domingo, 22 de marzo de 2015

La gran duquesa de Gerolstein




Zarzuela bufa en tres actos y cuatro cuadros de Henri Meilhac y Ludovic Halévy
Edición de Jean-Christophe Keck y traducción de Enrique Mejías García
Música de JACQUES OFFENBACH
Estrenada en Madrid en el Teatro del Circo (Bufos Arderíus), el 7 de noviembre de 1868
Producción del Festival del Valle d'Itria de Martina Franca (1996)


FICHA ARTÍSTICA

Dirección musical : Cristóbal Soler
Dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación: Pier Luigi Pizzi
Realización de la dirección de escena: Massimo Gasparon
(supervisión de escenografía, vestuario e iluminación)
Coreografía: Marco Berriel
Asistente de dirección musical: José Sanchís

Bailarines
Estíbaliz Barroso, José Ángel Capel, Araceli Caro, Íñigo Celaya, Estefanía Corral, José Antonio Domínguez, Alberto Escobar, Daniel Ramos, Susana Román, Sara Peña

REPARTO

LA GRAN DUQUESA  Susana Cordón

FRITZ José Luis Sola

WANDA  Elena Sancho

EL CONDE PUCK Manuel de Diego,

EL GENERAL BUM Gerardo Bullón

EL PRÍNCIPE POL Gustavo Peña,

EL BARÓN GROG Francisco Crespo,

 EL CAPITÁN NEPOMUCENO Enrique R. del Portal,

IZA Leonor Bonilla,

OLGA Nuria García Arrés,

 AMELIA Ana Cadaval,

CARLOTA Hanna Moroz,

NOTARIO Juan Ignacio Artiles


Una obra muy recomendable

Ayer Sábado, 21 de Marzo, nos acercamos al Teatro de la Zarzuela para asistir a la representación de esta opereta de Offenbach, e íbamos a ciegas, ya que ni conocíamos el argumento ni habíamos oído ninguna pieza musical de la obra.

Antes de nada comentar que es una obra que merece ir a verla. Su pretensión, en el caso del Teatro de la Zarzuela, es la de hacer pasar un buen rato al público, y en el caso del que esto escribe, lo consiguió plenamente.

El argumento no lo voy a relatar aquí. Es mejor que vayan al teatro y lo vean en directo, si no conocen la obra, como era nuestro caso. Además la obra se tradujo al español en la misma época del estreno y así se presenta al público madrileño, adaptada claro está, a la época en la que estamos. De esta manera no cuesta trabajo seguir la linea argumental de la obra.

El elenco artístico

Al igual que sucedió con "Los diamantes de la corona", y es muy de agradecer, la tendencia que siguen las últimas producciones que yo he visto, es la de cuidar mucho la parte dramática. Se observa un trabajo evidente en los cantantes para que desarrollen la parte "actoral" que lleven dentro. Y poco a poco se observa un avance evidente en este campo. No es un capricho. Recuerdo las producciones de la Zarzuela de hace 20 años donde la parte hablada era un horror. La representación sufría por que en cuanto el cantante hablaba se acababa el personaje. Esto últimamente no parece suceder y los que asistimos a la Zarzuela podemos disfrutar de la obra al completo.

En el caso de la representación  la que asistimos el único "pero" que podríamos poner es un exceso de actuación. Sobreactuados la mayoría, pero afortunadamente sin caer en la bufonada.




La dirección musical de Cristóbal Soler es excelente. La música alegre, viva, desenfadada, surge de la mano de su batuta en una de las mejores interpretaciones de la orquesta del teatro. Sobresaliente trabajo del director musical que mantuvo la tensión de la obra. Nunca nos aburrimos y eso en una obra tan larga (3 horas 10 minutos con dos descansos de 20 minutos) es de agradecer.

La dirección artística de Pier Luigi Pizzi es sobresaliente. La puesta en escena es sobria pero funcional. Usa con generosidad la extensión del escenario que rodea al foso y que permite la entrada a escena de los miembros del coro y de los cantantes que atraviesan el patio de butacas. La dirección en general de la obra es dinámica y alegre no permitiendo que cayera la tensión de la obra.

Los cantantes.

