jueves, 31 de diciembre de 2015

Juan Jesús Rodríguez debuta en el Metropolitan de Nueva York con Il Trovatore


Excelente noticia que aparece en la revista "Opera World"

Opera World: Debut de JJ Rodriguez en el Met

Los días 3, 6, 9 y 13 de febrero Juan Jesús Rodríguez actuará en el Metropolitan Opera cantando el papel de Conde de Luna en Il Trovatore, de Verdi. Con esta actuación, el barítono español debuta en el célebre coliseo neoyorquino. Juan Jesús Rodríguez está considerado uno de los barítonos verdianos del momento.

Junto a Juan Jesús Rodríguez cantarán en esta emocionante ópera de Verdi, Angela Meade como Leonora, la joven noble centro de esta historia, Marcello Giordani como Manrico, el trovador del título y Dolora Zajick, la misteriosa gitana Azucena. Marco Armiliato es el director musical de esta producción de inspiración goyesca firmada por Sir David McVicar.*




Pues toda la suerte del mundo para JJ Rodríguez en este debut. Los que le seguimos habitualmente, y en cuanto podemos nos acercamos al teatro para oirle cantar, no nos cabe ninguna duda que le espera un éxito en toda la regla.

* Tomado del Artículo de "Opera World"

lunes, 30 de noviembre de 2015

La del soto del parral.

Zarzuela en dos actos de Luis Fernández de Sevilla y Anselmo C. Carreño
Música de REVERIANO SOUTULLO y JUAN VERT

Estrenada en el Teatro de La Latina de Madrid, el 26 de Octubre de 1927
Producción del Teatro de la Zarzuela (2010)


Ficha artística:

Dirección musical: Martín Baeza-Rubio

AURORA: Saioa Hernández.:  Labradora, casada con Germán.  Soprano

GERMÁN: Javier Franco.  Labrador, casado con Aurora.  Barítono

MIGUEL: Alejandro Roy   Amigo de Germán y novio de Angelita.  Tenor

CATALINA: Aurora Frías  novia de Damián.  Tiple cómica

TÍO SABINO: Luis Álvarez  Curandero y correveidile.  Actor cantante

DAMIÁN: Didier Otaola  Mozo holgazán y novio de Catalina.  Tenor cómico

TÍO PRUDENCIO: Juanma Cifuentes  El romancero.  Actor

EL TAMBORILERO Álvaro Aguilar


Una deliciosa obra.

Como ya he comentado más de una vez mi gran asignatura pendiente es la zarzuela. Mucho menos trillada que la ópera, en mi caso, me proporciona a cambio el sabor de lo nuevo, de lo desconocido. No me importa reconocerlo porque así,  la experiencia de acercarme por primera vez a una obra me permite paladearla de un modo diferente. Ni siquiera me molesté en leerme el argumento o buscar los números musicales en alguna grabación que creo que todavía anda por casa. Solo la romanza "Ya mis horas felices" estaba escuchada hasta la saciedad; El resto, nada. Esto supone que oír los compases de la hasta ahora conocida como "Bella enamorada" y escucharla con otra letra, te suponga buscar información y enterarte que la música es original de esta obra, "Fuerza que me vence" y que el barítono Emilio Sagi-Barba, la vetó en el estreno de la obra, para evitar que el tenor tuviera más intervenciones que él. De este descarte la música se aprovechó para la citada romanza de "El último romántico" y popularmente así ha llegado hoy. Los que se piensan que el "Copy-Paste" es un inventó de este tiempo, se olvidan que "no hay nada nuevo bajo el sol" :-)

¿Comedia dramática o drama ligero"

Pues ni una cosa ni la otra. Sorprende mucho el equilibrio de la trama que alterna las partes cómicas con las partes serias, donde la tensión late, sin que esta parte se vea afectada. No es que sea un libreto denso y complicado, nada de eso, pero precisamente por que no se quiere enredar la trama, se necesita hilar fino para mantener la atención del espectador, que desconoce el argumento, y dejarle toda la obra con la sensación de que va a terminar mal, y hacer convivir esa tensión con la sonrisa y/o carcajadas que provocan tanto "El tío Sabino" como del dúo cómico, o el excelente "Romancero" del "Tio Prudencio" .
Resumiendo: Nos lo pasamos muy bien. No se nos hizo larga.




