Regista: vil razza dannata


Como a todo en esta vida hay que añadir la coletilla "salvo honrosas excepciones", y en estos tiempos que corren mas por educación que por devoción. Por que en este caso la excepción tiende a 0; como el limite de la paciencia del público que también converge hacia el mismo punto.

¿Arte mal entendido o afán de protagonismo?

Pues miren ustedes, admito que puede haber algún genio incomprendido. Pero en el resto, por más que se empeñen sólo veo afán de protagonismo, Vulgares "trepas" que a fuerza de escándalos consiguen llenarse los bolsillos mientras la fuerza del escándalo, el atractivo de la basura, como vehículo para que se revuelquen quienes deberían velar por la cultura y el arte, esté vigente. Que hablen de uno, aunque sea mal, parece ser el lema de estos colectores de alcantarillas bípedos. Verdaderos Zombies con letrinas por cabezas que se empeñan una y otra vez en destrozar la obra a la que deberían servir, y no lo contrario. Empeñados en crear opinión  El espectador debe ser inteligente para entenderme. Mensajes intraducibles son abandonados en el escenario a la espera del primero que se atreva a decir algo. Cualquier cosa vale. Total tal bastardo producto parido no es reconocible. Pero juegan con que siempre habrá tipos sin escrúpulos ni vergüenza, que aspiran a ser gurús de algo. Y recogen el guante; inundan los foros de opera con explicaciones que no secundaría ni el mas grave enfermo mental. Da lo mismo. Ya soy gurú. ¿La partitura? ¿La obra? ¿el momento histórico? quite, quite, para eso hay que estudiar y hay muchos que saben mucho mas que yo. Ese terreno está vedado. Y de esto viven.

¿Y por qué la ópera?

Pero a la opera tradicional. Por que a obras como "El perfecto americano" Walt Disney, es quien debería ser. No lo cambian de siglo ni lo transforman en otra cosa. Ni se les ocurre proyectar sobre el telón que el Pato Donald es el hijo putativo del protagonista.
Quizá sea el banco de pruebas para atacar otros géneros. Aunque algún que otro intento ya ha habido: En "Sherlock Holmes and the Voice of Terror", por ejemplo, Sherlock Holmes, por arte de magia,  luchaba contra los nazis... Y últimamente  coincidiendo con este personaje, se hacen series de televisión. Cierto que el protagonista no es que se haya trasladado de siglo por medio de una puerta estelar. Es pura casualidad que se llame así, como que su "ayudante" se llame Watson, y el personaje sea un genio del arte deductivo. Todo casualidad. El único consuelo es que  la serie es de calidad. Al menos "El Koncept" parece que se ha conseguido.

¿Y por qué no cuaja entre el público? 

Por que para desgracia de estos engendros polemistas, la historia la cuenta la música. No pocas veces, en el teatro, sumergidos en la música, el escenario desaparece, y aparece el que la música te sugiere. Para suerte de la opera, no consiguen que "Aida" por ejemplo  sea de Bieito en vez de Verdi. "Aida" será por siempre de Verdi. Y con un poco de suerte, en los libros de historia no se hablará de estos porqueros, que un día trataron de apropiarse de un arte que pertenece a los músicos.

Por fortuna no todo es malo.

No. Igual que me indigno con lo malo, también hay que hacer justicia y aplaudir a registas que proponen espectáculos dignos. Como Del Monaco o la propuesta que hizo "La Fura dels Baus" con Turandot, empleando medios audiovisuales modernos, sin alterar la obra. No soy fanático de los registas, pero estos si se merecen un aplauso cerrado. Y otros que si que hacen buenos trabajos y que no menciono.
En fín, que si alguno se pregunta por qué escribo este post, que se pase por el Teatro Real a ver el "Don Giovanni" que está perpetrando un tal  Dmitri Tcherniakov del 3 al 24 de Abril de 2013 Otro amiguete del Sr Mortier y van.......

¿Cuando nos libraremos de esta pesadilla?

