jueves, 27 de junio de 2013

Celso Albelo en Rigoletto : Un "Duca" seductor.







RIGOLETTO de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Teatro de la Maestranza (Sevilla)
Ópera en tres actos, con libreto de Francesco Maria Piave (1810-1876) basado en Le Roi s'amuse de Victor Hugo (1802-1885)
Estreno en el Teatro La Fenice de Venecia, el 11 de marzo de 1851
Producción,  Teatro Regio di Parma.

Duque de Mantua  CELSO ALBELO       
Rigoletto       LEO NUCCI  
Gilda             JESSICA PRATT                   
Sparafucile  DMITRY ULYANOV             
Maddalena  Mª JOSÉ MONTIEL             
Giovanna     ANA OTXOA 
Conde de Monterone     MIGUEL ÁNGEL ARIAS      
Marullo        FERNANDO LATORRE        
Borsa            MANUEL DE DIEGO           
Conde de Ceprano           DAMIÁN DEL CASTILLO    
Condesa de Ceprano       EVA ALÉN     
Ujier              DAVID LAGARES                 
Paje               LEONOR BONILLA              

REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA      
Director artístico, Pedro Halffter         

CORO DE LA A.A. DEL TEATRO DE LA MAESTRANZA  
Director, Íñigo Sampil

Un personaje apetecible


Probablemente uno de los personajes, que cualquier tenor querría interpretar alguna vez, es sin duda, "El duque de Mantua". Personaje perverso, cínico, seductor.... No es el "chico bueno" de la película. Más bien lo contrario. Y sin embargo, real como la vida misma, es el que se va de rositas. Mientras que el que tiene poco que perder, y lo defiende a capa y espada, termina perdiéndolo todo.

Conseguir un "Duca" convincente es una tarea difícil: El artista debe cantar, pero también "decir" dentro de una emisión suave pero acentuada; Esa morbidezza que el canto verdiano requiere sin romper la línea de canto, que es la capacidad de mostrar la belleza de la melodía, sin perder de vista el carácter del personaje, al que hay que modular sus estados de ánimo a través de ligeros énfasis vocales.


El personaje del "Duca" tiene más de canalla que de seductor. Y sin embargo la máscara con la que se muestra, y le muestra a Gilda, es la última. Un seductor empedernido también es peligroso: De una manera o de otra la mujer cae en sus redes sin ver realmente lo que se oculta tras la apariencia. Y esa apariencia sale a la luz en la "Cabaletta" de salida del "Duca" 
















Questa o quella


Como podemos observar, y lo veremos mejor después, el canto lleva consigo un punto de vehemencia, no es el canto embelesador del mujeriego, es la verdad del personaje manifestada mas por cómo lo dice, que por lo que realmente dice.

È il sol dell'anima, la vita è amore,

Cuando volvemos a encontrar al Duca, este ha salido de caza, y ha detectado la presa: La hija de su bufón, algo que no le es ajeno, pero que no le importa en absoluto.

La salida impetuosa del "Duca", se torna en dulzura; sin previo aviso, Albelo, recurre a la media voz para acariciar la melodía que tanto va a fascinar a Gilda, coronando con vehemencia con  la frase: "D'invidia agli uomini sarò per te." perfectamente apoyada en máscara, Vehemente, pero dulce; viril, pero poético...y de nuevo no es solo lo que dice, sino cómo lo dice.

Duo Duca-Gilda.



La magia se rompe con la llegada de Giovanna anunciando el peligro, y parte de la personalidad decidida del personaje, aparece aquí: en el "Addio speranza ed anima". El dúo termina de forma vibrante con la subida al sobreagudo del dúo protagonista.














La técnica juega aquí un papel sumamente importante. Nada de lo que estamos escuchando, y escucharemos, se consigue sin un "legato" perfecto "sul fiato". 

Dicho así parece simple, pero hay que tener en cuenta que sin una emisión homogénea en todos los registros, sin el apoyo en los resonadores, no es posible hacerlo. Únase a ello un pasaje sólido, un sonido recogido,  una cobertura excelente, y tendremos como resultado un "Duca" cantado de la forma que Verdi requiere que se cante, atendiendo a las características vocales del artista.