Los protagonistas.

Saoia Hernández dió vida a "Aurora" la mujer de Germán, enamorada de su marido, e introducida de casualidad al centro de un equívoco. No es un personaje principal para la trama, pero Saoia Hernández nos dibuja perfectamente los estados de ánimo del personaje. Saoia es una soprano lírico-dramática, de centro ancho, con graves aterciopelados, y buena facilidad para atacar la zona alta. La voz, perfectamente proyectada y recogida en todo momento incluida la zona alta, mantiene el color en todos los registros. Canta sin esfuerzo y la sensación que te llevas es que si mostrara todo su potencial tiraría el teatro abajo. Es una voz densa, pero no metálica,  muy agradable de escuchar. Un lujo.

Alejandro Roy acometió el personaje de "Miguel". La parte técnica de este tenor ya la comenté en "La Marchenera" así que no voy a repetirla, pero si querría comentar la facilidad con la que Alejandro da vida este personaje instalado en la zozobra y en la ira en prácticamente toda la obra. Salvo en la comentada "Fuerza que me vence", su partitura requiere un canto vehemente, necesita mostrar todo el volcán de emociones que supone todas las dudas e insinuaciones que sobre su futura esposa se están vertiendo, incluida la infidelidad. Y Alejandro resuelve las dificultades de forma magistral. Jamás grita una sola nota. Cuando lo necesita su canto exhibe fuerza, una fuerza descomunal, pero jamás grita una nota, ya sea en el pasaje, ya sea en la zona alta a la que se encarama con suma facilidad. Otro lujo.




Javier Franco se encargó del personaje de "Miguel". Cumplió.


Didier Otaola y Aurora Frías se encargaron de los personajes de Damián y Catalina, el dúo cómico, de personajes que se nos llegan a hacer entrañables. Excelentes en la partes habladas se defendieron notablemente a la hora de afrontar las partes cantadas, en especial Didier Otaola, dotado de una voz bastante robusta para ser un tenor cómico. Me gustó bastante en sus intervenciones.

Juanma Cifuentes hace un excelente trabajo como "El romancero". Parece menos listo de lo que realmente resulta ser, siendo al final el detonante de la resolución, feliz, de la trama. Me gustó mucho su trabajo.

Luis Alvarez como Sabino, estuvo a la altura de lo que se requería.

La dirección musical. 

Martín Baeza-Rubio se encargó de dirigir la orquesta, y salvo algunos "lapsus" en el preludio de algún instrumento solista, la verdad consiguió que no nos fijáramos en la orquesta. Tiene mérito por cuanto hasta ahora la orquesta es un serio handicap, pero en esta ocasión pasó desapercibida, al menos para mi, y de momento es un gran elogio.

El coro.

Excepto en la primera intervención, que se mostró algo desajustado hizo un buen trabajo. Estuvieron a mejor nivel que en "La Marchenera" donde no me terminó de convencer.


Resumen

Un gran espectáculo sin duda. No solo la pareja Roy-Saoia, nos hizo disfrutar. Toda la obra nos pareció un espectáculo de categoría.




Apertil


Fotos tomadas de la Web del "Teatro de la Zarzuela"









lunes, 28 de septiembre de 2015

Roberto Devereux: Vuelven las grandes voces al Teatro Real.


Madrid. 25/09/15. Teatro Real. Temporada 15/16.

 Donizetti: Roberto Devereux.

Mariella Devia. Gregory Kunde. Silvia Tro Santafé. Marco Caria. Juan Antonio Sanabria. Andrea Mastroni.

Dirección musical: Bruno Campanella.

Coro Intermezzo. Orquesta Sinfónica de Madrid.




Este año Madrid está de enhorabuena. No sólo parece haber recuperado el sentido común para el puesto de director artístico del Teatro Real, sino que además, pásmense, esta año ¡no tendremos "Las Bodas de Fígaro" mozartianas!. Esta sensación de desarraigo no se si los madrileños podrán resistirla y quizá alguno terminará palmando de un ataque de ansiedad. Veremos a ver.