Lo primero que quiero decir es que una función donde no temes por el desempeño de los cantantes, es ya una función redonda. Es decir, cundo los escuchas ya sabes que no van a desafinar, que últimamente en los tiempos que corren es toda una proeza y además no vas a encontrar graves problemas técnicos. Este tipo de funciones ya te deja un buen sabor de boca aún antes de que terminen. Y no hay muchas de estas.

LA GRAN DUQUESA  Susana Cordón

Es sin duda la triunfadora de la noche. Es el personaje mejor construido de todo el elenco, tanto musical como actoralmente. Vocalmente no es una voz grande. Cantando en el centro no presenta problemas, no así  la zona alta demasiado abierta, aunque ataca con valentía esta zona. Con todo me gustó mucho.

FRITZ José Luis Sola

Jose Luis Sola no le va a la zaga y proporciona la adecuada réplica al personaje de la Duquesa. Su voz en el centro está bien timbrada y dotada de cierto metal, aún cuando el sonido no me resultara grato, pero en la zona alta la voz pierde el squillo que presenta en el centro y se ve tapado casi siempre cuando canta con algunos de los otros personajes. En particular le ocurrió en el dúo con

WANDA  Elena Sancho

Elena Sancho es una soprano de voz con mas peso del que nos mostró anoche. Es una voz cálida, bien trabajada, con agudos rotundos y bien colocados. Es una voz muy interesante. Actoralmente cumplió bien con su papel.

EL GENERAL BUM Gerardo Bullón

Siempre es agradable encontrar en una función a Gerardo Bullón. Un barítono lírico de voz bien timbrada, de precioso sonido y excelente musicalidad. Poco a poco va adquiriendo peso en las programaciones del teatro de la zarzuela y en esta ocasión se le encomienda el papel del General Bum. Personaje cómico, que junto al Conde Puck y el príncipe Paul terminan por ser verdaderos puntales donde la obra descansa, cuando los protagonistas no están en escena. Este trío hace fluir la historia y son un magnífico nexo de unión que hace caminar a la historia. Bullón canta muy bien sus partes musicales y resuelve, algo exageradamente, las partes habladas.

EL PRÍNCIPE POL Gustavo Peña,

Divertidisimo Gustavo Peña como Principe Pol, el pretendiente de la duquesa, Un  poco atacado también y con un punto extraño para ser un amantísimo pretendiente de la duquesa, pero compone un personaje divertido como pocos. Sus pocos números cantados evidencian una voz de tenor de centro bien timbrado, y como Sola, con ciertos problemas en la parte más alta. Sobresaliente trabajo.

EL CONDE PUCK Manuel de Diego,

Es el personaje con menos peso de los tres que componen el "trio de conspiradores". Cumplió actoralmente y cantó muy bien sus partes musicales. Y aquí conviene señalar y aplaudir la elección de estas tres voces que componían un conjunto bellísimo cuando cantaban juntas. Voces muy bien empastadas entre sí. Daba gusto escucharlas.

Bien EL BARÓN GROG  de Francisco Crespo, y  EL CAPITÁN NEPOMUCENO de Enrique R. del Portal,

Notables e interesantes voces las de IZA Leonor Bonilla, OLGA Nuria García Arrés,  AMELIA Ana Cadaval, y CARLOTA Hanna Moroz,

Cumplió el NOTARIO de Juan Ignacio Artiles.

Magnífico trabajo, como siempre últimamente, del coro del teatro de la Zarzuela. Hay mucho trabajo en ese coro y se nota. Da gusto escucharlos.

El cuerpo de baile tuvo un buen desempeño. A mi me gustó especialmente el último número que bailaron, Con diferencia el mejor trabajado a tenor de lo que vi.


En resumen: No dejen pasar la ocasión de  ir a verla. Merece la pena.

(Fotos de la web oficial del teatro de la zarzuela)

sábado, 24 de enero de 2015

Celso Albelo debuta el "Arnold" en Monte-Carlo.