Si acaso, al "Duca" de Albelo, le falta sacar el punto canalla del personaje, ahora lo veremos, pero el resultado final, este "Duca" seductor, está cerca de ser un manual de referencia obligado para el canto verdiano, sobre todo para tenores "belcantistas"; porque no nos olvidemos que Albelo es más un tenor "Belcantista" que "Verdiano", pero la evolución vocal del personaje es constante desde que lo debutara en 2006. Evolución y estudio.

Pocos tenores nos vamos a encontrar hoy en día tan cercanos al "Acento Verdiano". El uso de la voz mixta, o falsete reforzado, tan común por desgracia a muchos tenores de la actualidad, con un sonido abierto, blanquecino, carente de homogeneidad, anulan la magia que Verdi imprimía a sus partituras: Reconoceremos las melodías, pero no veremos a Verdi por ningún sitio. 
Y el argumento del "nuevo enfoque" simplemente no tiene cabida aquí. Verdi es Verdi, como Mozart es Mozart. Prostituir su canto no es "una nueva forma de verlo".

Ella mi fu rapita!





















Y aquí llegamos a la hora de la verdad: El "Parmi". Verdadera piedra de toque para todos los tenores. De aquí hay que salir vivo, de lo contrario, por mucha "Donna è mobile" que te marques después, si no cantas bien el "Parmi" suspendes sin paliativos.

La Romanza es temible: A la dificultad técnica se le une la exigencia psicológica. En la romanza es cuando más importancia cobra el juego de "claro-oscuros" que van a conformar el carácter del aria. Cada sílaba lleva su entonación, su carga o su ligereza, sin perder de vista la melodía. Y en esto, la Romanza que nos ofrece Albelo, es magistral. Pocas veces he oído cantar tan bien el "Parmi". Cantar con mayúsculas, porque Albelo, no tiene prisa: Como los buenos toreros, se recrea en la suerte. No le tiene miedo a la romanza. Escuchemos.




Lo único que echo en falta en el recitativo es una mayor vehemencia. ¡¡¡Me la han raptado!!!! es la salida del "Duca" incrédulo, pero enfadado. Celso opta por ofrecernos un "Duca" que no puede creerse que en su gallinero, alguien le haya levantado una pieza. Pero volvemos a lo de antes. Sin perder de vista las características que adornan el canto verdiano, hay que ajustarse a las exigencias vocales propias sin perder la linea de canto.

En brutal contraste, la salida de los cortesanos informándole de que son ellos los que han raptado a Gilda, transforma las "lágrimas de Cocodrilo" de la romanza por el vigor canalla del "Possente amor mi chiama!". A partir de aquí termina el Duca seductor. Cazada la presa no hay que disimular. 



La donna è mobile

La cumbre del cinismo. El "Duca" se ríe en la cara de las mujeres. Quizá sea la "cabaletta" más conocida del mundo. Pero pocos comprenden que la destrucción de Rigoletto empieza aquí, cuando Gilda oye al "Duca" mofarse de ella y poco después recibe la "puntilla" cuando el "Duca" le dice a Magdalena "Bella hija del amor." Gilda comprende la magnitud del monstruo que tiene delante y que a su pesar ama. 







El bellísimo cuarteto muestra al "Duca" seductor, pero que no se molesta en disfrazarse de persona de bien, ya que se le nota el cinismo a leguas de distancia. Pero será suficiente para que Magdalena insista a su hermano que no lo mate. De nuevo la exigencia psicológica unida a la dificultad técnica: la dicción enérgica, animosa, mordiente junto a un legato impecable conforman el arsenal técnico para enfrentarse a esta bellísima parte.