Bromas aparte es verdad que la programación  de esta temporada en el Teatro Real lleva un cierto aroma "Moraliano"; No está lejos Don Antonio, a mano lo tenemos en el auditorio, y quizá su influjo, deseado tantas veces, por fin halla campo abonado.

Esta temporada recuperamos la diversidad de repertorio. Como corresponde a un teatro de categoría, de tronío, la oferta es variada: Haendel, Wagner, Verdi, Donizetti, Mozart, Schoenberg...Y recuperamos las voces. Las grandes voces, que es aspecto que Madrid paladea con deleite y más ahora que la travesía del desierto, el oscuro túnel, parece haber terminado. La escasez de lo deseado crea apetencia, eso lo sabemos bien, y nos lleva a valorar mucho más, si cabe, artistas como los que en esta ocasión componen el elenco. Artistas y voces de verdad, alejados del Marketing que tanto falso mito crea. Artistas en plenitud, que saben qué hacer con el instrumento que la naturaleza les ha concedido, y con el desgaste natural que el paso de los años y el uso, generoso, del instrumento lleva asociado. 

Hay sin embargo una cuestión que me parece urgente resolver: No tanto en plazo corto de tiempo, como de tarea constante. Me refiero a la calidad de la orquesta, que deja mucho que desear para un teatro de la categoría que pretendemos que tenga. Bruno Campanella hizo lo que pudo: Suya es la lectura musical adecuada a la idea del autor, como suya es la regulación de la intensidad y el "tempo" de la partitura según quien estuviese en escena. Con lo que no puede lidiar es con el permanente sonido a "charanga" que sale del foso. La obertura pasó con más pena que gloria y solo en algún momento de la representación podemos considerar que estuvo a la altura que corresponde. Gran trabajo del director musical en aquello a lo que puede llegar. 

El coro Intermezzo que tan pobre sabor de boca me dejó en "La Traviata" de la pasada temporada hizo una labor notable. El coro masculino, en mi opinión, ha dado una salto cualitativo importante: Voces timbradas y bien conjuntadas entre sí , nos dejan una impronta de trabajo, importante y duro trabajo el realizado en esta parte del coro. De todas maneras  futuras asistencias al coliseo madrileño me permitirán confirmar o no, este extremo.  

Menos impresión me causó el coro femenino, pero digo lo mismo de antes: A lo largo de esta temporada podremos confirmar y reafirmar la opinión que esta primera "asignatura" del curso me ha causado.

Los protagonistas:

Elisabetta: Mariella Devia

Mariella Devia nos ofrece una clase magistral de "legato". Pocas veces, por no decir ninguna, había yo oído enlazar con tanta pureza las notas de una partitura. Un caudal de sonido, suave como el terciopelo, acariciaba los oídos de los presentes llenando el teatro de música. No hubo una sola nota estridente, mal timbrada o fuera de sitio. Mérito indiscutible de la artista que resuelve sin artificios hasta aquellas partes de la partitura que la exigen notas que no posee con la anchura necesaria. La partitura no abunda en grandes trinos y florituras. Más bien se mueve entre el La4 y el Sibemol2 con alguna subida al Do5. El tránsito por la zona alta lo resuelve de manera inteligente. Si bien predomina el "attacco sul fiato", no es menos cierto que muchas subidas, sobre todo según va avanzando la ópera, Mariella prefiere atacarlas a media voz para ir regulando el sonido al forte. Es entendible, como también es entendible el uso de portamentos en ciertos momentos puntuales. Maravillosa noche de canto la que nos ofreció Mariella.

     
   