                           Guillaume Tell
                         Ópera en Cuatro actos de Gioachino Rossini






Fotografias : ©Alain Hanel photographie - OMC 2015

Ficha Técnica. (De la página del teatro)

Direction musicale: Gianluigi Gelmetti
Mise en scène:  Jean-Louis Grinda
Décors: Éric Chevalier
Costumes: Françoise Raybaud
Lumières: Laurent Castaingt
Chorégraphie: Eugénie Andrin
Chef de chœur:  Stefano Visconti

Guillaume Tell Nicola Alaimo
Hedwige, son épouse Elodie Méchain
Jemmy, leur fils Julia Novikova
Arnold, prétendant de Mathilde Celso Albelo
Melchtal, père d’Arnold Patrick Bolleire
Walter Furst Nicolas Cavallier
Gessler, gouverneur Nicolas Courjal
Mathilde, soeur de Gessler Annick Massis
Rodolphe, capitaine de la garde Alain Gabriel
Leuthold, un berger Philippe Ermelier
Reudi, un pêcheur Mikeldi Atxalandabaso.

Chœur de l'Opéra de Monte-Carlo

Orchestre Philharmonique de Monte-Carlo

El debut

El Jueves 22 de Enero de 2014 se produce el debut del tenor canario Celso Albelo en el papel de "Arnold" de la ópera "Guillermo Tell" en el Teatro de la ópera de Monte-Carlo,  y si debutar un papel siempre es complicado, el "Arnoldo" son palabras mayores. Sin negar que es un papel atractivo, tampoco podemos perder de vista que es un papel que probablemente no le resulte completamente redondo a prácticamente  ningún tenor. La escritura original del papel estaba pensada casi seguramente para una técnica vocal distinta a la técnica italiana. Rossini salió muy disgustado de la actuación del tenor francés Duprez, que cantó el papel por primera vez en lo que hoy conocemos como "voz real", es decir, sin el uso del falsete en las notas que van desde el fa3# hacia arriba. Y esta escritura musical pensada para un instrumento vocal, digamos diferente, al actual, añade dificultades extras a la ya de por si complicada partitura.

El personaje

Arnold es un personaje heroico, un patriota, pero también un personaje que sufre por su amada Mathilde, y por la  muerte de su padre, ejecutado injustamente por orden de Gessler, el gobernador austriaco. Y esta compleja personalidad es difícil de manejar. La construcción del personaje requiere ardor, sin caer en excesos pero también requiere romanticismo, un romanticismo presente en la partitura con múltiples reguladores.

Esto implica que el tenor elegido debe poseer centro, un centro sólido, sin excesivo metal en el timbre, una voz preferiblemente cálida de manera que pueda conjugar perfectamente las partes con mayor vehemencia sin que sufra la parte más romántica y viceversa. Y además debe ser una voz con facilidad para el agudo, por que la partitura te va a llevar al sobreagudo no pocas veces. Por supuesto habrá quien prefiera una voz mas "broncínea" más metálica, lo que hará resaltar la parte mas vehemente del personaje. Son gustos. Personalmente me parece que está más cerca de la idea musical del autor lo descrito anteriormente, características que encontramos en la voz elegida para el protagonista.

Personaje difícil, en suma, pero agradecido. Cada aproximación a su partitura te permite descubrir algo nuevo, un matiz distinto. Es un personaje que siempre puede sorprender al intérprete cada vez que lo vuelve a afrontar. Y este es un atractivo muy potente para los artistas.


Le mien, dit-il! jamais, jamais le mien!....Ah! Mathilde, idole de mon âme! 



En el primer audio que vamos a escuchar el personaje de Arnold se debate entre el amor por Mathilde y la sensación de haber sido traidor a su patria.. Le mien, dit-il! jamais, jamais le mien!
Entra Tell y quiere convencerlo para presentar batalla a los austriacos. Arnold no se atreve a confesarle el amor que siente por Mathilde, una princesa austriaca a fin de cuentas y para si canta su desgracia Ah! Mathilde, idole de mon âme! 




Los que tuvimos la suerte de asistir a "La Traviata" en A Coruña recordamos la voz de Albelo con un mayor peso vocal que el que aquí observamos. En esta ocasión le ha quitado peso a la voz, pero dentro de sus límites. Así nos encontramos que la belleza y calidez de su timbre se mantienen intactos, así como su exquisita linea de canto.




Oui, vous l'arrachez à mon âme

Estamos en el segundo acto  y en este precioso dúo Arnold y Mathilde se confiesan mutuamente su amor pese a todos los inconvenientes entre ambos. Es una página realmente bonita la que vamos a escuchar cantada con dulzura y apasionamiento.





