesta sonó bien, otras ocasiones he tenido más reparos con ella, pera la verdad es que la calidad de la orquesta va mejorando lentamente.

El coro, sin embargo, me gustó bastante menos. Desconozco los motivos por los cuales el coro tiene ultimamente una tendencia a cantar todo en "forte" o "fortissimo" sobre todo el coro masculino y eso redunda en una peor musicalidad. Sin ser un desastre, si podemos hablar de que fue la parte artística más floja de la noche.

Antes de seguir querría hacer un pequeño inciso. No sé como continuará la temporada, en el horizonte tenemos "La Clemenza", pero hasta ahora, entre el final de la temporada pasado y el principio de esta podemos apreciar que la calidad de las voces ha aumentado considerablemente. Me imagino que la dirección del teatro está haciendo un esfuerzo considerable por traer voces de calidad. ¿En qué se traduce esto? En mi caso aparte de disfrutar de la música, en no padecer. No pocas veces lo he pasado mal escuchando al artista en escena, sabiendo lo que iba a pasar en no pocas ocasiones, y por desgracia acertando. De momento tocaré madera, son solo detalles mínimos a comentar. Poca cosa.

Y ahora sí, vayamos con los intérpretes.

Norma: Maria Agresta

Antes de empezar el Teatro nos avisó que padecía un proceso gripal, pero que sin embargo cantaría la función. Este proceso gripal no sé si la influyó en algo, es la primera vez que la escucho en directo, y por eso la concederé el beneficio de la duda. Soprano de indudable musicalidad y buen gusto, pero  creo que Norma no es personaje para ella. Su interpretación pecó de frialdad, no solo en la interpretación del "Casta Diva" sino en buena parte de la ópera. Nunca consiguió transmitir ese fuego que creo la sacerdotisa lleva dentro. Ni siquiera sonó convincente el "Ah, no ! sonfigli miei ! — miei figli " del segundo acto cuando está a punto de matar a sus hijos. Brilló mucho más en los dúos con Adalgisa,  o en el Terceto final del primer acto, pasajes sin el dramatismo de la parte final de la ópera. Técnicamente tiene serios problemas de "entubamiento" sobre todo a media voz con demasiados cambios de color cuando se mueve por esta zona. De volumen anda justita y el agudo debería recogerlo un poco por que va camino de abrir demasiado el sonido en ese punto.

Adalgisa: Karine Deshayes

La "mezzo" francesa dispone de un instrumento vocal anunciado como "mezzo" pero de sospechoso timbre "sopranil" en muchas partes de su registro. Posee una voz de volumen excelente, capaz de tapar por completo a su compañera de reparto y casi a su "Amante" el romano "Pollione". La voz está proyectada sin esfuerzo y perfectamente recogida incluso en las notas más agudas y eso es un plus añadido a la hora de cantar, por cuanto le permite centrarse en la parte artística al tener su instrumento bien educado. En su debe, quizá, recomendarle que en las subidas no empuje tanto la voz, no le hace falta. Para mi gusto su mejor parte fue el dúo con "Pollione" del primer acto: convincente en la composición del personaje y excelente línea de canto, brillando también en los dúos con Norma.




Pollione: Gregory Kunde

Gregory Kunde ofreció un "Pollione" de calidad. En la retransmisión televisada del otro día su voz no parecía sonar como acostumbra. El martes sin embargo estuvimos ante la mejor versión de Kunde: una voz robusta, algo leñosa cuando está fría, pero densa cuando ya la ha calentado. Una voz bien trabajada en el pasaje y en los agudos, con un "pero" importante del que luego hablaré, una voz que corre libre por el teatro y que el dueño maneja a su antojo. Dramáticamente el personaje es convincente y sus intervenciones (Meco all’altar di Venere), el  dúo con Adalgisa,  el terceto del primer acto o la escena final fueron partes cantadas con calidad. Para este personaje, que no requiere un centro tan ancho como en el Otello, el tenor puede resolver su parte sin dificultades extremas. Hay un detalle para mi gusto muy molesto que no advertí en el Otelo precedente, y es quizá el único defecto técnico que le he notado: Si el agudo cae en una "i" o una "a" Kunde lo transforma en "e" y eso no es admisible. Al menos no para mí. El ejemplo más claro lo encontramos en el  "Meco all’altar di Venere" cuando canta "Vedea fumar gl' incensi, Eran rapiti i sensi " que lo convierte en "Eran rapiti i sense" La "i" cuesta, pero hay que trabajarla. Y la "a" igual. En su descargo hay que decir que este "truco" no lo emplea en el pasaje, solo en las notas mas altas. Pero igualmente hay que trabajar esas vocales, en particular la "i".