Roberto Devereux, conde de Essex: Gregory Kunde

Se presentaba en Madrid este tenor norteamericano de.... bueno unos cuantos años. Y habría que reprocharles a los directores artísticos del teatro no haberlo traído antes. Quizá su timbre no sea en extremo bello, pero su voz encaja a la perfección en la tesitura que Donizetti le asigna: Desde Mi2 a La3 con un par de incursiones al si Bemol3. Partitura difícil que exige un canto "spianato", también llamado silábico, libre de artificios vocales, pero que al mismo tiempo le exige retratar los estados de ánimo del personaje. La voz de Kunde no le permite excesivas dinámicas, pero si que luce en las partes mas vehementes del personaje. Así el dúo con Sara es de una fuerza dramática tremenda y la voz de Kunde luce en plenitud. En el resto de la partitura Kunde proyecta a su mejor antojo una media voz pletórica. El único problema es que cuando Kunde mete voz, esta se torna acerada como una espada toledana, en contraste con la media voz central mucho menos brillante. Técnicamente perfecto, la voz está recogida en todo momento, con un pasaje resuelto de manera admirable. No hay ni una nota sorda y su manejo de las vocales irreprochable: La "i" del "Addio" del final del dúo con Sara es sencillamente una obra maestra. Y no exagero, ya que la mayoría de los tenores trampean la "i" sobre todo en notas tipo Fa3 Fa#3 Sol3 que es donde está lo realmente duro....La emisión de Kunde es atronadora en el centro cuando canta a media voz; es una voz que corre desbocada por el teatro sin aparente esfuerzo por parte del artista. Un lujo de "Roberto Devereux".

Sara, duquesa de Nottingham: Silvia Tro Santafé

Silvia es una "Mezzo lírica" de voz más ancha quizá que una lírica "canónica", de volumen generoso, fácil agudo, algo estridente en alguna ocasión, y es quizá la voz que mejor dibuja el personaje: Una mujer enamorada de alguien que no es su marido, pero que no desea traicionarle, a pesar de la tristeza y el martirio que ello supone, pues fue casada por voluntad de la reina que fue la que le escogió el marido...Un regalo de "Su Graciosa Majestad" que a la postre desatará la tragedia. Me gustó mucho sobre todo su valentía a la hora de atacar la zona alta. En el dúo del tercer acto con el Duque de Nottingham nos ofreció todo un repertorio de ataques a la zona aguda, valientes pero algo descontrolados. Debe cuidar esta faceta por que le puede pasar factura. 

El duque de Nottingham : Marco Caria

Quizá sea la parte más débil del cuarteto protagonista. Marco Caria es un barítono lírico con demasiada tendencia a engolar la voz. Su respiración es mala notándose demasiados ahogos que deslucen partes que podría resolver mejor. Canta mejor cuando el personaje está enfurecido, pero las frases largas lo matan, y no digamos si tiene que ir a los agudos, que son débiles y abiertos. 
Para cantar estos personajes necesitaría una media voz  o el uso de sutiles portamentos que no posee, por poner un ejemplo de uso de recursos para colorear el canto. 







Muy bien Juan Antonio Sanabria como Lord Guglielmo Cecil y Andrea Mastroni como Sir Gualtiero Raleigh


De la producción no voy a escribir nada. Es más ni voy a mencionar al regista. No voy a perder el tiempo ni siquiera para decir lo que me pareció. A partir de ahora si no menciono la producción ni al regista ya saben por qué. 

Apertil





jueves, 4 de junio de 2015

La Marchenera



Zarzuela en tres actos de Ricardo González del Toro y Fernando Luque
Música de FEDERICO MORENO TORROBA
Estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el 7 de abril de 1928.

El joven Federico Moreno Torroba estrenó La marchenera en el Teatro de la Zarzuela de Madridel 7 de abril de 1928; se trata de una partitura moderna, repleta de buena música teatral y con buenas escenas populares que atraen al espectador. El texto, que es principalmente de Ricardo González del Toro y sólo en sus orígenes de Fernando Luque, se limita a desarrollar una atmósfera de estilo costumbrista en una Marchena idealizada, en la provincia de Sevilla, al que se suma como trasfondo un alzamiento revolucionario.




Dirección musical: Miguel Ángel Gómez Martínez
Dramaturgia escénica: Javier de Dios
Iluminación: David J. Díaz

REPARTO:

PALOMA Amparo Navarro; VALENTINA Rocío Ignacio; TARAVILLA Amelia Font;
CONDE DE HINOJARES Carlos Álvarez; DON FÉLIZ SAMANIEGO Alejandro Roy;
ORENTINO Gabriel Blanco; DON MIGUEL Emilio Sánchez; PITUTI Elías Arranz;
CÁRDENAS Enrique R. del Portal; MEZQUITA Francisco Sánchez;
SENTIMIENTOS Didier Otaola; EL NIÑO DE ALGECIRAS Mario Méndez;
JEROMA Nuria Lorenzo; AMPARO Hevila Cardeña; SOCORRITO Nuria García;
VOZ DE MUJER Teresa Castal; LA GITANA DE LOS BUÑUELOS Sara Salado;
BLAS CANTERO Fernando Sansegundo; SERAFÍN BRAVO Javier Muñoz;
UN AGUADOR Javier Alonso*; UNA NARANJERA Aranzazu Urruzola*;
UN VENDEDOR Mario Villoria*; UNA Ainhoa Martín*; OTRA Ana María Cid*;
UN MOZO Francisco José Rivero*; UNO Daniel Huerta*; OTRO Houari Raúl López*

* Miembro del Coro del Teatro de la Zarzuela

Experimento en la sala.

El experimento de la "semi-escenificación" no me terminó de convencer. Por muy disparatado que resulte el argumento, ahí está el de "La Favorita" que no hay por donde cogerlo, los diálogos son necesarios. Hace unos años un "iluminado" regista puso en escena "La Clemenza de Tito", en el teatro Romano de Mérida. El marco era fabuloso, pero la supresión de los recitativos mutiló toda la obra que terminó siendo una sucesión inconexa de "números musicales".

Y algo así ha terminado siendo esta supresión de los diálogos originales por una reciente dramatización, que presentaba a un empresario de teatro arruinado en busca de una obra que llevar a su teatro, y un joven libretista que le iba a dar forma a la Zarzuela.

Esta Zarzuela era "La Marchenera", claro, y con la excusa de la confección del libreto, intentaban contarnos la densa trama, plagada de topicazos que, como dijo uno de los personajes, solo le faltaba a la obra los "contrabandistas" para dejar "en mantillas" a los hermanos Álvarez Quintero. Al final lo que termina pasando es que la dramatización de la obra no aclara la trama, mas bien la enreda más, y termina siendo la triste historia del empresario teatral sin un miserable duro, que tropieza con el joven libretista lleno de ardor revolucionario artístico, de nuevas ideas para "seducir al público", pletórico de fuerzas en la tarea de buscar "algo nuevo".....con el dinero ajeno como le recordó el empresario. Solo le faltó al libretista decir que había que buscar un "Nuevo público". Considerando que la media del edad del público que habitualmente asiste a la Zarzuela debe rondar los 65 años, hubiera resultado hilarante sin duda.

Pero, bromas aparte, el panorama de la Zarzuela resulta aterrador. De seguir así, sin un atisbo de savia nueva entre el público asistente, la Zarzuela quedará relegada al olvido más absoluto en 10-15 años, y ni los  esfuerzos por reducir la media de algunos "chavales" de 50 años lograrán que sobreviva este género tan nuestro. El momento de empezar a crear afición es ahora. No cuando el teatro  no cubra ni el 10% de las localidades. Y lo digo en serio.




La parte musical

Después de pasar por Valencia he resuelto esa duda que me corroía desde siempre y me quitaba el sueño no pocas noches. Era un “sin-vivir”, un ¡¡Que se yo!! Que me producía no sé qué cosa; Muchas pesadillas donde soñaba que acusaba a la orquesta del Teatro de la Zarzuela de ser una orquesta regular tirando a mala y la persecución sin piedad por mi conciencia del “gnomo” “Cargo” gritando: “No es para tanto, No es para tanto”

 Pues bien, me he cargado al “gnomo”. Bien muerto; al grito de ¡¡¡No es regular la orquesta, es lo siguienteee!!!! ha caído fulminado. Ya era hora.

“¡¡Bienvenido al mundo real!!” fue lo primero que nuestra flamante co-autora del blog, “Zerlinetta” me dijo en cuanto que la orquesta empezó a tocar. Y es que he oído charangas mejores. Como le dije a “Zerlinetta”, creo que tendríamos que empezar a hacerla más justicia a Cristóbal Soler porque tengo la sensación que arranca lo mejor de este desastre colegiado de ejecutores de partituras. Horrible la orquesta. Tanto es así que la labor del director   Miguel Ángel Gómez Martínez. pasó desapercibida por completo ¿Tuvo algo bueno su lectura musical? No lo sé.  No hubo manera de darse cuenta de ello.    