Quand l’Hélvetie est un champ de supplices

Nada mas irse Mathilde entran Tell y Gualtiero. Tell ha estado espiando la escena de los dos amantes y le recrimina su amor por una extranjera. Arnold no quiere participar en la lucha, pero Tell le da la noticia de que su padre ha muerto a manos de Gessler. Desesperado, debatiéndose entre el deseo de venganza, la idea de traicionar a la patria, pero teniendo el amor de Mathilde detrás que puede perder, termina uniéndose a la causa. Un torbellino de sentimientos que Albelo nos muestra en este dificilísimo trío  .



Toda la dulzura del dúo anterior se transforma en furia cuando conoce la muerte de su padre. Pero sigue siendo un personaje atormentado, sumido en un mar de dudas. Transmitir eso es francamente difícil, mas aun cuando estas debutando el personaje. A mi juicio consigue el retrato ideal del héroe romántico atrapado entre dos fuegos igual de poderosos.


Asile héréditaire,   Amis, amis, secondez ma vengeance

Y llegamos al plato fuerte: Arnold está en casa de su padre preso de los recuerdos, lamentado la muerte de este. Tell ha sido apresado y llegan los Confabulados para salvar a Tell del cautiverio y librarse del yugo Austriaco. Arnold les enseña el arsenal que Tell y su padre reunieron, canta el "Amis, amis, secondez ma vengeance:" y enfervorecido  marcha a la lucha . 






Como podemos observar Celso Albelo le dedica tanto al recitativo como al aria el tiempo necesario. No todos los tenores lo hacen. Más de uno aplica el "Corriam Voliam" al pie de la letra. Pero la interpretación de esta pieza con todos los reguladores impresos en la partitura requiere una delicada atención. El final, alargado hasta el infinito, es una muestra más de las cualidades de Albelo. Y una muestra perfecta de la tremenda exigencia de la partitura. Cantar bien el "Arnold" es un reto de categoría por lo ya comentado: Un torbellino de sentimientos que tienen que aflorar en la escena. Por encima de la exigente partitura en la zona aguda, el personaje tiene que aflorar, y Celso Albelo consigue en este su debut un acertado equilibrio entre las fuerzas que azotan al personaje. 


domingo, 9 de noviembre de 2014

Un bis en el Teatro Real o cómo buscar los cinco minutos de gloria.


La historia reciente del Teatro Real, para desgracia de los madrileños y los seguidores de la ópera, se está caracterizando por la polémica. Polémica insana, denigrante, que no conduce a nada bueno. A la penosa gestión de Mortier, el informe reciente del tribunal de cuentas, que abocaba a la ruina al coliseo madrileño de no enderezar el rumbo, se une ahora la historia que nos cuenta el bochornoso, pero acorde al nivel periodístico de este país, artículo publicado en un periódico madrileño de tirada nacional.

En este artículo se desvela con toda claridad como una mujer, musicóloga al parecer y estudiante de canto, se dedicó a repartir una octavilla entre el público asistente a la función del viernes 7 de Noviembre de 2014 de la ópera de Donizetti  "La Fille du Regiment ", pidiendo el "Bis" del aria "Ah mes amis quel jour de fête" célebre por su escritura de nueve Do4 prácticamente seguidos. En esta función el papel de "Tonio" correspondía al tenor mejicano Javier Camarena. Y las octavillas animaban, como se va a poder ver, al público asistente, a pedir el bis a este tenor, precisamente.





 La autora de las octavillas estará muy orgullosa de este artículo,  ya ha conseguido salir en la prensa, Y uno se pregunta si el objetivo último de la autora no era su minuto de gloria.

Pues ya puede estar contenta de la aberración que supone la realización y publicidad de este acto, porque, a partir de este momento ¿Qué credibilidad tiene este cantante? Ninguna. A partir de este momento cualquier actuación de éxito de este cantante se puede poner en duda, desde el momento que se ha demostrado que su supuesto triunfo, estaba dirigido. A partir de ahora cualquier individuo, crítico de nuevo cuño, que escribe en ciertos panfletos digitales, ya tiene munición para machacar a cualquier artista que no cuente con sus simpatías.
 A cualquier cantante novel que empiece a descollar se le podrá machacar a partir de ahora, según las filias y las fobias del comentarista de turno, insinuando que tiene detrás de él al correspondiente público aleccionado.
Ya sucedió antes en este mismo Teatro, cuando en un foro se acusó a un cantante de tener una "clá" dirigida, por que para este individuo era imposible que se aplaudiera a este artista. Y semejante afirmación, que encontró eco en los "listos" de turno, hizo mucho daño.