Lo tenemos difícil. El Teatro Real desde que llegó el Sr Mortier lleva una cuesta abajo de difícil parada. Pero en tiempos de crisis echarle es demasiado caro. Apuesta personal del Sr Marañon, para apegarse al sillón del patronato, el Sr Mortier está llevando al teatro a un nivel de ridículo difícilmente imaginable. Por que ya no es solo que el supuesto salto de calidad no haya llegado, es que es difícil encontrar en estos últimos años  momentos donde la vergüenza ajena no haya inundado a los buenos madrileños amantes de la opera. Cuando no es el desastre de las producciones, son las programaciones de las temporadas pensadas para agradar al Sr Mortier. Y si el público madrileño no lo agradece ni lo entiende es que "le falta inteligencia". ¡¡¡Hay que ver qué intransigencia!!!! ¡¡¡Parece mentira que en un país repleto de corrupción, mangoneo y estafas por doquier se sea tan beligerante contra un tipo que hace lo mismo que el resto de políticos!!!! Debe ser por que soy Belga. Seguro.....

Quousque tandem abutere, Mortier, patientia nostra????

Madrid 18/04/2013






Marina. Teatro de la Zarzuela. 2013


Opera en tres actos de Camprodón y Arrieta. Estrenada en el Teatro Real de Madrid el 16 de marzo de 1871.
M. Cantarero, C. Albelo, J.J. Rodríguez, S. Orfila, G. Bullón. Coro del Teatro de la Zarzuela y Orquesta de la Comunidad de Madrid. I. García, dirección de escena. C. Soler, dirección musical. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 24 de marzo.

©Foto: Fernando Marcos 

 La temporada programada para el teatro de la Zarzuela por su director, Paolo Pinamonti, culminada con esta excelente producción de "Marina", debería servir de sonrojo y vergüenza pública a los responsables del Teatro Real. Responsables que si tuvieran  un mínimo de dignidad, de decencia, de vocación de servicio al público, para el que se supone que trabajan, y que es de donde salen sus orondos sueldos, si tuvieran un mínimo de vergüenza, repito, ya habrían tenido que dejar sus cargos.

Pero no. Los madrileños seguimos lamentando en el alma la presencia de "Marañones y Mortieres" en el coliseo de ópera madrileño que, a falta de mejores méritos, culpan al público madrileño de "falta de tradición", y no sé cuantas cosas más, cuando los números no cuadran, cuando el teatro real se llena de entradas "de último minuto" a precio de saldo, sino regaladas, para evitar el bochorno de ver un teatro vacío. Pero parece que es el mundo donde nos ha tocado vivir: Cuando se rechazan las mamarrachadas que proponen directores artísticos o de escena es porque "el público es un ignorante" .

Pero no solo es el público el denostado por la dupla de la vergüenza. Los cantantes españoles tampoco se han librado de acusaciones tales como "no saber cantar con el estilo adecuado" Pues bien  aquí tienen ustedes en esta Marina ¡¡tres repartos de cantantes españoles!!!

Afortunadamente nuestro viejo y querido Teatro de la Zarzuela, que durante tantos años sostuvo las temporadas de Opera, viene a poner las cosas en sus sitio. Una temporada magnifica, a la altura del teatro y de la ciudad, culminada con esta Marina: Una producción que firmarían no pocos teatros y no solo españoles: Es cierto, es orgullo de cuando las cosas se hacen bien, con cabeza, con ideas, con propuestas respetuosas con la obra que vas a poner en escena, con profesionalidad y cariño, en suma.

Y empecemos con la puesta en escena. 

Un pueblo marinero.

La propuesta escénica nos sitúa en un pueblo marinero, su playa, su muelle, los pescadores, gente humilde, con su ropa "de todos los días" decolorada por el uso o por el contacto con el salitre del mar. No hay ropa "de primera comunión". Es noche cerrada, mientras se preparan las redes. No amanecerá hasta que Jorge no llegue a la playa. En general la propuesta es muy oscura. ¿Casualidad? En mi opinión, no.