Sì, vendetta, tremenda vendetta,

No podía terminar esta entrada sin hacer referencia a uno los momentos más esperados de los últimos tiempos. el "Si vendetta" que levanta, una vez sí y otra también, al publico de sus asientos y termina regalando el "bis". Hay cierta polémica con este bis: Desde ciertos foros se critica esta casi costumbre, que no es tal, pero el doble rasero  es conocido;  no hace falta decir que si es el cantante de sus ojitos el que bisa no hay problemas...Pero bueno están en su derecho de soñar que saben de lo que hablan....(De justicia es decir que hay excepciones)


Yo ya he oído unos cuantos "Si vendetta". Incluso en un vídeo de la Arena de Verona de hace ya, como poco diez años, Nucci ya bisa esta parte. Con 72 años Nucci imparte cátedras de canto cada vez que sale a escena encarnando al "bufón".  Es una leyenda viva, pero de verdad. Cantar al lado de Nucci y estar a su altura no es tarea fácil. Y últimamente Celso ha sido el "Duca" habitual de los Rigolettos de Nucci. Lo que quiere decir que la exigencia a la que se ve sometido el artista no es pequeña.

 Cada vez que  oigo esta parte se me ponen los pelos de punta. Si al lado de Nucci se pone una espectacular Jessica Pratt, no ofrecer el bis es sacrilegio. Eso sin entrar en otras consideraciones. Por que supongo que Nucci estaría enterado del precio de las entradas: 110 € la mas cara y 45 € la mas barata. 

No debe ser casualidad que en declaraciones a un periódico de tirada nacional haya dicho:

"Además -dice el prestigioso barítono- los montajes caros son cosa de los últimos cuarenta años. Antes no eran así, en la época de la Callas eran más sencillos y no hacía falta. Se ha inflado mucho todo. Los cantantes cobramos demasiado y lo que cobran muchos directores de orquesta es injustificable, todo lo cual ha convertido la época en algo elitista con entradas que cuestan 100, 200 ó 300 euros, cuando debían costar 30 euros como máximo, para que todo el mundo pudiera verlas».
Nucci considera también que muchos directores de escena actuales, a los que califica de «arrogantes» y «aprovechados», «se cargan las óperas por querer hacerlas modernas». «No hay ninguna necesidad de llevar la Bohème al mundo de la drogadicción o convertir a la Traviata en una yonqui. Eso es justo lo que hace anacrónica una ópera», añade."
¿Que parte de esto no entiende Sr Mortier? (O los responsables del Teatro de la Maestranza)





miércoles, 12 de junio de 2013

Una retirada a tiempo es una victoria.

No se sabe muy bien por qué, pero de un tiempo a esta parte nos estamos encontrando ante una nueva sub-especie operística : La de los cantantes que tardan tanto en retirarse como, comparativamente, "Tristán" en morirse: Una eternidad. Si es que se retiran. Y cuando lo hacen, con mucho humor pretenden hacernos creer que son ellos, cuales maridos o mujeres despechadas, los que abandonan a su fiel amante (la ópera), con lagrimas en los ojos cantando el : "Ch'ella mi creda libero e lontano/ sopra una nuova via di redenzione!…" :-D

Pero nada más lejos de la realidad. Su amante hace años que los echó de su lado, pero platónicamente permanecen aferrados a él, no sabemos si por añoranza o por vana esperanza de reconquista. Y en su loco delirio imaginan que no le han dado todo, que aún queda rastro, poso, rescoldo que mantenga viva la unión. En realidad se están chamuscando solos, a lo bonzo, pero del sueño, no despiertan.....

Una renuncia sorprendente.....o no tanto.

Y en este ecosistema, de repente, emerge una figura que decide dejar la Ópera: Natalie Dessay : Asombro, desconcierto, tristeza por una retirada física, que no canora. La voz hace tiempo que nos abandonó. De aquella soprano que con frescura nos deleitaba con



O con:




Pasó a esto:



Un canto con esfuerzo, sin ese legato al que nos tenía acostumbrados. Una emisión apretada, una subida al agudo estrangulada sin apoyo, insegura, una voz prematuramente avejentada, una sombra de lo que fue.

O este espanto:



Y no es solo la puesta en escena que es para vomitar. Es la penosa sensación de no poder con la partitura, de ladrar las notas antes de cantarlas. Eso si, no se está quieta en el escenario ni aunque se lo mande el médico. Luego iremos a eso.