Oroveso: Fernando Radó. 

Buen Oroveso nos ofreció Fernando Radó. Ya de entrada en una de mis partes favoritas como ya comenté "Dell'aura tua profetica", estuvo seguro, afinado y convincente; es una voz que corre por el teatro sin problemas. Da la sensación de encontrarse a gusto cantando el personaje y la representación gana mucho con ello. Excelente actuación.


Flavio: Antonio Lozano.

Cumplió bien su cometido. Su voz se oye perfectamente aunque no parece ser una voz excesivamente musical. Buen desempeño.

Clotilde: María Miró

Otra buena actuación. Da gusto tener comprimarios, que tan importantes son, de calidad. Y María Miró cantó excelentemente su parte.

La puesta en escena no me disgustó. Las proyecciones contra un telón blanco proporcionaban un ambiente tétrico al bosque y en ocasiones servían como apoyo a la historia que se contaba en ese momento. Es de las pocas veces que, en mi opinión,  la puesta en escena ayuda a la historia, y no al contrario.






miércoles, 28 de septiembre de 2016

Otello en el Real. Un drama sonado.

Madrid 27/09/2016

Teatro Real de Madrid: Otello de Giuseppe Verdi. 





Dramma lirico en cuatro actos

Música de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Libreto de Arrigo Boito, basado en la obra de teatro Othello, or The Moor of Venice (1603) de William Shakespeare

Estrenada en el Teatro alla Scala de Milán, el 5 de febrero de 1887
Estrenada en el Teatro Real el 9 de octubre de 1890


Nueva producción del Teatro Real, en co-producción con la English National Opera y la Ópera Real de Estocolmo.

Ficha Artística:

Dirección musical: Renato Palumbo
Dirección de escena: David Alden
Escenografía y figurines: Jon Morrell
Iluminación: Adam Silverman
Coreografía: Maxine Braham
Dirección del coro: Andrés Máspero
Dirección del coro de niños: Ana González
· - ·
Otello: Gregory Kunde
Iago: George Petean
Cassio: Alexey Dolgov
Roderigo: Vicenç Esteve
Ludovico: Fernando Radó
Desdemona: Ermonela Jaho
Montano y Un heraldo: Isaac Galán
Emilia: Gemma Coma-Alabert




Una sensación agridulce. 

Camino de casa, después de haber asistido al Otello verdiano que por estos días se representa en el Teatro Real, se revolvían dentro de mi dos sentimientos encontrados; la alegría de haber podido asistir a la representación de una ópera que su dificultad hurta de las temporadas de los teatros, y por otro lado la desazón de constatar que verdaderos intérpretes para esta ópera hoy en día no existen. La sensación de haber asistido a un Otello a medias, donde las notas del maestro Verdi estaban presentes, así como el libreto, pero donde faltaba todo lo demás: una puesta en escena absurda. Una lectura musical plana, aburrida, ejecutada con un volumen disparatado, y unos cantantes que ciertamente, cumplieron con la parte musical, pero que junto con la orquesta no nos contaron la historia. 


Dirección musical.

La parte positiva de la dirección musical es que quizá estemos ante una de las mejores interpretaciones de la orquesta del Teatro Real, de la que no soy un "fan" precisamente. Pero sonó muy bien y es justo reconocerlo. En la parte negativa tenemos una lectura musical alejada de la historia en los dos primeros actos de la partitura: justo donde se está cociendo la tragedia. Diría que opta por compensar la falta de pulso dramático (sus "tempos" son soporíferos ) con un volumen desmesurado. ¿Se imaginan una orquesta donde los metales ahogaran el sonido del resto de los instrumentos? pues eso es lo que hace Palumbo. Ahogar las voces de los cantantes, ¡un instrumento más dentro del conjunto! en aras de una característica que debería obtenerse en la interpretación, no en el volumen. Y cuando digo que ahoga las voces no me refiero solo a algún comprimario inaudible, me refiero a que llega a tapar al coro cantando en "Forte" o "Fortissimo" que ya es montar escándalo. 