Marina es una ópera belcantista, pero también es una ópera intimista. La historia la crea el espectador, a través de las confidencias que recibimos de los personajes. Es en el fondo una ópera triste, por que incluso en el final feliz de los protagonistas hay un cruel desengaño: el del propio Pascual que acusa  a Marina de haberle engañado. Lo que no está muy lejos de la realidad, pese a que Marina no desea hacer daño.Simplemente es un error de cálculo: Suponer que la persona que acaba de regresar después de largo tiempo de ausencia, va a estar al tanto del día a día, es de una ingenuidad sin límites; y la reacción del que acaba de llegar, con toda la ilusión del mundo, no es demasiado ilógica.

Opera triste, de sentimientos confesados "al viento", guardados en el fondo, en la oscuridad del interior, sentimientos que solo viven en la noche de la intimidad, y no en el día de la realidad, concuerdan con esa puesta en escena tan oscura, pero a la vez tan sugerente.

                                                               ©Foto: Fernando Marcos

Un reto de categoría. 

"Marina" presenta a los cantantes dos retos de categoría.: 

 Por un lado vencer la tendencia "plana", dramáticamente hablando, de los personajes principales. Excepción hecha de Pascual  que va a luchar por creerse algo que su fuero interno le avisa de que no es posible. Personaje rudo, quizá el mejor retratado y con más posibilidades dramáticas. El resto del elenco es complicado: Roque vive en su mundo, donde ve "rupertas" por todos sitios. Jorge según se baja del barco se lleva la gran noticia que le deja "noqueado" para el resto de la opera, y Marina, que quiere creer que todo es un malentendido provocado por ella, se queda lamentándose esperando que algo o alguien la arregle el entuerto. 

Por otro lado una partitura endiablada que hay que CANTAR. No se trata de cantar "x" notas y reservarse para el "castañazo" final. No. Marina tiene entre sus notas una música bellísima que hay que saber sacar adelante sin caer en la trampa fácil de reservarnos para los agudos

Marina: Mariola Cantarero.

Su Marina es soñadora cuando espera, y triste cuando cree que Jorge no la quiere. El estado del alma del personaje lo retrata de forma admirable con un uso generoso e inteligente de las dinámicas: Las medias voces, los filados, el fraseo, están al servicio del personaje. No es una sucesión plana de notas esperando un agudo final. Por el contrario Mariola se luce en cada una de las frases que emite, logrando transmitir esos estados de ánimo y la belleza de la música con su voz. Mariola, en suma, nos ofrece un manual perfecto, de cómo cantar, de cómo leer una partitura, de cómo enfocarla desde otra perspectiva, sin perder de vista en ningún momento, ni la idea del autor, ni el carácter de la obra. 

Jorge: Celso Albelo

La voz de Celso ha ganado cuerpo en el centro, con un sonido  cada día  mas aterciopelado. La suya es una voz que corre por el teatro, libre y despegada, perfectamente apoyada en la columna de aire; los ataques al paso y al agudo " in maschera", los sobreagudos: con la voz perfectamente girada al resonador de cabeza. Todo ello compone un arsenal técnico que es la base sobre la que se asienta la proyección de este tenor.

Su personaje es el de un hombre que ve caerse su universo, "No es verdad, que con la ausencia" "Al ver, en la inmensa llanura del mar" cantado con la alegría del regreso y de volver a ver a su amada, a la tristeza de creer que todo es en vano: "Alma mía que has soñado" o "Feliz morada" donde canta el alma del personaje. Al igual que Mariola, Celso exprime la belleza de su voz con medias voces de ensueño, culminadas con agudos valientes y rotundos. Y aquí es donde radica el mérito de Albelo: Los agudos los tiene. No le costaría nada matizar menos y reservarse para todos y cada uno de los ataques al agudo que tiene. En vez  de eso, canta todas y cada una de las notas de la partitura con intención, con BELLEZA, que para eso estamos ante una partitura donde prima la belleza de la voz, coronada con unos agudos perfectamente impostados, con cuerpo, con alma, rotundos. El mejor ejemplo de todo lo expuesto queda reflejado en "En las alas del deseo" que acarició nuestros oídos  culminada con ese agudo "De la luna" sobre una "U", que ya hay que tener mala leche para ponerlo sobre esa vocal, seguido de "sobre el mar" escrito sobre el pasaje, y cuya dificultad técnica no es fácil de apreciar, pero les aseguro que la tiene. Saber resolver esa parte poniendo los pelos de punta es el mejor termómetro para medir la calidad del cantante. 