El cambio de voz es notable, no hay que perder de vista que entre el 2001 y el 2005 estuvo retirada de los escenarios y sufrió dos operaciones en sus cuerdas vocales. ¿Motivo? Pues por cosas como esta:



Solo de escucharlo le tiene que doler la garganta a cualquiera.

Los motivos de la retirada según Natalie: 

Natalie Se retira

La noticia salta a la luz pública en la  entrevista adjuntada. En ella confiesa que a ella lo que le gusta es ser actriz, y que después de 33 años lo va a retomar. "Remember, I am an actress. I don’t want to play myself. I want to play other people.” Y esta frase encierra parte del subconsciente de la cantante. Y explica la cantidad de aspavientos, así como las aberraciones vocales que hemos podido oír y que presumiblemente le fueron pasando una factura impagable.

Natalie dice: A beautiful voice in a body that doesn’t act does not interest me more than five minutes. Es una frase para enmarcarla en la antología del disparate operístico. Por que entonces ¿Donde quedaría Montserrat Caballé? por poner un ejemplo. ¿Se imaginan a doña Montserrat cantando la producción del "Guilio Cesare" que ha "degollado" Natalie en el vídeo anterior?. Natalie se gusta, se recrea haciendo la coreografía, que sale más perfecta que el aria, que obviamente es un desastre. Sin embargo la frase final de la entrevista:  So, I’m not a good audience member for opera. da que pensar. Y mucho.

Si no alcanzo las uvas digo que están verdes. 

Lo confieso, tengo sentimientos encontrados con esta noticia. Por un lado me gustaría felicitar a Natalie por su sentido común, y por otro me gustaría tirarla de las orejas por mentirosa. No es que haya sido una de mis sopranos favoritas, de eso nada, pero ha habido cosas que la he escuchado con gusto. Me da pena que se retire, pero por los verdaderos motivos de la retirada, no por los que expone : No soy un buen elemento para la opera, se podría traducir la frase anterior. O como alguien ha comentado: La opera me viene pequeña, me retiro; podría ser otra buena traducción, como un lamento a que la opera no merece su arte, lo que ella puede dar, y por lo tanto busca nuevos horizontes.

Sin embargo, vamos a escuchar a Natalie en el mismo fragmento, pero con dos años de diferencia entre ellos:

Natalie Dessay - La Traviata: Sempre libera - LIVE Met 2009 (VIDEO)






Natalie Dessay Traviata È strano...Ah! fors'è lui...Sempre libera (Aix 2011)




En el primer vídeo Natalie no tiene ya una voz fresca, sin embargo todavía puede cantar "sul fiato" : El legato no se ve afectado aunque las notas de paso y el agudo ya están abiertos, viéndose obligada a conseguir la nota sin casi meter voz, para una vez en su sitio darle volumen. Recurre demasiado al "Forte" o "Mezzo Forte" lo que afea mucho el aria, pero aún así es escuchable

El segundo vídeo es una lucha permanente contra la perdida de apoyo respiratorio. Constantemente recurre a la media voz, no como acento verdiano, pues bastante tiene con intentar mantener la emisión, sino como recurso para no truncar la frase, lo que le ocurre en una ocasión,. El sonido carece de fortaleza, propio de cuerdas vocales debilitadas, y el esfuerzo, el máximo esfuerzo, es continuo. La voz ya está completamente abierta, con lo que el desgaste se acelera.

Y por si nos quedan dudas:

Offenbach: Les Contes d'Hoffmann - Antonia's death - Natalie Dessay,



A este precioso fragmento, para rematarlo solo quedaba el marido de Natalie: Laurent Naouri. Pseudo barítono-cómico, que destroza el precioso papel de los tres villanos.