El coro también sale perjudicado del paseo valenciano. Siempre me pareció un coro decente, apañado…… pero a estas alturas, y considerando que no parecían tener su mejor tarde, el Coro Catedralicio de Valencia le da miles de vueltas a la formación Zarzuelera que estuvo regular en esta ocasión, siendo generoso.

Los personajes.

En esta ocasión, al ser medio escenificada, a los cantantes les han liberado de la parte hablada. Es quizá lo único para lo que de verdad ha servido bien el experimento: Ahorrarles a los cantantes, que suelen ser  actores regulares, el suplicio de una parte hablada que se supone extensa, y para colmo, teniendo que declamarla con el "acento" andaluz. Y aunque se están haciendo grandes avances en este sentido ultimamente, creo que por ese lado, la parte semi-escenificada ha cumplido el objetivo. Por mucho que al final esta dramatización se quedara corta de contenido y un pelín aburrida.

Paloma: Amparo Navarro

La protagonista," La Marchenera" tuvo una tarde de luces y sombras. Lo peor con diferencia fue el fraseo, ya que no se la entendía nada. El resto, digamos que apañado. La voz está recogida en todo el registro siendo de timbre cálido y agradable. De volumen anda justita y los ataques a la zona aguda si bien son valientes, no destacan por "envolver" la sala con su sonido. Le falta intención al canto.

Valentina: Rocío Ignacio.

No termino de entender que este personaje que tiene, como casi toda la obra, una partitura criminal, se le encomendara a esta soprano. Juventud tiene y por eso mismo llama la atención el estado de su voz. Solo en el centro muestra un mínimo empaque, en cuanto la voz pasa al registro de cabeza se le abre siendo incapaz de recogerla en ningún momento. El vibrato absolutamente oscilante, forzado, instalado en una emisión en continuo "forte" resulta desagradable. La afinación, en particular en cuanto intenta atacar las partes más altas, deja mucho que desear. Y como su compañera "La marchenera" su dicción es problemática.

Conde De hinojares:  Carlos Àlvarez

Tiró de oficio para salir adelante con un instrumento que no acompaña. La voz suena artificialmente timbrada, excesivamente metálica . La emisión engolada, entubada sin liberar, excepto en la subida al agudo de la romanza, paga un precio alto en cuanto a volumen. Le tapa cualquier compañero que cante junto con él. Quizás el único que trató de matizar algo su canto. Pero insuficiente en cualquier caso.

Don Félix  Samaniego: Alejandro Roy

Para mi gusto el mejor de la noche. Sin discusión

En su debe: Le falta matiz, dinámicas, dulzura en algunos momentos. Yo creo que es una voz que carece de media voz o pianos y eso es un handicap grande que le resta posibilidades.

A su favor: Técnicamente es de lo mejor que he podido escuchar en mucho tiempo . Partimos de una base canónica: Todas las vocales se emiten en la misma localización de la "i" Portentosa vocal la que posee este tenor. Y sobre el sitio de esa vocal, caen todas las demás.

Segunda base canónica: La respiración: Todo el canto es sobre el aire exhibiendo un "fiato" considerable así como un legato portentoso. Todo el control del aire está ferreamente sometido al control de los músculos diafragmatico-costales, algo que dos agudos sobre la "e" puso de manifiesto al mostrar como se puede recoger el vibrato y convertir la emisión en verdaderos campanazos, rotundos, en la emisión y proyectados al infinito.

Tercera base canónica: el pasaje, que está sólidamente resuelto excepto en la nota fa3# que es la única nota "sorda" que se le va hacia atrás. Lo bueno es que el resto de notas ni posteriores ni anteriores se ven afectadas por la única debilidad técnica de Alejandro Roy. Fuera de esta nota la cobertura de las notas de paso es fantástica.

De los personajes secundarios la mejor mención sin duda se la lleva Emilio Sánchez en el papel de Don Miguel.

Y la peor mención es para Amelia Font. Además de una voz destemplada en todo el registro, mal apoyada, y un vibrato oscilante, se une una desastrosa afinación. No tiene en estos momentos un nivel aceptable para cantar en el teatro de  la Zarzuela, ni casi en ningún sitio.

Apertil