El mal ya está hecho: Solo espero que a ningún talifán de ningún cantante, con ganas de autobombo y de notoriedad pública o con insuflas de representante artístico,  se le pase por la cabeza, ni en sueños, repetir la jugada. Porque el descrédito al que se le puede llevar al cantante es tremendo. Una vida de trabajo y de estudio se puede echar por tierra fácilmente desde el momento en que alguien decide que quiere salir en los periódicos, o ascender socialmente, o tener su minuto de gloria y elija este sistema. Porque lo de la octavilla en sí, ya era malo, pero todavía es peor cuando la mencionada musicóloga, hace bastante porque los periódicos se hagan eco de su "genial" jugada.

Además se jacta públicamente de que le regaló la octavilla a Camarena después de la representación. A partir de ahora, puesto que parece que nadie le da importancia, la sombra de la duda se cernirá sobre cualquier "bis", tanto si es de Javier Camarena, como de cualquier "bis" que se conceda en el Teatro Real. Porque  cualquier persona puede pensar que las octavillas entre el público no eran ignoradas por el cantante, por cuanto este no se mueve del lugar donde ha terminado el aria. Si cuando los aplausos decrecen hubiera dado media vuelta dispuesto a continuar la representación, no hubiera habido bis. Y lo más triste de todo esto es que el aria no estaba mal cantada, ni mucho menos.
A lo mejor no sabía nada y solo estaba emocionado por el reconocimiento a su trabajo, algo humano al fin y al cabo, pero resulta que el novio de la musicóloga también andaba metido en el asunto preparado para jalear y armar el ruido suficiente para que continuaran los aplausos. ¿Qué quiero decir con esto? Que el cantante, a menos que aborte todo intento de "bis", queda bajo sospecha. Sin comerlo ni beberlo. Pero la autora de la jugada, la "musicóloga", rebosa felicidad.

Este tipo de iniciativas, creo que ya lo he dejado claro, me parecen algo muy malo, pero que muy malo para los cantantes, y para la ópera. El hecho de que lo haya perpetrado una musicóloga y estudiante de canto no le da valor. Más bién al contrario, ya que si tiene ciertos estudios debería de saber, si es que el sentido común no se lo dicta, que estas actuaciones son dañinas, muy dañinas.

Porque si ser musicóloga da valor a estos actos, cuando siendo musicóloga "pasa a cuchillo" a un cantante, sin mas razón que la fobia personal, tendríamos que admitirla en el mismo plano superior ¿No? Es decir las filias y las fobias personales son, sin necesidad de argumentarlas, aceptadas a pies juntillas "Por ser musicóloga" ¿Qué quieren que les diga?

Edito al 19/11/2014

Para algún despistado/a. Publico los comentarios que creo oportunos. La moderación de comentarios está puesta para eso. Y como autor del blog me reservo el derecho de publicar lo que quiera. No estoy obligado a publicar nada, como nadie está obligado a leer el blog. Y piensen una cosa todo aquellos que se quejan de que no publico sus comentarios. Los comentarios que publico tienen como denominador común que honran a este blog y a su autor. Son un activo muy importante de mi trabajo. Por eso se publican.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Elena Mosuc, Celso Albelo y Leo Nucci deleitan a la ciudad de A Coruña con una Traviata magistral.

Sábado 6 de Septiembre.
Palacio de la ópera de La Coruña: “La Traviata”.

Elena Mosuc (Violetta Valery)
Celso Albelo (Alfredo Germont)
Leo Nucci (Giorgo Germont)
Nuria Lorenzo (Flora Bervoix)
Alba López (Annina)
Francisco Pardo (Gastón)
Cesar San Martín (Barón Douphol)
 David Sánchez (Doctor Grenvil).

Coro y Orquesta Sinfónica de Galicia. Dirección: Ramón Tebar.
Dirección de escena: Mario Pontiggia.

