El veredicto:

Natalie se retira por que comprende que se está quedando sin voz. Por nada del mundo quiere volver a pasar por lo que pasó en 2000, cuando tuvo que cancelar varios compromisos hasta retirarse del todo. Esto no me lo ha dicho nadie. Pero es fácilmente comprensible. Lo que no se entiende tan bien es que no lo diga abiertamente: No es ningún delito. Podría haber confesado que siente que está perdiendo la voz y exponer que no quiere arrastrarse por los teatros, donde si duda habría mucho público dispuesto a aplaudirla. Pero, aparte del esfuerzo que la tiene que suponer cantar, no está sorda, y sabe que lo que está haciendo no es presentable. Y ha tomado la difícil decisión de retirarse. Decisión que merece el mayor de los respetos. Y de la que no tiene que avergonzarse. Futbolistas de élite han visto truncada su carrera, a menudo en los comienzos de la misma, debido a lesiones musculares irreversibles, que es lo que le está pasando a ella.

Hay que agradecer a Natalie los buenos momentos de ópera que nos ha dado, y a su sensatez: En este mundo donde antes de retirarse se canta de barítono, bajo o contralto, se destrozan los papeles mientras un jugoso cheque + mas un Marketing poderoso siga reclutando sordos, retirarse es tan sorprendente como la dimisión de un político español.

Que el éxito en tu nueva etapa te acompañe. Gracias por todo






jueves, 18 de abril de 2013

Regista: vil razza dannata


Como a todo en esta vida hay que añadir la coletilla "salvo honrosas excepciones", y en estos tiempos que corren mas por educación que por devoción. Por que en este caso la excepción tiende a 0; como el limite de la paciencia del público que también converge hacia el mismo punto.

¿Arte mal entendido o afán de protagonismo?

Pues miren ustedes, admito que puede haber algún genio incomprendido. Pero en el resto, por más que se empeñen sólo veo afán de protagonismo, Vulgares "trepas" que a fuerza de escándalos consiguen llenarse los bolsillos mientras la fuerza del escándalo, el atractivo de la basura, como vehículo para que se revuelquen quienes deberían velar por la cultura y el arte, esté vigente. Que hablen de uno, aunque sea mal, parece ser el lema de estos colectores de alcantarillas bípedos. Verdaderos Zombies con letrinas por cabezas que se empeñan una y otra vez en destrozar la obra a la que deberían servir, y no lo contrario. Empeñados en crear opinión  El espectador debe ser inteligente para entenderme. Mensajes intraducibles son abandonados en el escenario a la espera del primero que se atreva a decir algo. Cualquier cosa vale. Total tal bastardo producto parido no es reconocible. Pero juegan con que siempre habrá tipos sin escrúpulos ni vergüenza, que aspiran a ser gurús de algo. Y recogen el guante; inundan los foros de opera con explicaciones que no secundaría ni el mas grave enfermo mental. Da lo mismo. Ya soy gurú. ¿La partitura? ¿La obra? ¿el momento histórico? quite, quite, para eso hay que estudiar y hay muchos que saben mucho mas que yo. Ese terreno está vedado. Y de esto viven.

¿Y por qué la ópera?

Pero a la opera tradicional. Por que a obras como "El perfecto americano" Walt Disney, es quien debería ser. No lo cambian de siglo ni lo transforman en otra cosa. Ni se les ocurre proyectar sobre el telón que el Pato Donald es el hijo putativo del protagonista.
Quizá sea el banco de pruebas para atacar otros géneros. Aunque algún que otro intento ya ha habido: En "Sherlock Holmes and the Voice of Terror", por ejemplo, Sherlock Holmes, por arte de magia,  luchaba contra los nazis... Y últimamente  coincidiendo con este personaje, se hacen series de televisión. Cierto que el protagonista no es que se haya trasladado de siglo por medio de una puerta estelar. Es pura casualidad que se llame así, como que su "ayudante" se llame Watson, y el personaje sea un genio del arte deductivo. Todo casualidad. El único consuelo es que  la serie es de calidad. Al menos "El Koncept" parece que se ha conseguido.

¿Y por qué no cuaja entre el público? 

Por que para desgracia de estos engendros polemistas, la historia la cuenta la música. No pocas veces, en el teatro, sumergidos en la música, el escenario desaparece, y aparece el que la música te sugiere. Para suerte de la opera, no consiguen que "Aida" por ejemplo  sea de Bieito en vez de Verdi. "Aida" será por siempre de Verdi. Y con un poco de suerte, en los libros de historia no se hablará de estos porqueros, que un día trataron de apropiarse de un arte que pertenece a los músicos.