Roque: Juan Jesús Rodríguez.

Exhibió una poderosa voz de barítono, de centro ancho, timbradísimo, con facilidad para atacar la zona alta del registro, bien apoyado en la columna de aire. Una voz excelentemente proyectada, capaz de cantar a media voz ("Dichoso aquel que tiene" ) abandonando por una voz el discurso amargo y demostrando su capacidad para el matiz.  Una bellísima voz de barítono en suma, bien manejada por su dueño, que compone un Roque ácido y misógino. Lo que me parece un acierto. Es la primera vez que siento el "peso" del personaje, reducido en no pocas grabaciones al papel de comprimario. Juan Jesús dignifica a "Roque", siendo el eficaz contrapunto al soñador y desencantado Jorge. Una verdadera delicia escuchar a Juan Jesús, en definitiva. 

                                                                    ©Foto: Fernando Marcos

Pascual: Simón Orfila

El bajo Menorquín compone con acierto su personaje. Es el que en mi opinión mas juego dramático tiene y Orfila sabe sacarle jugo. Su voz no es la mas bonita del cuarteto protagonista, y precisamente por eso destaca: por que cuadra perfectamente con el retrato que la partitura hace de el: Un hombre impulsado por instintos primarios, carente de sutileza, ilusionado como un niño pequeño, aunque con la mosca tras la oreja, poco dado a razonar, sobre todo cuando llega la carta reveladora. La voz de Orfila empasta perfectamente con el resto del elenco y eso se nota en los números de conjunto: que los enriquece. Es quizás al que mas le cuesta ir a su zona alta, pero no la rehuye, mas bien al contrario:  la ataca con valentía, lo que es de agradecer. A mi, personalmente no me ha disgustado en absoluto.

Mención aparte merece el Alberto de Gerardo Bullón: Miembro del coro titular en papel solista: Canta con mucho gusto su pequeña parte con una bella voz de barítono. Un lujo de comprimario.

Buen hacer del Coro titular del Teatro de la Zarzuela, con momentos especialmente bellos "Marinero, marinero" O en el celebérrimo brindis.

La dirección musical de Cristóbal Soler tiene luces y sombras. En algún momento cae un poco la tensión musical, pero en general la lectura de la obra se adecua al momento.

La orquesta de la comunidad de Madrid, quizá sea lo único que suspende de toda la producción. Varias desafinaciones de instrumentos solistas y en algunos momentos un sonido de charanga impropios de una producción de este calibre y de la categoría del teatro.

Esta Marina no hay que perdérsela. El esfuerzo de los responsables del teatro merece que los madrileños le demos adecuada respuesta. El teatro de la Zarzuela está en muy buenas manos.




Feliz Navidad

          Feliz Navidad y próspero año nuevo para todos.

Que esta maldita crisis deje de azotarnos y, sobre todo, que el nuevo año le traiga un trabajo digno a todos aquellos que no lo tienen. Ojala dejemos de leer noticias tan horribles como los desahucios que dejan a tanta gente en la calle. Nadie ha cometido ningún delito para una pena tan tremenda. Solo quieren una vida normal. Y si hay que desahuciar a alguien, que sea alguno de los mangantes o "chorizos" que todos los días salen en las noticias, y en algunos casos en el banquillo de los acusados. Esta es mi carta a los Reyes: Que destierren la tristeza de este país.


Recital benéfico de Celso Albelo en favor de la Fundación Victoria de los Ángeles.