Aunque el volumen no decrece en el tercer acto, menos aún con la salida del coro a escena cuando llega la delegación de Venecia, parece que Palumbo encuentra la forma de contarnos la ya mas que evidente locura de Otello. 

¿Y la parte escénica?

Pues un disparate, como últimamente presenciamos cada vez que vamos al teatro. Los directores de escena siguen empeñados en montar puestas en escena que no aportan nada a la historia y a veces, lo que es peor, terminan por desconcertar a los cantantes que no encuentran la forma de modelar a sus personajes, de adecuar la música a la exigencia escénica. Y en este punto me pregunto si esa debilidad de los cantantes de esta función de contarnos la historia, de hacer creíbles sus personajes, se debe a las características de sus voces, que claramente no son las más adecuadas, o se debe a exigencias de la dirección escénica además de la lucha con el volumen de la orquesta y la lectura musical. 



Lo que nos cuentan en esta versión de Otello

Una historia donde un hombre normal termina perdiendo el sentido común ante una trama hábilmente urdida por un personaje enojado por lo que el considera que es una afrenta. 

Lo que la historia y la música a mi me dicen.

El propio Verdi se refiere a Otello con estas palabras "aúlla ...feroz como un salvaje" Y esa es la imagen que me ofrece Otello desde el principio. El propio "Esultate" no puedo concebirlo sin pensar en el personaje con los ojos hinchados en sangre.




Es decir: Otello ya está muy tocado psicologicamente desde el principio.  Y el resultado final no es más que la explosión de las patologías e inseguridades que el personaje ya lleva consigo. Y la vía para conseguirlo son los celos. Iago ya sabe que su jefe no está bien de la cabeza. Su trama es vil, pero juega con cartas marcadas: sabe de sobra el camino que tiene que seguir para hacer reventar a Otello y en realidad le resulta fácil hacerlo. ¿Pero por qué? porque el propio Iago tampoco está bien de la cabeza. Su locura la encamina mediante una maldad infinita: no vacila en intentar acabar con tres personas por odio a una sola: A Otello. Iago es un personaje temible: da miedo. Y nada de esto se ve reflejado en la versión del Teatro Real que nos ofrece una versión muy simplista de la historia. 

Los cantantes

Gregory Kunde es el encargado en este reparto de dar vida al "Moro de Venecia" Su principal defecto es que carece de una zona central ancha: No hay graves y en Otello es un serio handicap por que es aquí donde canta el personaje. Resuelve las partes de extrema dificultad con solvencia: Una zona de paso sólida como una roca y unos agudos potentes y timbrados, pero con poco metal: La construcción de su personaje es la de un hombre atrapado en una red externa, cuando en realidad es prisionero de sus propios traumas, de su inseguridad en si mismo: pero esto no lo refleja: El verdadero drama asoma en el cuarto acto cuando aparece en la habitación de Desdémona. Pero no antes. Y esto lastra una actuación dulce por un lado, porque técnicamente es el sueño de cualquier tenor su manejo del paso y los agudos, y agria por otro, por no construir adecuadamente al personaje central.



George Petean da vida a Iago. Es el menos creíble de los personajes. Es un barítono lírico de escasos graves y demasiado engolado en la zona central. No consigue transmitir nunca la maldad del personaje ya que su canto es monótono. No le observé matices de ningún tipo y eso es otro grave hándicap para la obra al no dotarla del veneno que necesita. Valiente en los ataques a la zona alta, no le da miedo enfrentarse a la orquesta y eso le da valor a su interpretación. Pero desde luego no es un barítono adecuado para cantar Verdi. 

Ermonela Jaho da vida a Desdémona. Su mejor momento sin duda lo encontramos en la Canción del Sauce, seguido del Ave maría donde consigue una interpretación emocionante: sabe jugar con los pianos y las medias voces, pero me dio la sensación de ir algo falta de fiato. Por la zona alta la voz se le descontrola supongo que por la necesidad de luchar contra el excesivo volumen orquestal y su interpretación del personaje es quizás la más creíble.

Alexey Dolgov da vida a Cassio. Su principal problema es un timbre poco agraciado. Por lo demás su voz es potente, más de lo que un comprimario suele tener, con una buena resolución de la zona de paso.

Gemma Coma-Alabert Como Emilia: Buena actuación.

Notable el desempeño del coro intermezzo.

Apertil