Por fortuna no todo es malo.

No. Igual que me indigno con lo malo, también hay que hacer justicia y aplaudir a registas que proponen espectáculos dignos. Como Del Monaco o la propuesta que hizo "La Fura dels Baus" con Turandot, empleando medios audiovisuales modernos, sin alterar la obra. No soy fanático de los registas, pero estos si se merecen un aplauso cerrado. Y otros que si que hacen buenos trabajos y que no menciono.
En fín, que si alguno se pregunta por qué escribo este post, que se pase por el Teatro Real a ver el "Don Giovanni" que está perpetrando un tal  Dmitri Tcherniakov del 3 al 24 de Abril de 2013 Otro amiguete del Sr Mortier y van.......

¿Cuando nos libraremos de esta pesadilla?

Lo tenemos difícil. El Teatro Real desde que llegó el Sr Mortier lleva una cuesta abajo de difícil parada. Pero en tiempos de crisis echarle es demasiado caro. Apuesta personal del Sr Marañon, para apegarse al sillón del patronato, el Sr Mortier está llevando al teatro a un nivel de ridículo difícilmente imaginable. Por que ya no es solo que el supuesto salto de calidad no haya llegado, es que es difícil encontrar en estos últimos años  momentos donde la vergüenza ajena no haya inundado a los buenos madrileños amantes de la opera. Cuando no es el desastre de las producciones, son las programaciones de las temporadas pensadas para agradar al Sr Mortier. Y si el público madrileño no lo agradece ni lo entiende es que "le falta inteligencia". ¡¡¡Hay que ver qué intransigencia!!!! ¡¡¡Parece mentira que en un país repleto de corrupción, mangoneo y estafas por doquier se sea tan beligerante contra un tipo que hace lo mismo que el resto de políticos!!!! Debe ser por que soy Belga. Seguro.....

Quousque tandem abutere, Mortier, patientia nostra????

Madrid 18/04/2013






lunes, 25 de marzo de 2013

Marina. Teatro de la Zarzuela. 2013


Opera en tres actos de Camprodón y Arrieta. Estrenada en el Teatro Real de Madrid el 16 de marzo de 1871.
M. Cantarero, C. Albelo, J.J. Rodríguez, S. Orfila, G. Bullón. Coro del Teatro de la Zarzuela y Orquesta de la Comunidad de Madrid. I. García, dirección de escena. C. Soler, dirección musical. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 24 de marzo.

©Foto: Fernando Marcos 

 La temporada programada para el teatro de la Zarzuela por su director, Paolo Pinamonti, culminada con esta excelente producción de "Marina", debería servir de sonrojo y vergüenza pública a los responsables del Teatro Real. Responsables que si tuvieran  un mínimo de dignidad, de decencia, de vocación de servicio al público, para el que se supone que trabajan, y que es de donde salen sus orondos sueldos, si tuvieran un mínimo de vergüenza, repito, ya habrían tenido que dejar sus cargos.

Pero no. Los madrileños seguimos lamentando en el alma la presencia de "Marañones y Mortieres" en el coliseo de ópera madrileño que, a falta de mejores méritos, culpan al público madrileño de "falta de tradición", y no sé cuantas cosas más, cuando los números no cuadran, cuando el teatro real se llena de entradas "de último minuto" a precio de saldo, sino regaladas, para evitar el bochorno de ver un teatro vacío. Pero parece que es el mundo donde nos ha tocado vivir: Cuando se rechazan las mamarrachadas que proponen directores artísticos o de escena es porque "el público es un ignorante" .

Pero no solo es el público el denostado por la dupla de la vergüenza. Los cantantes españoles tampoco se han librado de acusaciones tales como "no saber cantar con el estilo adecuado" Pues bien  aquí tienen ustedes en esta Marina ¡¡tres repartos de cantantes españoles!!!