El arte en todo su esplendor.

La Traviata.  ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La dama de las camelias (1852).
Su estreno fue un sonoro fracaso, quién lo diría a día de hoy, y es posiblemente una de las  óperas mas conocidas, posiblemente de las más famosas entre el público menos aficionado a la ópera, y casi seguro la más representada en todo el mundo.

Todo buen aficionado que se precie de serlo debería, como si de una peregrinación a un lugar santo se tratara, asistir al menos una vez a una función en directo. El problema es que a día de hoy encontrar cantantes capaces de cantarla, al menos de manera digna, es un verdadero problema. Sin embargo, el que esto escribe ha tenido la suerte, la inmensa suerte, de asistir a un espectáculo de calidad, con mayúsculas; de estar presente el día que se ofreció lo mejor de lo mejor. Porque esta función del día 6 de septiembre fue una función redonda de esas que no se olvidarán; una función que reivindica la ópera como arte en estado puro.

Reconocer una obra maestra.

Siendo una obra tan conocida, tan escuchada, tantas veces oída por infinidad de cantantes ¿Cómo sabemos que estamos ante un evento único? La respuesta es fácil. Cuando la música, el canto te atrapa como si la vieras por primera vez. Cuando tu universo desaparece y solo la música existe. Cuando, en fin,  a pesar de que te la sabes de memoria, notas ese nudo en la garganta que no te deja hablar, solo aplaudir, por que ni un minúsculo "bravo" eres capaz de articular........Y la garganta no recobró su forma original hasta varias horas después. Por desgracia en esta ocasión solo tengo un audio, el "Parigi o cara" al final de esta entrada.

Los momentos.

Elena Mosuc que se presentaba en A Coruña compuso una Violetta de corte belcantista. Ello sin embargo no desmerece en absoluto su gran trabajo en general y en este primer acto, en particular. Una seguridad aplastante en todas y cada una de las notas de la partitura, nos llevó en volandas al primer gran momento de la noche: El "Sempre líbera". Cantado con toda la intención, fue dibujando todos los estados de ánimo de Violetta, en particular ese "crescendo" del personaje que escuchando a Alfredo a lo lejos termina rendida a sus pies. El colofón del mib era necesario. Una interpretación como la de Elena Mosuc, hubiera sido inconcebible sin ese final, bellísimo, culminación de un aria
brillantísima. El agudo al servicio de la belleza, no como tabla de salvación.

En el segundo acto, después de la afrenta de Alfredo, tumbada en el suelo, nos regaló un "Alfredo, Alfredo, di questo cuore non puoi comprendere tutto l'amore" en pianissimo para ponerle los pelos de punta a cualquiera. Y es que el dominio técnico de la cantante fue absoluto en toda la noche. La voz homogénea, recogida, sin estridencias y de fácil emisión, le permitió, no solo el acceso al registro agudo, sino al uso generoso de la coloratura, y al canto matizado.

En el tercer acto otro momento esperado: el "Addio del passato". ¿Qué destacar de esta parte? Difícil escoger. El mejor botón de muestra es la "Messa di voce" del final del aria alargado hasta el infinito, culminado con una hermosa "sfumatura".





Celso Albelo El tenor canario no se presentaba en A Coruña, ya que es un habitual de estos lares, pero si presentaba el rol de Alfredo. Un papel que cantará a lo largo de su vida muchas veces, sin ninguna duda. Un papel del que el maestro Kraus decía a proposito de "Il Duca y "Alfredo" lo siguiente:

Il duca, cuando se encaja al principio, ya lo tienes, porque su comportamiento es el mismo durante toda la ópera.

En cambio, Alfredo está un poco inseguro. Sus emociones dependen un poco de todo lo que se observa a su alrededor: del comportamiento de Violetta, del comportamiento de su padre, de todo ese peso burgués que existía en su familia...

Es un personaje complejo, más humano que Il Duca, por tanto, más difícil de fabricar y más agradable, porque precisamente hay más trabajo en él, hay que dedicarle más concentración, hay que ir sacándole puntas...