El Lunes 29 de Octubre de 2012 acudimos al Teatro de la Zarzuela con motivo del Homenaje que se tributaba a Victoria de los Ángeles, a través de la fundación que lleva su nombre. Dicho homenaje constaba de una primera parte con la exhibición de un documental sobre la vida de Victoria de los Ángeles  y una segunda parte con un concierto benéfico a cargo del tenor canario Celso Albelo, acompañado al piano por el pianista Juan Francisco Parra.
El Homenaje fue poco publicitado, y debido a ello el teatro no se llenó. Eso sí, pudimos ver  a personajes tan ilustres como D. Pedro Lavirgen, y lo más granado de la crítica musical.

El recital venía precedido por un sonoro triunfo del tenor en su tierra natal, pocas fechas atrás, y un hecho que se produjo en Parma: Celso había bisado la "Donna e mobile". Y cuando acabó el recital le di la razón a mi "informante"; Es más, se había quedado corto.
El programa ofrecido fué magnífico: Las canciones "Dime que sí" de Alfonso Esparza, "Besos de mis sueños" De Augusto Brandt Y el "árbol del Olvido"de Ginastera. A continuación La romanza "Por el humo se sabe", La Jota de "El Trust de los tenorios" La "Canción y danza nº 6" de Federico Monpou, espléndidamente interpretada por Juan Francisco Parra, El "Lamento di Federico" de "La Arlesiana" y el "Ah mes amis! " de "La Fille Du Regiment"

La recompensa al trabajo nos la llevamos los espectadores

La formación de un cantante no termina con el maestro. Mas bien es solo el comienzo. La verdadera universidad es el teatro. Las voces se desarrollan en los teatros y es eso lo que está sucediendo con la voz de Celso. Un repertorio absolutamente adecuado a sus cualidades, mas un intenso trabajo técnico, llevan indefectiblemente al éxito.  Muchas crónicas se hacen eco de la brillantez de los sobreagudos. Cierto. Y no valoran como se merecen las magnificas medias voces, y los sonoros "pianos".

Las tres canciones del inicio del recital fueron sencillamente un prodigio intimista: El tenor nos susurró al oído las melodías. La voz clara, dulce, nos desgranaba las frases como si nos las cantara particularmente para nosotros. Y nadie se imagina ni por lo mas remoto la dificultad que entraña: Alcanzar la máxima proyección con el mínimo esfuerzo. Solo así se puede dar a cada nota, cada frase, la entonación exacta, la intención adecuada. Solo así se pueden ligar las frases musicales de la manera que el autor imaginó, para ofrecer la emoción que en la canción se sintió al ser compuesta. La clase magistral de todo lo expuesto se manifestó en la romanza del "Lamento di federico", donde el cantante rozó la perfección absoluta.

La belleza del sobreagudo.

Como dije antes, las crónicas mencionan la excelencia de los sobreagudos. Un tenor que emite un Reb4 es por que tal nota la posee. Pero tratar de emitirla sin la preparación adecuada puede conducir a la ruina de la voz. Artisticamente un sobreagudo no vale nada, si la romanza, aria o canción, no está exquisitamente interpretada, de forma que la romanza no tenga sentido sin esa nota. Emocionar con un sobreagudo implica condensar en una nota la emoción de la romanza. El que vea el sobreagudo como una nota "suelta" se equivoca.

La emoción lleva al "Bis"

Algunos aficionados se quejan de la proliferación de "bises" en los últimos tiempos (según quien sea el que haga el bis, claro) Y parece que ignoran que el "bis" es producto de la emoción de una noche mágica. Muchas veces el público lo pide, y son mas los "bises" que no se conceden que los que sí. Celso Albelo cantó la última función del "Rigoletto" del festival de Parma, territorio verdiano por excelencia, y bisó "La donna e mobile". ¿Quien era Rigoletto? "Leo Nucci, que también había bisado su "Si  vendetta, tremenda vendetta" lo cual puede dar una idea de la calidad del artista al bisar compartiendo escenario con Nucci.

Ejemplo para generaciones futuras

La evolución de Celso Albelo viene a dar la razón a Ramón Vargas cuando dice que un cantante no se puede crear a la velocidad de la luz. Si los cantantes jóvenes quieren saber cómo se hace un tenor, que cojan como bandera la carrera del tenor canario. No se equivocarán