Afortunadamente nuestro viejo y querido Teatro de la Zarzuela, que durante tantos años sostuvo las temporadas de Opera, viene a poner las cosas en sus sitio. Una temporada magnifica, a la altura del teatro y de la ciudad, culminada con esta Marina: Una producción que firmarían no pocos teatros y no solo españoles: Es cierto, es orgullo de cuando las cosas se hacen bien, con cabeza, con ideas, con propuestas respetuosas con la obra que vas a poner en escena, con profesionalidad y cariño, en suma.

Y empecemos con la puesta en escena. 

Un pueblo marinero.

La propuesta escénica nos sitúa en un pueblo marinero, su playa, su muelle, los pescadores, gente humilde, con su ropa "de todos los días" decolorada por el uso o por el contacto con el salitre del mar. No hay ropa "de primera comunión". Es noche cerrada, mientras se preparan las redes. No amanecerá hasta que Jorge no llegue a la playa. En general la propuesta es muy oscura. ¿Casualidad? En mi opinión, no.

Marina es una ópera belcantista, pero también es una ópera intimista. La historia la crea el espectador, a través de las confidencias que recibimos de los personajes. Es en el fondo una ópera triste, por que incluso en el final feliz de los protagonistas hay un cruel desengaño: el del propio Pascual que acusa  a Marina de haberle engañado. Lo que no está muy lejos de la realidad, pese a que Marina no desea hacer daño.Simplemente es un error de cálculo: Suponer que la persona que acaba de regresar después de largo tiempo de ausencia, va a estar al tanto del día a día, es de una ingenuidad sin límites; y la reacción del que acaba de llegar, con toda la ilusión del mundo, no es demasiado ilógica.

Opera triste, de sentimientos confesados "al viento", guardados en el fondo, en la oscuridad del interior, sentimientos que solo viven en la noche de la intimidad, y no en el día de la realidad, concuerdan con esa puesta en escena tan oscura, pero a la vez tan sugerente.

                                                               ©Foto: Fernando Marcos

Un reto de categoría. 

"Marina" presenta a los cantantes dos retos de categoría.: 

 Por un lado vencer la tendencia "plana", dramáticamente hablando, de los personajes principales. Excepción hecha de Pascual  que va a luchar por creerse algo que su fuero interno le avisa de que no es posible. Personaje rudo, quizá el mejor retratado y con más posibilidades dramáticas. El resto del elenco es complicado: Roque vive en su mundo, donde ve "rupertas" por todos sitios. Jorge según se baja del barco se lleva la gran noticia que le deja "noqueado" para el resto de la opera, y Marina, que quiere creer que todo es un malentendido provocado por ella, se queda lamentándose esperando que algo o alguien la arregle el entuerto. 

Por otro lado una partitura endiablada que hay que CANTAR. No se trata de cantar "x" notas y reservarse para el "castañazo" final. No. Marina tiene entre sus notas una música bellísima que hay que saber sacar adelante sin caer en la trampa fácil de reservarnos para los agudos

Marina: Mariola Cantarero.

Su Marina es soñadora cuando espera, y triste cuando cree que Jorge no la quiere. El estado del alma del personaje lo retrata de forma admirable con un uso generoso e inteligente de las dinámicas: Las medias voces, los filados, el fraseo, están al servicio del personaje. No es una sucesión plana de notas esperando un agudo final. Por el contrario Mariola se luce en cada una de las frases que emite, logrando transmitir esos estados de ánimo y la belleza de la música con su voz. Mariola, en suma, nos ofrece un manual perfecto, de cómo cantar, de cómo leer una partitura, de cómo enfocarla desde otra perspectiva, sin perder de vista en ningún momento, ni la idea del autor, ni el carácter de la obra. 

Jorge: Celso Albelo

La voz de Celso ha ganado cuerpo en el centro, con un sonido  cada día  mas aterciopelado. La suya es una voz que corre por el teatro, libre y despegada, perfectamente apoyada en la columna de aire; los ataques al paso y al agudo " in maschera", los sobreagudos: con la voz perfectamente girada al resonador de cabeza. Todo ello compone un arsenal técnico que es la base sobre la que se asienta la proyección de este tenor.