Y precisamente estos estados de ánimo son los que va dibujando Celso Albelo a lo largo de toda la obra. El primer gran momento, no es el brindis, como pudiera pensarse; el primer gran momento nos lo trae la preciosa parte que comienza con: "Un dì, felice, eterea" : donde parecía que cada palabra había sido escogida para ese momento, tal es la dulzura de la interpretación: el Alfredo enamorado está de pié en el escenario.

La voz de Celso Albelo ha ganado en peso vocal. Lo ha hecho de forma natural, sin perder ni un ápice de su facilidad para el agudo. Ello es posible por que el paso está completamente resuelto; una voz bien apoyada,  rica en armónicos; No hay cambios de color en una  voz que ha ido ganando en tersura, y su timbre, cada día más aterciopelado, es el ideal para este papel. Además la voz corre por la sala libre lo que evita al cantante esfuerzos suplementarios.

De todo ello tenemos amplias muestras tanto en el recitativo "Lunge da lei" como en el aria del segundo acto "De miei bollenti spiriti", como en la cabaletta "Oh mio Rimorso" coronada con ese sobreagudo tradicional, no escrito. Sobreagudo sostenido hasta el infinito, que culminaba esa lección de canto que nos ofreció y que fué aplaudida con fervor y agradecimiento por el público que llenaba el teatro.: Cómo cantar Verdi, y que parezca fácil.

El tercer momento de la noche  nos muestra el Alfredo furioso por el supuesto engaño: Questa donna conoscete? y a caballo con esta escena, el Alfredo arrepentido en el tercer acto con el duo del "Parigi, o cara , noi lasceremo" Es otro gran momento por que aparece aquello que nos faltaba por ver del carácter del personaje. El lucimiento para el tenor no son los agudos en esta ópera, el lucimiento es cantar bien, espectacularmente bien, y Albelo cantó el Alfredo como si el Maestro Verdi lo hubiera compuesto para él. No es fácil estar a la altura de los roles de los otros dos protagonistas. Y Celso Albelo lo consiguió sobradamente.


























Leo Nucci. Después de su majestuoso recital de Madrid en el ciclo de Lied, había una enorme expectación, al menos por mi parte, de volver a escuchar a Nucci. En Madrid hizo suyo a Verdi cantándolo con evidente comodidad, lo que volvió a suceder en Coruña. Posiblemente no exista en la actualidad otro barítono que cante Verdi con tanta perfección. Nucci sigue teniendo un agudo vibrante y potente, como demostró en la famosísima " Di Provenza il mar" atacando el fa3 sin fisuras ni artificios. El público que reaccionó casi al unísono con un sonoro "Bravo", se entregó al artista que no tuvo problemas en ofrecernos un bis, que ni que decir tiene llenó de regocijo a la sala.

Pero si emocionante fue la primera interpretación, la segunda, cantada a ¡¡a media voz!! en su primera parte fue apoteósica. El propio Nucci fué el que indicó al director que continuara con la obra, por que el público no cesaba de aplaudir. Detalle que se ha omitido en muchas crónicas empeñadas en minusvalorar el trabajo de este gran artista, generoso como pocos, que no tiene reparos en ofrecer lo mejor de si mismo.

Y por supuesto no nos olvidamos de su  magistral interpretación vocal y escénica en el dúo con Violetta, y su interpretación del  “Pura siccome un angelo”















El audio

Parigi o cara Coruña 2014



El resto del elenco.

El Coro y Orquesta Sinfónica de Galicia bajo la dirección de  Ramón Tebar estuvieron a la altura del espectáculo, lo que no es decir poco. Gran calidad en estos profesionales que es algo que el público supo reconocer con justicia: Pocas he visto hacer levantar a la orquesta en el foso para saludar dos o tres veces al público y que este responda redoblando los aplausos como cuando algún protagonista sale a escena. Gran ovación también para el coro que saludó al final del segundo acto siendo aplaudido con gran cariño y generosidad por el público. 

De los comprimarios  destacar por su calidad al Gastón de Francisco Pardo. Una bella voz de tenor potente y bien timbrada. Nos gustó mucho.

Correctos los restantes miembros que completaban el resto de personajes.

La puesta en escena.

Sobresaliente. Una Traviata de verdad. Preciosa. Dando el verdadero ambiente que necesita la obra. Sobresaliente "Cum Laude" para Mario Pontiggia. De cuya página de Facebook están obtenidas las fotos que aompañan a esta entrada