Su personaje es el de un hombre que ve caerse su universo, "No es verdad, que con la ausencia" "Al ver, en la inmensa llanura del mar" cantado con la alegría del regreso y de volver a ver a su amada, a la tristeza de creer que todo es en vano: "Alma mía que has soñado" o "Feliz morada" donde canta el alma del personaje. Al igual que Mariola, Celso exprime la belleza de su voz con medias voces de ensueño, culminadas con agudos valientes y rotundos. Y aquí es donde radica el mérito de Albelo: Los agudos los tiene. No le costaría nada matizar menos y reservarse para todos y cada uno de los ataques al agudo que tiene. En vez  de eso, canta todas y cada una de las notas de la partitura con intención, con BELLEZA, que para eso estamos ante una partitura donde prima la belleza de la voz, coronada con unos agudos perfectamente impostados, con cuerpo, con alma, rotundos. El mejor ejemplo de todo lo expuesto queda reflejado en "En las alas del deseo" que acarició nuestros oídos  culminada con ese agudo "De la luna" sobre una "U", que ya hay que tener mala leche para ponerlo sobre esa vocal, seguido de "sobre el mar" escrito sobre el pasaje, y cuya dificultad técnica no es fácil de apreciar, pero les aseguro que la tiene. Saber resolver esa parte poniendo los pelos de punta es el mejor termómetro para medir la calidad del cantante. 

Roque: Juan Jesús Rodríguez.

Exhibió una poderosa voz de barítono, de centro ancho, timbradísimo, con facilidad para atacar la zona alta del registro, bien apoyado en la columna de aire. Una voz excelentemente proyectada, capaz de cantar a media voz ("Dichoso aquel que tiene" ) abandonando por una voz el discurso amargo y demostrando su capacidad para el matiz.  Una bellísima voz de barítono en suma, bien manejada por su dueño, que compone un Roque ácido y misógino. Lo que me parece un acierto. Es la primera vez que siento el "peso" del personaje, reducido en no pocas grabaciones al papel de comprimario. Juan Jesús dignifica a "Roque", siendo el eficaz contrapunto al soñador y desencantado Jorge. Una verdadera delicia escuchar a Juan Jesús, en definitiva. 

                                                                    ©Foto: Fernando Marcos

Pascual: Simón Orfila

El bajo Menorquín compone con acierto su personaje. Es el que en mi opinión mas juego dramático tiene y Orfila sabe sacarle jugo. Su voz no es la mas bonita del cuarteto protagonista, y precisamente por eso destaca: por que cuadra perfectamente con el retrato que la partitura hace de el: Un hombre impulsado por instintos primarios, carente de sutileza, ilusionado como un niño pequeño, aunque con la mosca tras la oreja, poco dado a razonar, sobre todo cuando llega la carta reveladora. La voz de Orfila empasta perfectamente con el resto del elenco y eso se nota en los números de conjunto: que los enriquece. Es quizás al que mas le cuesta ir a su zona alta, pero no la rehuye, mas bien al contrario:  la ataca con valentía, lo que es de agradecer. A mi, personalmente no me ha disgustado en absoluto.

Mención aparte merece el Alberto de Gerardo Bullón: Miembro del coro titular en papel solista: Canta con mucho gusto su pequeña parte con una bella voz de barítono. Un lujo de comprimario.

Buen hacer del Coro titular del Teatro de la Zarzuela, con momentos especialmente bellos "Marinero, marinero" O en el celebérrimo brindis.

La dirección musical de Cristóbal Soler tiene luces y sombras. En algún momento cae un poco la tensión musical, pero en general la lectura de la obra se adecua al momento.

La orquesta de la comunidad de Madrid, quizá sea lo único que suspende de toda la producción. Varias desafinaciones de instrumentos solistas y en algunos momentos un sonido de charanga impropios de una producción de este calibre y de la categoría del teatro.

Esta Marina no hay que perdérsela. El esfuerzo de los responsables del teatro merece que los madrileños le demos adecuada respuesta. El teatro de la Zarzuela está en muy buenas manos.